{"id":13370,"date":"2023-04-15T09:00:35","date_gmt":"2023-04-15T08:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/?p=13370"},"modified":"2023-04-09T18:11:05","modified_gmt":"2023-04-09T17:11:05","slug":"la-monja-alferez-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/2023\/04\/15\/la-monja-alferez-parte-3\/","title":{"rendered":"La MONJA ALF\u00c9REZ. Parte 3."},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-13370-1\" loop autoplay preload=\"auto\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sanz-Suite-Espanola-Arr-For-Guitar-By-Narciso-Yepes-Canario1.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sanz-Suite-Espanola-Arr-For-Guitar-By-Narciso-Yepes-Canario1.mp3\">https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sanz-Suite-Espanola-Arr-For-Guitar-By-Narciso-Yepes-Canario1.mp3<\/a><\/audio>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andadas m\u00e1s de ochenta leguas, entr\u00e9 en la ciudad de <em><strong>Lima<\/strong><\/em> cabeza del rico reino del Per\u00fa, que tiene ciento dos ciudades de espa\u00f1oles, muchas villas, veintiocho obispados y arzobispados, ciento treinta y seis corregidores y las Audiencias reales de Valladolid, Granada, Charcas, Quito, Chile y La Paz. Tiene Lima arzobispo, una iglesia catedral parecida a la de Sevilla, aunque no tan grande me dicen, con cinco dignidades, diez can\u00f3nigos, cuatro curas, siete parroquias, doce conventos de frailes y de monjas, ocho hospitales, una ermita y una universidad. Tiene virrey y Audiencia real, que gobiernan el resto del Per\u00fa.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-13373\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/palacio-episcopal-de-lima.jpg\" alt=\"\" width=\"608\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Palacio episcopal de Lima.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Di la carta de recomendaci\u00f3n a Diego de Solarte, mercader muy rico, que era ahora c\u00f3nsul mayor de Lima, recibi\u00e9ndome en su casa con mucho agrado, y a los pocos d\u00edas me contrat\u00f3 para llevar su tienda, se\u00f1al\u00e1ndome seiscientos pesos al a\u00f1o de sueldo, y all\u00ed comenc\u00e9 a trabajar contento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cabo de nueve meses me dijo que me buscase la vida en otra parte, ya que hab\u00eda en su casa dos doncellas, hermanas de su mujer, con las cuales, y sobre todo con una, sol\u00eda yo jugar y triscar. Un d\u00eda, estando pein\u00e1ndome, acostado en sus faldas, nos vio, y oy\u00f3 a ella que me dec\u00eda que fuese a <em>Potos\u00ed<\/em> y buscase dinero para casarnos. Al poco me llam\u00f3, me pidi\u00f3 y tom\u00f3 cuentas, y me despidi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por entonces, se estaban creando seis compa\u00f1\u00edas de soldados para Chile; me apunt\u00e9 a una y sent\u00e9 plaza de soldado, recibiendo doscientos ochenta pesos de sueldo. Mi antiguo amo, Diego de Solarte, que lo supo, me ofreci\u00f3 hacer diligencias con los oficiales para que me borrasen de la plaza de soldado y volver a trabajar para \u00e9l; pero no me avine a ello, diciendo que quer\u00eda andar y ver mundo. Asentada la plaza en la compa\u00f1\u00eda del capit\u00e1n Gonzalo Rodr\u00edguez part\u00ed de Lima junto a mil seiscientos hombres, siendo maestro de campo Diego Bravo de Sarabia, marchando hacia la ciudad de la <strong><em>Concepci\u00f3n <\/em><\/strong>que dista de Lima quinientas cuarenta leguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos al puerto de la <em>Concepci\u00f3n<\/em> en veinte d\u00edas. La ciudad tiene t\u00edtulo de\u00a0<em>noble y leal<\/em>, y tiene obispo. Fuimos bien recibidos llegando al poco la orden del gobernador, Alonso de Ribera para que desembarc\u00e1ramos por medio de su secretario, el capit\u00e1n <strong><em>Miguel de Erauso<\/em><\/strong>. Cuando o\u00ed su nombre me alegr\u00e9 y vi que era mi hermano porque, aunque no le conoc\u00eda, ni le hab\u00eda visto desde que yo ten\u00eda dos a\u00f1os, ten\u00eda noticias de \u00e9l. Tom\u00f3 