BUSCANDO EL PALACIO DE LIRIA. Parte 1.

Lema adoptado por los Álvarez de Toledo

Tu in ea et ego pro ea  Tú en ella y yo por ella

que significa

Dios en la Patria y yo por la Patria

La historia de la familia Alba se remonta a los Álvarez de Toledo, qué, aunque no tuvieron la consideración de casa nobiliaria hasta el siglo XIV, fue fiel a la Corona de Castilla durante su historia.

Pedro I de Castilla el Cruel o el Justiciero.

Pedro I el Cruel –hijo de Alfonso XI de Castilla (el vencedor de la batalla del Salado contra los benimerines en 1340) y de María de Portugal- intentó someter a la anárquica nobleza castellana, siendo vencido en Montiel, y muerto y sucedido por su hermanastro Enrique, conde de Trastámara, que ciñó la corona de Castilla como Enrique II el de las Mercedes -hijo bastardo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán-, y que favoreció la creación o ascenso de nuevas familias nobiliarias, que le ayudaron a consolidar su poder, recompensando su fidelidad con grandes señoríos  y la posibilidad de crear sobre ellos los mayorazgos, dando lugar a la denominada nobleza nueva.

Enrique II de Castilla el de las Mercedes o el Fratricida.

Una de ellas fue la de Fernán Álvarez de Toledo, fiel a Enrique II, que falleció luchando bajo su bandera en el asedio a Lisboa. Sus hijos, Gutierre, obispo de Palencia, y García, señor de Oropesa y Valdecorneja, continuaron mostrando su compromiso con la Corona de Castilla al apoyar a Juan II -padre de Enrique IV, Catalina, Leonor, Isabel la Católica y Alfonso el Inocente (muerto misteriosamente a los 15 años, en pleno conflicto sucesorio con la hija de Enrique IV, Juana la Beltraneja)- en sus luchas contra los infantes de Aragón.

Por aquel entonces, los nobles apoyaban al Rey en función de las recompensas que pudieran obtener, pero los Álvarez de Toledo, sin pedir nada, pero naturalmente sin rehusar tampoco, fueron generosos en lealtad y recursos con la corona. En 1429, el obispo Gutierre Álvarez de Toledo recibió los territorios del señorío de Alba de Tormes del rey Juan II, como recompensa por su apoyo incondicional, siéndole concedida por influencia del rey castellano  la diócesis de Sevilla primero y el arzobispado primado de Toledo después.

Juan II de Castilla.

Fernando Álvarez de Toledo y Sarmiento, hijo del hermano de Gutierre, García Álvarez de Toledo y de Constanza Sarmiento, heredó de su padre los señoríos de Valdecorneja y Ávila, obteniendo del rey la donación de la villa de Salvatierra de Tormes, heredando de su tío Gutierre el señorío de Alba de Tormes. El señorío fue ascendido a condado por mediación de Álvaro de Luna.

El I conde de Alba de Tormes, Fernando, posteriormente tuvo algunos desencuentros con el rey, quien le confiscó su castillo y la villa de Alba de Tormes en 1448, enviándolo a prisión seis años.

García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, hijo de Fernando, heredó el condado en 1464 con el ordinal II, siendo elevado posteriormente a categoría de ducado, siendo García el I duque de Alba de Tormes, ducado concedido con carácter hereditario por Enrique IV de Castilla en 1472, además de heredar los títulos de V señor de Valdecorneja, I conde de Salvatierra de Tormes y obtener por sus méritos el de I marqués de Coria.

García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, II conde de Alba de Tormes y posteriormente I duque.

García Álvarez de Toledo, fue una persona ambiciosa que aprovechó las debilidades de Enrique IV el Impotente, para hacer crecer las posesiones del aún condado, que ya ocupaba ambas vertientes de la Sierra de Gredos y el norte de Extremadura, hasta Salamanca. El resto de la nobleza castellana, inquieta con el poder aglutinado por el conde, pidió al Rey que le arrebatara las tierras al sur de la Sierra de Gredos. El rey pactó con el conde García de Alba de Tormes en 1472, la renuncia a esas tierras, a cambio de transformar el condado en ducado, y la concesión de tierras en Coria, Cáceres.

Enrique IV de Castilla el Impotente.

