EL IMPERIO LATINO. ANTECEDENTES. Parte 1

La Segunda Cruzada convocada en 1145 por el Papa  Eugenio III, contó con la participación de  Luís VII de Francia -marido de Leonor de Aquitania que luego casó con Enrique II de Inglaterra y tuvo 8 hijos entre a Leonor, mujer de Alfonso VIII de Castilla-, del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Conrado III  y de numerosos nobles, cuyos ejércitos marcharon por separado a través de Europa, siendo derrotados por los turcos  selyiúcidas al atravesar Anatolia. Read More

Héroes, la película Los últimos de Filipinas y los escasos y raros valores de hoy.

Las seis acepciones de ”héroe” consideradas por la R.A.E. se referencian a la existencia de unos valores que tiene que tener el definido, que deben ser previamente reconocidos y asumidos por la sociedad que le ensalza a ese estatus, incluso en la acepción mitológica, ya que ser hijo de un dios quizá pueda ser una heroicidad en sí misma (por lo difícil que debe ser), y que además pudiera antojarse más sencillo en el devenir de los tiempos, ya que lo mitológico no es puesto en tela de juicio cada vez que se produce un cambio de valores en una sociedad o una expulsión de los mismos: recordemos el sagrado nombre de Heracles, enfrentándose al  temible Cancerbero, el perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Hades, y ahí sigue sin ser cuestionado.

La vinculación entre los valores heroicos y los valores sociales en el tiempo y espacio físico es necesaria para que pueda producirse la posibilidad de existencia de los héroes. En una determinada sociedad o entorno social, para que se pueda dar el enaltecimiento de alguna persona o grupo  al estatus de heroico, es necesaria la existencia de una cohesión social en el reconocimiento común de valores,  que permitirán ensalzar a quien los desarrolla al límite, a dicho estatus.

Sin valores reconocidos y compartidos por un grupo social, no puede haber héroes. Los valores que hacen a los héroes, deben ser tenidos y sentidos por la sociedad  que los eleva a esa categoría. Sin esos valores morales, la existencia de los héroes sería mucho más difícil, ya que además de la lucha en la acción heroica, debería combatirse contra la opinión  de la sociedad carente de los mismos, que nunca pondrían en valor la acción heroica llevada a cabo.

El héroe es una encarnación de ideales –en el héroe se encarnan las virtudes a las que los hombres aspiramos en cada momento de la historia. SIC. Javier Aguirre- que se construye a partir de unas acciones y por el valor que los demás otorgan a las mismas. Por tanto, es claro que lo que hace considerar a alguien en un momento de la historia un héroe, por la existencia de unos valores concretos en una sociedad determinada, en otro lugar o momento diferente, puede ser considerado rancio, estúpido, sin sentido o cualquier otra cosa, debido al cambio de valores morales en ese momento o lugar, o por la ausencia de los mismos.

Además de los mencionados valores morales establecidos, compartidos y vinculados a un determinado grupo social, puede intervenir algún otro factor para la creación de héroes, como la distancia física: la creación de un héroe puede ser una forma de evocación o nostalgia, escapado de la realidad en que vivimos cada día; es una forma de sueño lejano, perdido o añorado y casi nunca presente. La distancia puede mitificar, especialmente en épocas donde la información era muy lenta, haciendo que se realcen los actos que se realizan, en beneficio del grupo social, desnudándolos de lo terrenal y adornándolos fundamentalmente con lo espiritual, que puede crecer sin control, ya que con ello, la sociedad puede creer ser mejor, aunque realmente una cosa sea creer y otra ser.

En la actualidad, en España hay mucho de casi todo, especialmente bien valorado por la intelectualidad nominal lo que no tiene valor, y sin valorar apenas, una porción social que mantiene vivos unos valores morales que puede que sean necesarios para el buen resurgimiento futuro  de nuestra  sociedad, y los héroes que existen son de pandereta y televisivos, con el único valor de lo material, lo hortera y lo zafio, que da a los jóvenes un rumbo equivocado: aquí hoy, NO EXISTEN HÉROES de aquellos que daban la vida por una causa que ellos creían justa para contribuir al bien de los demás.

