EL IMPERIO LATINO. TOMA DE CONSTANTINOPLA Y PARTICIÓN DEL IMPERIO BIZANTINO. PARTE 2

Cuando en junio de 1202 llegó el momento del embarque, los cruzados no habían podido reunir la cantidad de plata solicitada por los venecianos. Éstos, se negaron a realizar el transporte si no recibían la cantidad acordada, por lo que el ejército cruzado tuvo que pasar dos meses acampado en la isla de San Nicolás de Lido, a la espera de conseguir fondos, hasta que finalmente llegaron a un acuerdo  el Dux de Venecia  Enrico Dandolo y Bonifacio de Monferrato, para aplazar el pago de la deuda, si previamente, los cruzados conquistaban para Venecia la ciudad de Zara – hoy Zadar en la actual Croacia-, ciudad capital de Dalmacia, que hasta 1183 había sido de Venecia, acogiéndose posteriormente a la protección papal y de Emerico de Hungría. Bonifacio de Monferrato aceptó, embarcando el 8 de noviembre de 1202, conquistando la ciudad para Venecia quince días después, siendo momentáneamente el ejército cruzado y los venecianos excomulgados por Inocencio III por robarle su protectorado, aunque posteriormente absolvió a los primeros, manteniendo la excomunión para los segundos.

Estando los cruzados en Zara, llegó un mensajero de la corte de Felipe II de Suabia, llevando una oferta del pretendiente al trono bizantino, Alejo hijo del depuesto Isaac II. Si el ejército cruzado se desviaba hasta Constantinopla y le ayudaban a recuperar su trono, usurpado por su tío Alejo III, no sólo estaba dispuesto a garantizar el pago de la deuda que los cruzados habían contraído con Venecia, sino que además se comprometía a aportar a la cruzada un contingente de 10.000 soldados, así como fondos y provisiones, para proseguir hacia Tierra Santa.

Tanto Monferrato como el Dux Dandolo aceptaron la oferta. Algunos cruzados se opusieron, exponiendo que habían ido a la cruzada para luchar contra los musulmanes, abandonando el ejército cruzado y embarcando hacia Siria. La mayoría continuó en el ejército «cruzado» y cuando Alejo llegó a Zara, embarcaron, arribando a las costas de Constantinopla a finales de junio de 1203.

Torre Galata. Estambul.

Tras varios ataques sin éxito a ciudades en la costa asiática del Bósforo, el ejército cruzado desembarcó en Gálata –hoy sigue estando allí la famosa torre y la cadena que cerraba la entrada del Bósforo a Costantinopla por mar, pero con restaurante y ambiente chill out, claro, aunque no es la originariamente bizantina, llamada Megalos Pyrgos que fue destruida precisamente por la Cuarta Cruzada en 1204– en el lado europeo del Cuerno de Oro. Tras algunos intentos por entrar en Constantinopla, el 17 de julio de 1203 se consiguió abrir brecha en las murallas. El emperador Alejo III huyó llevándose bienes bastantes a la ciudad tracia de Mosynópolis. La nobleza imperial sacó de la cárcel al ciego depuesto emperador Isaac II Ángelo y lo repuso en el trono, sobre todo, como gesto de cara a los invasores. Tras negociaciones entre ambas partes, se decidió que Isaac y Alejo– el que debía pagar a los venecianos– fueran co-emperadores, este último con el nombre de Alejo IV Ángelo, siendo  coronado en Santa Sofía el 1 de agosto de 1203.

Para intentar poder cumplir con los acuerdos pactados con venecianos y cruzados, Alejo se vio obligado a poner fuertes nuevos impuestos. También se había comprometido a conseguir que la Iglesia Ortodoxa aceptase la supremacía del Papa  y adoptase el rito latino, pero se encontró con una gran oposición. Confiscó bienes eclesiásticos para poder pagar a los venecianos, pero todo fue insuficiente. Durante el resto del año 1203, la situación fue volviéndose cada vez peor. Venecianos y cruzados contrariados por el impago y el incumplimiento de los acuerdos existentes, el pueblo bizantino cada vez más  descontento con el nuevo emperador por los impuestos desmedidos. y por último los constantes enfrentamientos callejeros entre cruzados –tropa de combate, en guarnición– y bizantinos,  obligaron en última instancia, a acordar la salida de los cruzados de la ciudad,  constituyendo esta situación de desorden, el caldo de cultivo de las revueltas que condujeron a la caída de Alejo IV.

El yerno de Alejo III –el que había huido–, que tenía un puesto importante en la Corte, se convirtió en el cabecilla de los descontentos y organizó, a principios de 1204, constantes revueltas. En el mes de febrero, los venecianos y cruzados dieron un ultimátum a Alejo IV, quien tuvo que manifestar la imposibilidad de cumplir lo pactado. Hubo un levantamiento y tras deliberación de tres días del Senado, sacerdotes y el pueblo, se eligió emperador –cargo irrenunciable­– a Nicolás Kanobos que no aceptó el  poder imperial y se refugió en Santa Sofía.  Tras once días, el yerno de Alejo III, casado con su hija Eudoxia Ángelo, que durante las revueltas había apresado a los co-emperadores Isaac II y Alejo IV, acudió a Santa Sofía a ofrecer al emperador encerrado Nicolás un puesto importante en su administración, ya que se había autoproclamado emperador con el nombre de Alejo V Ducas. Ante la negativa de Nicolás, fue sacado de Santa Sofía , arrastrado y estrangulado en sus preciosas escaleras de mármol. Alejo V también mandó estrangular a Alejo IV y matar –que pareciera por edad– a Isaac II.