la lista de la gente, fue pasando y preguntando a cada uno su nombre y patria, y llegando a m\u00ed y oyendo mi nombre falso y patria chica San Sebasti\u00e1n, solt\u00f3 la pluma y me abraz\u00f3 y fue haci\u00e9ndome preguntas acerca de su padre y\u00a0 madre, hermanos, y por su querida hermana <strong><em>Catalina<\/em><\/strong>, la monja. Yo fui respondiendo a todo como pod\u00eda, sin descubrirme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosigui\u00f3 con la lista, y al finalizar, me llev\u00f3 a comer a su casa y me dijo que mi destino de guarnici\u00f3n en el presidio de <em>Paicab\u00ed<\/em> era malo, y que \u00e9l hablar\u00eda con el gobernador para que me lo cambiase. Al terminar de comer subi\u00f3 a ver al gobernador llev\u00e1ndome consigo. Le dio cuenta de la gente que hab\u00eda llegado y le pidi\u00f3 de merced que me mudase a su compa\u00f1\u00eda ya que ven\u00eda de su tierra, y que no hab\u00eda visto otro de all\u00ed desde que sali\u00f3 de Espa\u00f1a. Me mand\u00f3 entrar el gobernador y al verme, no s\u00e9 por qu\u00e9, dijo que no me pod\u00eda cambiar de destino. Mi hermano se despidi\u00f3 contrariado aunque sin que se le notase. Sin embargo, pasado un rato\u00a0 llam\u00f3 a mi hermano y le dijo que fuese como ped\u00eda; no supimos ni el por qu\u00e9 no de la petici\u00f3n, ni el porqu\u00e9 del cambio de criterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, y\u00e9ndose las compa\u00f1\u00edas, qued\u00e9 yo con mi hermano como su asistente, comiendo a su mesa casi tres a\u00f1os, acompa\u00f1\u00e1ndole algunas veces a casa de una dama que all\u00ed ten\u00eda, y algunas otras veces fui sin \u00e9l, enter\u00e1ndose, y pareci\u00e9ndole mal. Segu\u00ed desobedeciendo la orden, y \u00e9l, acechando me vio, y esper\u00e1ndome al salir me embisti\u00f3 a cintarazos y me hiri\u00f3 en una mano. Fue forzoso defenderme, y al ruido, acudi\u00f3 el capit\u00e1n Francisco de Aill\u00f3n, y puso paz pero yo me refugi\u00e9 en San Francisco por temor al gobernador, que de hecho me desterr\u00f3 a<strong><em> Paicab\u00ed,<\/em> <\/strong>y all\u00ed estuve tres a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Paicab\u00ed<\/em> est\u00e1bamos siempre con las armas en la mano, por la gran tensi\u00f3n con los indios que all\u00ed hab\u00eda, hasta que finalmente tuvo que venir el gobernador Alonso de Sarabia con todas las compa\u00f1\u00edas de Chile. Desplegamos en los <em>llanos de Valdivia<\/em>, al raso, cerca de cinco mil hombres con muchas incomodidades. Tomaron y asaltaron los indios Valdivia. Fuimos contra ellos, y batallamos tres o cuatro veces maltrat\u00e1ndolos siempre y destroz\u00e1ndolos; pero la vez \u00faltima les llegaron numerosos refuerzos y nos fue mal, y nos mataron mucha gente, y capitanes, y a mi alf\u00e9rez, <em>y se l<strong>levaron la bandera<\/strong><\/em>. Vi\u00e9ndola llevar, partimos tras ella yo y dos soldados de a caballo, atravesando una gran multitud, atropellando y matando gente y recibiendo cuantiosos da\u00f1os. En seguida fue muerto uno de los tres. Proseguimos los dos vivos y llegamos hasta la bandera pero un golpe de lanza acab\u00f3 con mi compa\u00f1ero. Yo, con un mal golpe en una pierna mat\u00e9 al cacique que la llevaba, se la quit\u00e9, y apret\u00e9 a mi caballo, atropellando, matando e hiriendo a infinidad de indios, aunque malherido, atravesado por tres flechas y una lanzada en el hombro izquierdo, arrib\u00e9 a nuestra posici\u00f3n, cayendo del caballo al llegar Acudieron algunos a ayudarme entre ellos mi hermano, a quien no hab\u00eda visto antes, lo que me sirvi\u00f3 de consuelo. Tard\u00e9 nueve meses en recuperarme, mientras que el gobernador por mi gesta, me elev\u00f3 al empleo de <strong><em>alf\u00e9rez<\/em><\/strong> con destino en la compa\u00f1\u00eda de Alonso Moreno, la cual poco despu\u00e9s fue dada para su mando al capit\u00e1n Gonzalo Rodr\u00edguez, el primer capit\u00e1n que tuve siendo yo alf\u00e9rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13375\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/recuperando-la-bandera-en-la-baqtalla-de-valdivia.jpg\" alt=\"\" width=\"317\" height=\"511\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Recuperando la Bandera en la batalla de Valdivia.