Estoy hablando de héroes de los que podían cambiar o mantener nuestra historia con su valor o sacrificio. Naturalmente en ausencia de aquellos o conviviendo, existen otros que ayudan día a día en lo que pueden sin recibir nada a cambio y tienden la mano a los demás para dar ayuda de forma desinteresada: a esos también podemos llamarles héroes.

Otra cuestión para analizar, podría ser la necesidad de inteligencia desde normal a desmesurada, o escasa, para que un héroe pueda llegar a serlo. En principio no parece necesario contar con ese don, aunque siempre es bueno poder disfrutar de él, pero parecen sin embargo necesarias algunas virtudes como el espíritu de sacrificio, la generosidad, el valor, la competencia, la tenacidad y una guía moral sólida.

Así llegamos a la perspectiva actual de posibles heroicidades de nuestra historia, vista por los intelectuales nominales de hoy, tal y como se pone de relieve en la película Los últimos de Filipinas: exponen el sinsentido de la guerra siempre  y porque sí (la guerra es mala pero a veces es necesaria y tiene sentido), también señalan el abandono de nuestras tropas por el Gobierno español de la época (más que cierto) y lo cortito que fue el teniente Saturnino Martín Cerezo que siguió tras la muerte de su capitán Enrique de las Morenas de beri-beri, encerrado y asediado en la iglesia de  San Luís de Tolosa de Baler –al este de la isla de Luzón-, defendiéndose de los ataques filipinos, 337 días, hasta el 2 de junio de 1899, tras haber sido firmado el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898 por el que España cedía la soberanía de Filipinas a Estados Unidos.

San Luis de Tolosa de Baler, hoy.

A la izquierda el médico Vigil de Quiñones, a la derecha el teniente Martín Cerezo y en el centro cabo García Quijano.

Le mandaron emisarios de todos los tipos y colores: teniente coronel Aguilar, franciscanos, filipinos y americanos, para decirle que debía abandonar la posición ya que España había entregado Filipinas, pero él, desconfiado y tenaz, exigió comunicación de sus mandos naturales que naturalmente ya no estaban. Al fin, y tras ver la noticia escrita en un periódico que habían llevado los franciscanos, accedió a abandonar la iglesia. Fue despedido con formación de honor por los filipinos y exaltado su comportamiento heroico por el Presidente Emilio Aguinaldo (pudiera ser por su alegría por el acceso a la presidencia y/o por los 400.000 pesos que timó al general Fernando Primo de Rivera al firmar su retirada eterna -por ese dinero- y falsa a Hong Kong de donde volvió a los pocos meses).

Primer presidente de Filipinas Emilio Aguinaldo.

Tras un recibimiento apoteósico en Manila, los supervivientes fueron repatriados a España, donde al teniente  le fue concedida la Laureada de San Fernando en 1901 por el rey Alfonso XIII,  y la Medalla Militar a los demás.

Fotografía de los supervivientes de Baler al llegar a España, a falta del médico, en la actual Pompeu y Fabra de Barcelona.

Martín Cerezo fue campesino en sus orígenes por la situación económica familiar, pero no gustándole el trabajo del campo, se presentó voluntario a los 17 años al Ejército. Tras ascender a sargento, en 1897, fue promocionado a segundo teniente  de la escala de reserva al presentarse voluntario para Filipinas. Hombre de formación intelectual escasa y quizá no demasiada inteligencia natural, fue un HÉROE por el valor y firmeza demostrados, sin obtener nada a cambio, haciéndolo por sus compatriotas, siendo imposible  juzgarlo hoy con los criterios actuales, escasos de valores.

Teniente Martín Cerezo.

Deberíamos tener SIEMPRE en nuestros corazones  a  aquellos -hoy siguen estando- que lejos o dentro de nuestras fronteras, velan para que  sintamos que la violencia y la guerra no llaman a nuestra puerta, v por salvaguardar nuestros derechos y libertades con su esfuerzo, su valor, su generosidad y a veces con su vida. GRACIAS.

