LA PERSPECTIVA EN LA HISTORIOGRAFÍA DEL ARTE. Parte 2.

Punto de fuga, en un sistema de perspectiva cónica es el lugar geométrico en el que las proyecciones de las rectas paralelas a una dirección dada del espacio, no paralelas al plano de proyección, convergen. Es un punto situado en el infinito, existiendo tantos posibles puntos de fuga como direcciones en el espacio; un punto de fuga correspondiente a una dirección dada en el espacio queda definido por la intersección entre el plano de proyección y un rayo con dicha dirección trazado desde el punto de vista.

Un ejemplo muy simple de punto de fuga, es el lugar de una fotografía en donde viéramos confluir los railes de una vía férrea en nuestro infinito óptico.

Además de la utilización de la perspectiva geométrica, la de la menguante nitidez -a medida que aumenta la distancia disminuye la misma- y la del enfriamiento del color -los colores son más tenues a medida que aumenta la distancia-, ayudaron a dar más sensación de realidad los aspectos señalados por Leonardo da Vinci, en su «Tratado de la pintura» en donde definió la perspectiva como la «ciencia de las líneas de la visión»: «hay perspectiva allí donde todo el cuadro se halla transformado, en cierto modo, en una ventana», escribió el artista.

Los diferentes tipos de perspectivas utilizadas no dejan de ser TRAMPANTOJOS  -trampas al ojo- o engaños para lograr exponer en un plano la tridimensionalidad de lo que se desea representar, existiendo otros recursos además de los expuestos para lograr mejor esta sensación, como por ejemplo el punto de vista alto –perspectiva caballera– con la que se aumenta el campo visual y por tanto la sensación de profundidad, o la alternancia de planos iluminados y de penumbra, o un fondo ilimitado e infinito…

Con las obras de Fra Angélico (1390-1455) y una de sus mejores obras, LA ANUNCIACIÓN -objeto central de la exposición sobre el artista en el Museo del Prado-, las aportaciones de Filippo Bruneleschi  (1377-1476), y las de Tommaso di ser Giovanni di Mone Cassai -Masaccio- (1401-1428), se puso en marcha la perspectiva en la pintura, siendo estos artistas los primeros impulsores de esta técnica de acercamiento a la realidad en el arte.

Una muestra muy importante de perspectiva lineal renacentista fue La Trinidad de Masaccio, expuesta en Santa María Novella -Florencia-. Se cree que es la tercera pintura realizada en la historia con perspectiva.

La Trinidad. Masaccio. 1401-1428. Fresco. 680 x 475 cm. Santa María Novella.  Florencia.

Santa María Novella.  Florencia.

Filippo Brunelleschi artista y arquitecto florentino -constructor de la cúpula de la catedral Santa María de la Fiore- del Renacimiento italiano, para poder representar los edificios en perspectiva, realizó una serie de estudios con la ayuda de instrumentos ópticos. Con ellos, descubrió los principios geométricos que rigen la perspectiva cónica, una forma de perspectiva basada en la intersección de un plano con un imaginario cono visual, cuyo vértice era el ojo del observador. Los objetos parecian más pequeños cuanto más lejos estaban, dotándolos además, ya en la representación en el lienzo, de colores más tenues, contornos más difusos y menos contrastes cuando mayor fuese la distancia que se quisiera representar, para lograr el deseable realismo; en 1434, Brunelleschi demostró el método geométrico de la perspectiva utilizado hoy por los dibujantes, al pintar los contornos de varios edificios de Florencia sobre un espejo, dándose cuenta de que  al prolongar sus líneas maestras, convergían en la recta del horizonte.

En el campo de la escultura, los bronces concebidos por Lorenzo Ghiberti  (1378-1455) en la puerta norte del Baptisterio de San Juan de la catedral de Florencia, también muestran ya un completo dominio de la técnica de la perspectiva.

Busto de Lorenzo Ghiberti en las Puertas del Paraíso.

También se movían simultaneamoente estos conceptos por el norte de Europa, apareciendo obras como el retrato del matrimonio Arnolfini -Brujas- de Jan Van Eyck, obra muy interesante en este aspecto, al introducir un espejo en el fondo del cuadro, que actúa como punto de fuga, duplicando el espacio pintado: la minuciosidad, el naturalismo, la preocupación por la luz y la perspectiva y el ser uno de los primeros retratos no hagiográficos hacen de esta obra una las más importantes del siglo XV.

Jan Van Eyck. El matrimonio Arnolfini. 1434. Öleo sobre tabla. 82 x 60 cm. National Gallery. Londres.

En 1436, Gian Battista Alberti realizó su tratado «Sobre la pintura», y a partir de ahí, se fueron añadiendo nuevas aportaciones procedentes de diversos pintores de la época y posteriores, como Paolo Ucello, Niccolò di Betto Bardi –Donatello- o Piero della Francesca en el siglo XV, y Leonardo da Vinci, Michelangelo Buonarrotti, Giorgio Barbarelli da Castelfranco –Giorgione, Rafael Sanzio –Rafael– o en el norte de Europa, Albert Durero, en los siglos XV y XVI. Como consecuencia de esta evolución, las pinturas comenzaron a mostrarse en una escena única, integrada y unificada, en lugar de una combinación de varios encuadres distintos y a modo de collage.

Piero della Francesca. Ciudad ideal. 1470. Galleria Nazionale delle Marche. Urbino. Italia.

Punto de fuga en el fresco de la Última Cena de Leonardo da Vinci (1494-98). Refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie. Milán.

Así pues, durante el siglo XV, el arte pictórico evolucionó lo indecible. La perspectiva se incorporó al hacer artístico de todos los pintores de la época ,continuando su mejora, hasta finales del XIX y el siglo XX, en donde determinadas corrientes de vanguardia derivaron a otras formas de pintura, dejando a un lado la perspectiva y a menudo la representación de la realidad. Pero durante cinco siglos, la perspectiva engrandeció el arte.

El cubismo –Picasso en especial– rompió con toda perspectiva tradicional, situando los objetos en un mismo plano, rechazando la apariencia real de las cosas y su profundidad. La tendencia renacentista que reinó hasta principios del siglo XX, fue relegada, tras la ruptura que generó el cubismo con la pintura tradicional. El realismo y la precisión de las figuras y objetos, dieron paso a la representación mediante figuras geométricas y una perspectiva múltiple; a partir de ahí, el desprecio por la pintura realista con perspectiva, ha sido el sentimiento habitual de los artistas contemporáneos.

Picasso. Las señoritas de Avgnon. 1907. Óleo sobre lienzo. 234,9 x 233,7 cm. Museo de Arte Moderno.. Nueva York.