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Alejo IV Ángelo

Ante esta situación, en el mes de marzo de 1204, cruzados y venecianos debatieron sobre la situación y como resolverla. La decisión fue unánime y clara: conquistar la ciudad –debería ser por la fuerza–, cobrarse las deudas con los bienes que pudieran saquear y colocar en el trono a un emperador LATINO.

La siguiente cuestión era quién debería ser el candidato al trono imperial, no logrando inicialmente un acuerdo. Bonifacio de Monferrato, el jefe de la expedición, no era del gusto de  los venecianos y al fin se decidió crear un comité compuesto por seis delegados cruzados y seis venecianos, que elegiría al emperador.

Atacaron la ciudad el 6 de abril de 1204, pero fueron rechazados. Seis días después lograron abrir una brecha en la muralla consiguiendo al mismo tiempo que ardiesen barrios enteros mediante proyectiles incendiarios. Desmoralizados los defensores, permitieron la entrada en Constantinopla de los cruzados. Alejo V huyó a Mosynópolis, ciudad donde estaba su suegro, Alejo III. Los nobles ofrecieron la corona a Constantino Lascaris que murió en combate a los pocos días de ser coronado y a continuación a  Teodoro I Lascaris, yerno también de Alejo III, pero éste la rechazó y marchó a Nicea junto a gran parte de la nobleza y de los patriarcas de la Iglesia ortodoxa. Allí se fundó el imperio de Nicea –más adelante se verá–, sintiéndose depositarios de la legitimidad bizantina.

Los Cruzados entran en Constantinopla DelaCroix

Entrada de los cruzados en Constantinopla. Eugéne Delacroix. 1840. Óleo sobre lienzo. 410×493 cm. Museo del Louvre. París

La ciudad fue saqueada –el saqueo fue brutal según las crónicas– no librándose las iglesias,palacios, ni monasterios, Finalmente, se restableció el orden y se procedió a la  distribución del botín según lo que se había pactado previamente: tres octavas partes para los venecianos, otras tres octavas para los LATINOS y un cuarto para el futuro emperador. A pesar de las pretensiones de Bonifacio de Montferrato, el comité eligió emperador a Balduino IX de Flandes –uno de los principales jefes de las huestes cruzadas– primer emperador del IMPERIO LATINO con el nombre de Balduino I. El mundo llamó a esta distribución, «Partitio terrarum imperii Romaniae».

Por tanto, el IMPERIO LATINO o Imperio latino de Constantinopla –Imperium Romaniae–, fue el estado fundado por cruzados y venecianos en los territorios  capturados al Imperio de Bizancio en 1204, durando hasta 1261, cuando uno de los sucesores de los emperadores de Bizancio, Miguel VIII Paléologo, lo reconquistó para Bizancio.

El Imperio Latino así formado, no logró establecer su control sobre todo el antiguo territorio bizantino, por lo que surgieron estados sucesores del dominio bizantino en Nicea, Épiro y Trebisonda. Nicea era la más próxima al Imperio Latino,  donde residían el último emperador de Bizancio –Teodoro I Lascaris–, muchos componentes de la antigua nobleza bizantina y los patriarcas ortodoxos, siendo por tanto, la que se pudiera encontrar en  mejor posición en un futuro, para intentar restablecer el Imperio bizantino.

Además de estos tres enemigos: lo que sería en breve el Imperio de Nicea -parte noroeste de Anatolia-, el Despotado de Épiro –parte occidental de Grecia– y el Imperio de Trebisonda –localizado en la parte sudoriental del mar Negro, limitando con la actual Georgia–, el Imperio tuvo como enemigos a Bulgaria, a  los turcos selyúcidas del Sultanato del Rum  y a  algunos señores lombardos rebeldes de Tesalónica –Tesalónica fue comprada por Bonifacio de Montferrato a los venecianos, nombrándose rey, aunque fue un reino LATINO vasallo del Imperio Latino, de vida efímera–.

También para terminar de definir la situación de gobierno, tras la fundación del Imperio, cabe señalar como anécdota, la creación del Ducado de Atenas. Una  vez más Bonifacio de Montferrato, ocupó esta vez Atenas sin grandes problemas y junto a Tebas, se la cedió a Otón de la Roche, caballero borgoñón de familia menor y compañero de cruzada. Le nombró inicialmente Gran Señor  de Atenas y Tebas y luego Duque, aceptando su vasallaje.

 

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Imperio Latino tras su  proclamación en 1204

Como curiosidad saber que los reyes de España, son Reyes de Jerusalén y Duques de Atenas y Neopatria región de Tesalia alrededor de la ciudad de Neai Patrai conquistada por los almogávares en el siglo XIII-.

To be continued. Part3 and last.