Para los jóvenes, que sepan que en 1945 se rodó otra película de Los últimos de Filipinas dirigida por Antonio Román, en la que se elevaba a los encerrados en San Luís de Tolosa de Baler muy por encima de la categoría de héroes, a un estatus casi mitológico. Bien es verdad que eran tiempo del general Franco y España esperaba en ese momento muy preocupada, la reacción de los aliados vencedores sobre nuestro deseo  de integración en organizaciones internacionales, exaltando en el film y de cara al pueblo los valores que habían triunfado en nuestra Guerra Civil.

Otro día se puede hablar de Cuba, Filipinas y los malos Gobiernos de los que gozó nuestro país en esa época.

 

LA ENVIDIA Y LOS CELOS DE UN ALFÉREZ, HOMBRE VIL, QUE DEBERÁ SER VISITADO POR LA PARCA,  AUNQUE NO SEA EN COMBATE. Parte 2.

Mientras, el despreciable alférez Yago aconsejaba al ingenuo Roderigo -noble y rico veneciano enamorado de Desdémona- , que si quería acabar disfrutando de ella, se disfrazara para no ser reconocido, y les acompañara a Chipre llevando bastante dinero para poder deslumbrarla cuando llegara el momento,  para lo que le sugirió vender todos sus bienes, cosa que Roderigo, ciego de amor llevó a cabo, pensando también llevado por su odio a Otelo, acusarme a mí Cassio ante Otelo, una vez estuviéramos en Chipre, de haberle engañado con Desdémona.

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Mientras tanto, una tremenda tempestad hizo naufragar  la flota turca dándole el éxito a Otelo sin necesidad de combate. Fuimos llegando a Limassol los barcos de la expedición: Otelo y yo con la flota, y  posteriormente Yago con su esposa Emilia y Desdémona, y naturalmente Roderigo disfrazado.

La flota y en especial el almirante, fuimos homenajeados hasta lo indecible por los chipriotas al haberles librado –aunque fuera momentáneamente– del acoso turco, abriéndose un período de fiestas para celebrarlo.

Durante las celebraciones Yago engañó  a Roderigo contándole que  Desdémona y yo nos amábamos,  y le sugirió  que lo mejor sería que me provocara  a una pelea, pensando que así conseguiría o mi vida, o el dinero de Roderigo, ya que uno de los dos moriríamos. Ante la manifestación de éste de su inferioridad para la lucha contra mí, Yago le explicó que previamente me emborracharía y así sería bastante fácil conseguir el objetivo. En la lucha, resultó herido un oficial que intermedió para poner paz. Otelo acudió al lugar de los hechos y me destituyó  por mi borrachera y la reyerta, ambas cosas indignas de un lugarteniente.

Para consolarme por mi destitución, Yago me aconsejó -mientras se frotaba las manos supongo- que pidiera a Desdémona la intercesión ante Otelo como única solución para que pudiera recuperar mi estatus, pero esa misma tarde también insinuó a Otelo que Desdémona podría estar engañándole conmigo. Los celos prendieron en el corazón de Otelo con fuerza, nombrando a Yago su lugarteniente.

Un pañuelo que Otelo había regalado a Desdémona, fue robado por Yago en presencia de su mujer Emilia, poniéndolo en mi habitación y después mostrada esa circunstancia a Otelo. Simultáneamente, Desdémona intercedía insistentemente ante Otelo por mi, ajena a la conspiración de Yago, lo que hizo aún aumentar más la desconfianza de Otelo hacia mí.

Eugène  Delacroix. Otelo y Desdémona. Óleo sobre tela. 50,8 x 62,2 cm. National Gallery of Canada.

Yago prosiguió con su malvada obra, convenciendo a Otelo para que escuchara su conversación conmigo, hablándome en principio en tono inaudible  para Otelo de  Blanca, mi amante, pidiendo detalles de nuestra relación, siguiendo entonces su conversación de forma ya audible y explicando yo mis aventuras amorosas con Blanca, que Otelo pensó  eran con su Desdémona. Otelo salió corriendo y llegó a sus habitaciones para vengarse con Desdémona.