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fui alf\u00e9rez cinco a\u00f1os y en la batalla de <em><strong>Pur\u00e9n<\/strong> <\/em>muri\u00f3 mi capit\u00e1n quedando yo al mando de la compa\u00f1\u00eda alrededor de seis meses, teniendo en ellos varios encuentros con el enemigo, con heridas de flechas, en uno de los cuales me top\u00e9 con un capit\u00e1n de indios, ya cristiano, llamado don Francisco Quispiguacha, duro enemigo, al que, batallando con \u00e9l, lo derrib\u00e9 del caballo y se me rindi\u00f3. Lo hice colgar de un \u00e1rbol, cosa que me reproch\u00f3 m\u00e1s tarde el gobernador, que deseaba tenerlo vivo, quit\u00e1ndome quiz\u00e1 por eso la compa\u00f1\u00eda, d\u00e1ndosela al capit\u00e1n Casadevante, aunque prometi\u00e9ndome el mando de una para la primera ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13385\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/peleando-contrea-los-indios-mapuches-en-chile-1.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"213\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Peleando con los indios mapaches.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya tranquilizada la situaci\u00f3n, cada compa\u00f1\u00eda volvi\u00f3 a su lugar, y yo pas\u00e9 a <em>Nacimiento<\/em>, bueno s\u00f3lo en el nombre, y para todo lo dem\u00e1s malo, con las armas en la mano a todas horas. All\u00ed estuve pocos d\u00edas porque vino el maestre de campo \u00c1lvaro N\u00fa\u00f1ez de Pineda con orden del gobernador de sacar de all\u00ed y de otras guarniciones hasta ochocientos hombres de a caballo para el valle de <em>Pur\u00e9n<\/em>, entre los cuales fui yo seleccionado, con otros oficiales y capitanes. Adonde fuimos, en seis meses hicimos mucho da\u00f1o de talas y quemas de sembrados. Despu\u00e9s, el gobernador Alonso de Ribera me permiti\u00f3 volver a la <em>Concepci\u00f3n<\/em>, y volv\u00ed con mi plaza de oficial a la compa\u00f1\u00eda de Francisco Navarrete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall\u00e1ndome un d\u00eda solazando, entr\u00e9 con otro amigo alf\u00e9rez en una casa de juego y comenzamos a jugar, y en una diferencia de interpretaci\u00f3n de un lance, mi adversario en la apuesta, otro alf\u00e9rez, me dijo que ment\u00eda. Yo saqu\u00e9 la espada y se la clav\u00e9 en el pecho. Cargaron muchos sobre m\u00ed y no pod\u00eda moverme. Entr\u00f3 el auditor general Francisco de P\u00e1rraga, que tambi\u00e9n me agarr\u00f3 haci\u00e9ndome multitud de preguntas. Yo le dije que declarar\u00eda delante del gobernador. Mientras, lleg\u00f3 mi hermano, y me dijo en vascuence que huyera y procurase salvar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El auditor me ten\u00eda cogido por el cuello, as\u00ed que yo con la daga en la mano le tir\u00e9 un golpe atraves\u00e1ndole los carrillos; a\u00fan me sujetaba, as\u00ed que le tir\u00e9 otro y ya por fin me solt\u00f3. Saqu\u00e9 la espada y me retir\u00e9 hacia la puerta, allanando a los que me obstaculizaban, y sal\u00ed, entrando en sagrado en la iglesia de San Francisco que estaba cerca, enter\u00e1ndome entonces de la muerte del alf\u00e9rez\/adversario del juego y del auditor. Acudi\u00f3 el gobernador, Alonso Garc\u00eda Rem\u00f3n, que mand\u00f3 rodear la iglesia con soldados, y as\u00ed la tuvo seis meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Public\u00f3 un bando prometiendo un premio a quien me entregase preso y que en ning\u00fan puerto se me diese plaza en embarcaci\u00f3n, avisando a todas las plazas y llevando a cabo otras diligencias hasta que, con el tiempo, que todo lo cura, se fue templando el rigor, fueron navegando de aqu\u00ed para all\u00e1 algunas intercesiones, y se retiraron los soldados de la iglesia, qued\u00e1ndome m\u00e1s desahogado pudiendo visitarme alg\u00fan amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otros, vino un d\u00eda, don Juan de Silva, mi amigo alf\u00e9rez, y me dijo que hab\u00eda tenido unas palabras con don Francisco de Rojas, del h\u00e1bito de Santiago, y lo hab\u00eda desafiado a duelo aquella noche a las onceo necesitando un testigo para el lance y que \u00e9l no ten\u00eda otro para eso, sino a m\u00ed. Yo qued\u00e9 un poco sorprendido, pensando si ser\u00eda una treta para prenderme. \u00c9l que lo advirti\u00f3, me dijo que, si no me parec\u00eda bien, ir\u00eda solo. Acept\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras las <strong><em>completas<\/em><\/strong> sal\u00ed del convento y fui a su casa. Cenamos y charlamos hasta las diez, tomamos las espadas y capas, y salimos hacia el lugar se\u00f1alado. Era la oscuridad tan grande que no nos ve\u00edamos el uno al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegaron los contrarios al lugar a las 11, y pregunt\u00f3 el conocido por la voz como <em>Francisco<\/em> de Rojas<em>: \u00bfDon Juan de Silva?<\/em> Don Juan respondi\u00f3: <em>\u00a1Aqu\u00ed estoy!<\/em> \u00a0Tomaron ambos las espadas y sin m\u00e1s proemio, se embistieron, mientras el otro testigo y yo escuch\u00e1bamos. Al poco rato me di cuenta de que a mi amigo, la punta de la espada adversaria le hab\u00eda entrado. Me puse a su lado, y el otro que acompa\u00f1aba a don Francisco al suyo. Tiramos dos contra dos, y en breve cayeron don Francisco y don Juan; yo y mi contrario proseguimos batallando, clav\u00e1ndole yo mi espada, seg\u00fan despu\u00e9s pareci\u00f3, debajo de la tetilla izquierda, y cay\u00f3 diciendo \u00a1<em>Ah, me has muerto<\/em>! Me pareci\u00f3 reconocer la voz de quien eso dec\u00eda y le pregunt\u00e9 qui\u00e9n era, y me dijo: <em>el capit\u00e1n Miguel de Erauso<\/em>. Yo qued\u00e9 at\u00f3nito. Todos ped\u00edan confesi\u00f3n. Fui corriendo a San Francisco, y envi\u00e9 dos religiosos, que los confesaron. Juan y Francisco murieron enseguida y a mi hermano lo llevaron a casa del gobernador, de quien era secretario de guerra. Acudieron con m\u00e9dico y cirujano a la curaci\u00f3n e hicieron cuanto pudieron. Luego le preguntaron el nombre del homicida y como \u00e9l ped\u00eda un poco de vino y el doctor se lo negaba, diciendo que no conven\u00eda, \u00e9l porfi\u00f3, y le dijo<em>: m\u00e1s cruel anda usted conmigo que el alf\u00e9rez D\u00edaz\u00a0 &#8211;<\/em>mi nombre-, muriendo a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acudi\u00f3 el gobernador a cercar el convento, y entr\u00f3 con su guardia. \u00a0Los frailes, con su provincial al frente le reprocharon su poco respeto al suelo sagrado, con lo cual se report\u00f3 y retir\u00f3, dejando a los guardias rodeando el convento. Al capit\u00e1n Miguel de Erauso, lo enterraron en el convento de San Francisco vi\u00e9ndolo yo desde el coro \u00a1con qu\u00e9 dolor! Estuve all\u00ed ocho meses, sigui\u00e9ndose entretanto la causa contra m\u00ed, por rebeld\u00eda y homicidio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13378\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/tucuman-concepcion-y-valdivia.jpg\" alt=\"\" width=\"397\" height=\"361\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall\u00e9 ocasi\u00f3n para huir con el amparo de don Juan Ponce de Le\u00f3n, que me dio caballo y armas saliendo de la Concepci\u00f3n, hacia Valdivia y a Tucum\u00e1n.<\/p>\n<h3 class=\"title style-scope ytd-video-primary-info-renderer\"><em>M\u00fasica<\/em>: Narciso Yepes: Canarios de Gaspar Sanz.<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>To be continued in part 4.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andadas m\u00e1s de ochenta leguas, entr\u00e9 en la ciudad de Lima cabeza del rico reino del Per\u00fa, que tiene ciento dos ciudades de espa\u00f1oles, muchas villas, veintiocho obispados y arzobispados, ciento treinta y seis corregidores y las Audiencias reales de Valladolid, Granada, Charcas, Quito, Chile y La Paz. 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