En la guerra de sucesión castellana, conflicto que tuvo lugar entre 1475 y 1479 por la sucesión a la Corona de Castilla entre los partidarios de Juana la Beltraneja, hija nominal de Enrique IV, y los de Isabel  -más tarde la Católica-, hermanastra de este último, tras la muerte de Alfonso el Inocente, hermano de Isabel y también hermanastro de Enrique IV, conflicto de marcado carácter internacional, ya que intervinieron en apoyo de Juana -casada con Alfonso V de Portugal- los franceses, y los portugueses,  y apoyando a Isabel, Aragón y entre otros nobles castellanos, García Álvarez de Toledo I duque de Alba de Tormes, que fue uno de los principales aliados de Isabel y Fernando  en esta Guerra de Sucesión castellana, prestando su talento militar y sus fuerzas en la batalla de Toro en 1476. Esta victoria sobre los partidarios de Juana permitió a la joven Isabel asegurar el trono de Castilla, y la unión dinástica con Aragón.

El I Duque de Alba falleció en 1488, heredando sus títulos su hijo Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, que apoyó incondicionalmente a los Reyes Católicos, siendo uno de los más íntimos colaboradores de Fernando. Sus habilidades como militar fueron grandes: participó en la Guerra de Granada que terminó con la conquista de la ciudad en 1492, siéndole en 1514, encomendada por el rey Fernando, la conquista de Navarra.

A la muerte de Isabel en 1504, cuando la mayoría de los nobles se manifestaron partidarios de Felipe I el Hermoso en su lucha por el trono, Fadrique Álvarez de Toledo II duque de Alba de Tormes, fue de los pocos que se mantuvo fiel al monarca aragonés. Su fidelidad política a Isabel y Fernando no le produjo réditos inmediatos para su patrimonio familiar, pudiendo sólo añadir momentáneamente el señorío de Huéscar, cerca de Granada.

Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez II duque de Alba de Tormes.

Más tarde, le fue concedida por Carlos I en 1520, la Grandeza de España, siendo ya II marqués de Coria, II conde de Salvatierra de Tormes, I conde de Piedrahita, señor de Valdecorneja y de Huéscar  y Caballero de la Orden del Toisón de Oro.

*El señorío de Huéscar se convirtió en ducado en 1563 como regalo de bodas del rey Felipe II a la hija de los duques de Benavente, María Josefa Pimentel y Girón, con el IV duque de Alba de Tormes Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán. Este ducado de Huéscar fue desde entonces, para las esposas de los primogénitos del ducado de Alba, es decir, los maridos eran duques consortes de un territorio del que eran señores.

 Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán IV duque de Alba de Tormes

El título quedó en desuso, hasta que el XVI duque de Alba, Carlos María Fitz-James Stuart y Palafox -sobrino de Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses-, consiguió de Amadeo I de Saboya, rey de España, la rehabilitación del mismo, y su asignación al primogénito varón de la Casa de Alba, llevando consigo Grandeza de España.

A la llegada de Carlos I a España, Fadrique le respaldó incondicionalmente en la Guerra de los Comuneros, cediendo la dirección de la Casa a su nieto, el conocido como Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, cuyo nombre de pila era un homenaje a Fernando de Aragón, que se convirtió en el III Duque de Alba, de Tormes a causa de la prematura muerte de su padre García Álvarez de Toledo y Zúñiga durante una campaña en África en 1510.

Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel. III duque de Alba.

El Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, estuvo siempre al servicio de los monarcas españoles, de Carlos I inicialmente y de Felipe II después, tanto como soldado, como diplomático o gobernante.

Su participación en la Guerra de Flandes (1568–1648) es el episodio histórico por el que es más recordado. El Gran Duque de Alba (1531-1582). Reprimió por la fuerza la rebelión de los calvinistas de las 17 Provincias de los Países Bajos, liderada por Guillermo de Orange, siendo presentado por la propaganda holandesa como hombre de armas implacable, a veces brutal y siempre muy severo.

A la muerte del III duque de Alba de Tormes “El Gran Duque”, le sucedieron durante más de 200 años, 10 duquesas y duques, que fueron engrandeciendo esta Casa con nuevos títulos y posesiones:

IV:   Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán    1582-1583

V:   Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont   1583-1639

VI:    Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza    1639-1667

VII:    Antonio Álvarez de Toledo y Enríquez de Ribera    1667-1690

                          VIII:   Antonio Álvarez de Toledo y Fernández de Velasco   1690-1701

    IX:    Antonio Martín Álvarez de Toledo y Guzmán    1701-1711

    X:   Francisco Álvarez de Toledo y Silva    1711-1739

   XI:   María Teresa Álvarez de Toledo y Haro    1739-1755

 XII:   Fernando de Silva y Álvarez de Toledo    1755-1788

 

To be continued in part 2  with the XIII duchesse, María Pilar Teresa Cayetana.