Al mismo tiempo, Desdémona habló con Emilia –su dama de compañía y mujer de Yago–, completamente asombrada y asustada por lo que estaba sucediendo, temerosa de su suerte, al ver a su marido enloquecido por unos celos enfermizos e injustificados.

Yago convenció a Roderigo para intentar matarme de nuevo, reflexionando  sobre la conveniencia de ver muertos a ambos, obteniendo así, además  de mi muerte, la fortuna del primero. Pero yo al ser atacado herí a Roderigo, siendo rematado éste por  Yago, que vigilaba escondido, cuando iba a contarme Roderigo los motivos de su odio hacia mi, hiriéndome  Yago después a mi.

Otelo entró en su alcoba donde le esperaba Desdémona, para acabar con su vida, pese a que ella volvió en un último esfuerzo a proclamar su inocencia, siendo estrangulada al fin. Después, Emilia, la esposa de Yago, se dio cuenta de que su marido había sido el culpable de todo y contó la historia de la colocación del pañuelo en mi habitación, provocando esta confesión que Yago se abalanzara sobre ella dándole muerte. Con Yago apresado y yo presente, se evidenciaron ante Otelo uno por uno todos los ardides del malvado alférez. Otelo se suicidó al darse cuenta de su estupidez, responsabilidades y errores, cayendo sobre su esposa muerta.

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Antonio Muñoz Degrain. Otelo y Desdémona. Óleo sobre tela. 39,2 x 56,8 cm. Museu de Chiado. Lisboa.

La maldad de Yago, cuya propia envidia y ambición inspiraron los celos que dieron pie a la tragedia, fue terrible.  La Parca le visitó, pero Atropos fue demasiado amable con él; debía haberle cortado más cosas además del hilo de la vida.

HACE ALGÚN TIEMPO Y EN PRENSA ESPECIALIZADA, ESTE TIPO DE ACTO NEFANDO, HUBIERA SIDO DEFINIDO COMO CRIMEN PASIONAL. HOY se incluiría en la VIOLENCIA DE GÉNERO.

UN DÍA, CON PERMISO, filosofaremos sobre esa ley que va consiguiendo LO CONTRARIO DE LO QUE PRETENDÍA…lo cual permite apreciar, en principio,  que no es buena ley.

El problema de Otelo fue la inseguridad, que a tantos hombres ha llevado a cometer los mayores disparates. Otelo nos señala con su actitud, uno de los miedos más terribles del ser humano, que es no sentirse merecedor de lo que se ama.

La reputación es un prejuicio inútil y engañoso, que se adquiere a menudo sin mérito y puede perderse sin razón.

Hasta el comienzo de la organización de la flota veneciana, es novela cosecha del autor. A partir de ahí, BASADO en:

OTELLO: ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi  con dirección de Franco Faccio y libretista Arrigo Boito  estrenada en febrero de 1887 en La Scala de Milán, basada en la obra de Shakespeare, Otelo, el moro de Venecia y  repuesta en el Teatro Real de Madrid en septiembre de 2016.

FELIZ NAVIDAD 2016

LOS DE PODEMOS Y LA CIENCIA POLÍTICA MARCANDO TENDENCIA. Parte 2.

Para dar más pábulo a la carrera de políticas, tan normalita, que a un filósofo,  a un sociólogo o a cualquiera con alguna formación impresionaría ni lo más mínimo, la visten con terminología que el pueblo no maneja, y la sacan a pasear en tertulias, en las que el contenido de lo que se dice no importa demasiado a los que las venRead More

LAS USURPACIONES DEL ATLÉTICO DE MADRID Y LAS PRECISAS INEXACTITUDES BILBAÍNAS

DEDICADO BÁSICAMENTE A MIS QUERIDOS HERMANOS Y AMIGOS, TODOS ELLOS TAN ATLÉTICOS…la brillantez debió acabar en…pero en fin, tiene que haber de todo…

Javier Aldazabal, secretario de la Junta Directiva del Athletic Club de Bilbao, se despachó  en la última asamblea de socios compromisarios del club bilbaíno de 2016, con la siguiente respuesta a la pregunta de un socio, sobre porqué el club  no defiende la exclusividad delRead More

EL FAUVISMO.

Ayer, viernes madrileño lluvioso, después de deshacerme de la bruma espiritual que me ocupa los días muy grises, tomé mi bastón blanco que utilizo más cada día, y que me ayuda a conducir mi ceguera del desconocimiento por estos mundos de Dios, cogí el e-book, y utilizando el transporte público me dirigí al Paseo de Recoletos 23, a la fundación Mapfre, que produce una exposición del FAUVISMO, que estará hasta el 29 de enero de 2017, gracias a los prestadores museos y particulares, que han permitido presentar una muestra de lujo sobre este movimiento artístico. Más de un centenar de óleos, dibujos, acuarelas, y unas cuantas cerámicas merecen una visita…

Fui con mi amiga Lucía, y al llegar, nos preguntaron  si teníamos algún seguro con MAPFRE –era gratis–, o que si tenía yo más de 65 años -2 €–, aunque esta última opción fue contestada por la señorita que vendía las entradas, con un…esa no es para Vd… No fue necesario que mostrara mi edad, y mi ego  navegó por los estratocúmulos, ya que tengo un seguro con MAPFRE, así que pagué 0+3…y entré volando…mientras ella sonreía condescendiente y comprensiva, ya que sabe perfectamente mi edad…

En el siglo XX, el arte en la pintura estuvo configurado por múltiples corrientes –“ismos”– que no se sucedieron en el tiempo, sino que convivieron y se relacionaron entre ellos, generando nuevos movimientos artísticos.

No es adecuado afirmar que fuera en el siglo XX cuando se produjo la gran ruptura en el arte, con todos los movimientos artísticos anteriores. Fue a finales del siglo XIX, y debido básicamente a la Revolución Industrial, a la aportación de las nuevas y  reveladoras teorías filosóficas y a la búsqueda de los artistas del plein air, generando todo ello una necesidad de cambio que provocó diversas corrientes artísticas, a veces tan distantes entre ellas, como las tendencias naturalista y realista o la conceptual.

Tras el Neoclasicismo,  el Romanticismo y el Realismo en el siglo XIX, nació el Impresionismo a finales del mismo y su derivada el Puntillismo –del que se pueden ver en algunas de las obras expuestas una clara influencia–, surgiendo como una reacción contra el arte académico, y siendo considerado el punto de partida del arte contemporáneo, intentando plasmar sobre todo la luz y los efectos de la misma, sobre los objetos y la naturaleza, sin anular la importancia de lo representado. El Impresionismo surgió tras el Eclecticismo –que rompió los estilismos anteriores pero sin personalidad propia señalada– y como una continuación del Realismo.

El Postimpresionismo a finales del siglo XIX y principios del XX intentó llevar más emoción y expresividad a la pintura si cupiera, aproximándose a la naturaleza aún más que los impresionistas, ofreciendo una visión más subjetiva del mundo, con gran interés por las formas geométricas  y la luz inherente a la percepción de la naturaleza, con fuertes pinceladas coloristas, que mostraban las emociones del artista. Así llegó el FAUVISMO, movimiento pictórico francés de corto recorrido temporal, caracterizado por un empleo provocativo de los colores primarios, secundarios y complementarios. y  que se deslizaría hacia el cubismo de la mano de Braque y Picasso.

Seguirían después, pero conviviendo algunos: el Expresionismo, el Expresionismo abstracto, el Cubismo, el Futurismo, el Dadaísmo, el Surrealismo, el Neoplasticismo, Cubismo –son los “ismos”–,  la Abstracción geométrica…Collage…Mashup…

El término fovismo o fauvismo, surge durante la celebración del Salón de Otoño de París de 1905, donde tuvieron los organizadores problemas para clasificar algunas de las obras presentadas. Fue lo mismo que pasó cuando  los impresionistas se presentaron en los Primer y Segundo Salones de París y  fueron calificados de «incoherentes» los artistas y sus obras,  siendo excluidos del salón, por expresarse de un modo tan distinto a lo que había sido “normal”.

El crítico Louis Vauxcelles afirmó sobre el conjunto de las obras  fovistas presentadas al Salón: “Mais c’est Donatello parmi les fauves” (Pero, es Donatello entre las fieras), por lo que de la palabra fauve –bestia– derivó le fauvisme (fauvismo o fovismo). La mención a Donatello se debe a que en la misma sala había una escultura de corte renacentista, un bronce del escultor Albert Marque –no el pintor fovista– representando un niño  con un estilo que recordaba a Donato di Niccolò di Betto Bardi, conocido como Donatello, artista y escultor florentino de finales del siglo XIV y del XV, y uno de los padres del Renacimiento italiano junto a Brunelleschi, Masaccio y Battista.

Este movimiento pictórico fovista duró cuatro años, de  1904 a 1908, y el rechazo de la crítica fue lo que le convirtió en el movimiento de vanguardia en París. En 1904 Henri Matisse, considerado el padre del fovismo, pintó Lujo, calma y voluptuosidad,  siendo esta obra, la que se convirtió en bandera del movimiento, aun pudiendo y debiendo ser encuadrada en el Postimpresionismo (puntillista como se puede ver).

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André Derain. Retrato de Matisse. 1905. Óleo sobre lienzo. 46 x 35 cm. Tate Modern. Londres.

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Henri Matisse. Luce, calm et volupté. 1904-1905. Óleo sobre lienzo. 93,3 x 118,5 cm. Musée D´Orsay. París.

La continuidad reforzada del color, la libertad en la expresión, la  transgresión, la ausencia de la perspectiva, del modelado y del claroscuro, son algunas de las características de este movimiento, llevado a cabo por jóvenes artistas, animados de la vitalidad propia de la juventud y el ánimo revolucionario de la misma. El uso subjetivo del color, la simplificación en el dibujo, los colores chillones –a veces– y los acabados rústicos llevados a cabo por Matisse en las obras presentadas en el Salón de Otoño, fueron reprobados por la crítica. Poco después, se unió al movimiento Maurice de Vlaminck y  André Derain que aparecieron como protesta contra el Positivismo –o Realismo– y el Impresionismo. Sus principales influencias pictóricas fueron de Paul Gauguin y filosóficas de  Nietzsche, Zola y Huysmans.

El maestro de todo el grupo fue Gustave Moreau –gran simbolista que falleció en 1898–, que no enseñaba ninguna doctrina concreta, sino que animaba  a sus alumnos a pintar de la manera  más adecuada a su temperamento. De la obra de Gauguin aprendieron la libertad en el uso del color, así como a dejarse llevar para pintar por el instinto y el temperamento de cada cual. Para los fauvistas el cuadro debía ser básicamente expresión, más que  composición y estructura.

La creación de volúmenes a través de las relaciones entre colores, a veces estridentes, las distorsiones neo impresionistas aunque sin olvidar la función decorativa utilizando frecuentemente líneas onduladas, las estructuras simplistas, los trazos toscos, la luminosidad apasionada y los brochazos fuertes, conforman las características principales de este movimiento tan estético y de sentimientos, que rechaza los convencionalismos pictóricos, incluso de los movimientos inmediatos anteriores, siendo algunos de los artistas más reconocidos del movimiento: Henri Matisse, Maurice Vlaminck –de lo mejor–, Georges Braque –de lo más inteligente–, André Derain -fantástico-, Othon Friesz, Albert Marquet, Raoul Dufy, Charles Camoin, Enric Manguin, Jean Puy, George Rouault, Kees Van Dongen…Aunque a mí personalmente, me agarren más los sentimientos y me abracen mejor el alma, los brochazos y los colores del impresionismo, aunque los fovistas sean grandes acróbatas de la luz y del color.

Este movimiento nació en Francia, pero no fue exclusivo de este país, existiendo  también artistas fovistas en  Bélgica –los fovistas de Brabante–,  España y Hungría.

Paul Signac publicó un tratado en fascículos que fue capital para los foves, llamado D’Eugène Delacroix au néo-impressionnisme.

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Superaron el puntillismo marcado por Paul Signac que influyó sin duda en Matisse –Luxe, calm et volupté y mujer con sombrilla–, Derain –Bateaux à  Coillure–, en Vlaminck –Restaurant de la Machine à Bougival–, y tantos otros…

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Maurice Vlaminck. Restaurant de la Machine  à Bougival. 1905. Óleo sobre lienzo. 60 x 1815 cm. Grand Palais. Musée D´Orsay. París.

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André Derain. Bateaux à Collioure. 1905. Óleo sobre lienzo. 60 x 53 cm. Museum Kunstpalast. Düsseldorf. Alemania.

Albert Marquet, es autor de una gran variedad de paisajes y escenas parisinas, principalmente del río Sena y de sus puentes, todos ellos plasmados a través de trazos simples y enérgicos, donde puede apreciarse su habilidad para simplificar y atrapar la esencia del paisaje que tiene frente a sus ojos. Más adelante abandonaría el fauvismo y desarrollaría un estilo más naturalista y convencional, dejando a un lado los colores rotundos y derivando hacia los grises atmosféricos, los blancos sucios y ocres, manejando con soltura brumas y humos, deshaciéndose de lo accesorio y usando perfiles negros y gruesos, en sus paisajes urbanos.

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Albert Marquet. Quais des Grands-Augustins. 1905-1906. Óleo sobre lienzo. 60 x 73 cm. Musée des Beaux -Arts  André-Malraux. Le Havre. Normandía. Francia.

Cézanne influyó posteriormente en los fovistas, simplificando las geometrías y utilizando menos colores, ayudando a derivar hacia el cubismo. Influyó notablemente y de forma rápida  en Braque –Petite baie de la ciotat–, que comenzó a incluir textos en sus pinturas y a manejar el collage, sobre todo, tras la exposición retrospectiva de Cézanne de 1907 y tras conocer a Pablo Picasso en la época de Las señoritas de Avignon, que hizo que cambiara su estilo, siendo con Picasso  los precursores del cubismo.

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Georges Braque. Petite baie de la ciotat. 1907. Óleo sobre lienzo. 36 x 48 cm. Centre Pompidou. París

Othon Friesz recuerda a Gauguin en algunas obras, con colores más fríos y menos brillante que él,  naturalmente  –Les baigneuses des Andelys–.

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Othon Friesz. Les baigneuses des Andelys. 1908 Óleo sobre lienzo. 97 x 162 cm. Musée Petit Palais. Ginebra. Suiza.

Kees Van Dongen pintó la figura humana de los cafés y del mundo marginal y a menudo paisajes con un lirismo descabellado, reflejando en su obra la ambición del mundo por el poder y el dinero. En sus obras que no son paisajes, utiliza perfiles muy negros y acentuados.

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Kees Van Dongen. Femme fatale. 1905. Óleo sobre lienzo. 81,9 x 60,9 cm. Colección privada.

Matisse no navegó hacia los cauces del cubismo. Su última etapa la marcó la escultura y el corta, pinta y pega, creando cuadros abstractos a partir de recortes de papel de colores, siendo esta herramienta la que le llevó a ser uno de los precursores del collage. Algunas de estas piezas como El caracol fueron tenidas en gran consideración, al igual que la serie de Desnudos azules, cartulinas cortadas, pintadas en gouache y montadas sobre un papel que luego adheriría a un lienzo.  Dos días antes de su muerte, en noviembre de 1954, seguía inmerso en la producción de sus cut-outs  et gouaches découpées.

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El caracol.

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Nu bleu I.  Desnudo azul I.

Nota:

Colores primarios: rojo, amarillo y azul.

Colores secundarios: se obtienen mezclando colores primarios: rojo + azul= violeta; rojo + amarillo= naranja; amarillo + azul= verde.

Colores complementarios: se entiende por color complementario, el color opuesto a otro: para el verde es el rojo, para el azul es el naranja y para el amarillo es el violeta.