{"id":13416,"date":"2023-05-06T09:00:37","date_gmt":"2023-05-06T08:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/?p=13416"},"modified":"2023-05-07T09:46:50","modified_gmt":"2023-05-07T08:46:50","slug":"la-monja-alferez-parte-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/2023\/05\/06\/la-monja-alferez-parte-6\/","title":{"rendered":"LA MONJA ALF\u00c9REZ. Parte 6."},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-13416-1\" loop autoplay preload=\"auto\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antonio-de-Cabezon-Quatro-favordone-1.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antonio-de-Cabezon-Quatro-favordone-1.mp3\">https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Antonio-de-Cabezon-Quatro-favordone-1.mp3<\/a><\/audio>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a <strong><em>Lima<\/em><\/strong> en el tiempo en que era virrey del Per\u00fa don <em>Juan de Mendoza y Luna<\/em>, marqu\u00e9s de Montes Claros, y con los holandeses intentando abatir la ciudad con ocho bajeles de guerra estando todos en armas. Salimos contra los holandeses del puerto del Callao con cinco bajeles y les embestimos, marchando la cosa inicialmente bien, pero al poco, cargaron contra nuestra almiranta de manera que la echaron a pique, sin que pudi\u00e9ramos sobrevivir m\u00e1s que tres hombres, que nadando pudimos pedir ayuda a un nav\u00edo enemigo, que nos recogi\u00f3. \u00c9ramos yo, un fraile franciscano descalzo y un soldado, trat\u00e1ndonos mal, con burlas, mano larga y desprecios.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13423\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Hendrick_Cornelisz_Vroom_-_Dutch_Ships_Ramming_Spanish_Galleys_of_the_English_Coast_3_October_1602_-_MeisterDrucke-898585.jpg\" alt=\"\" width=\"467\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Hendrick Vroom. Barcos holandeses embistiendo las galeras espa\u00f1olas\u00a0 3 de octubre de 1602.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuve en poder de los enemigos veintis\u00e9is d\u00edas, temiendo que nos llevaran a Holanda. Al cabo, a m\u00ed y a mis dos compa\u00f1eros nos echaron al agua en la costa de <strong><em>Paita<\/em><\/strong>, a cosa de cien leguas de <strong><em>Lima<\/em><\/strong>, en donde tras muchas fatigas para alcanzar la playa, unos d\u00edas despu\u00e9s un buen hombre compadecido de nuestra desnudez, nos visti\u00f3 y nos consigui\u00f3 viaje a Lima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed tuve que aclarar que no hab\u00eda muerto, permaneciendo en esa ciudad unos siete meses, ingeni\u00e1ndomelas lo mejor que pude. Compr\u00e9 un caballo, que me sali\u00f3 bueno y no caro, con el que pensaba irme al Cuzco en pocos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13419\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/paita-y-lima.jpg\" alt=\"\" width=\"393\" height=\"261\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yendo a la plaza para comprar alimentos para el viaje, vino a m\u00ed un alguacil dici\u00e9ndome que me llamaba el se\u00f1or alcalde don Juan de Espinosa, caballero del Orden de Santiago. Llegu\u00e9 a su presencia y estaban all\u00ed dos soldados, que al llegar yo dijeron: <em>\u00c9ste es, se\u00f1or. Este caballo es nuestro y nos ha faltado, y de ello daremos luego bastante informaci\u00f3n.<\/em> Me rodearon y dijo el alcalde: <em>\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer?<\/em> \u00a0Yo, cogido por sorpresa, no sab\u00eda c\u00f3mo reaccionar, cuando se me ocurri\u00f3 de pronto, quitarme la capa y taparle la cabeza al caballo, diciendo: <em>Se\u00f1or, suplico a vuestra merced que estos caballeros digan cu\u00e1l de los ojos le falta a este caballo, si el derecho o si el izquierdo<\/em>. <em>Que pudiera ser otro animal y equivocarse estos caballeros.<\/em> El alcalde contest\u00f3: <em>Dice bien; digan ustedes a un tiempo de cu\u00e1l ojo es tuerto ese caballo.<\/em> Ellos se quedaron confusos. El alcalde les conmin\u00f3: <em>D\u00edganlo ustedes ya a un tiempo.<\/em> Uno dijo: <em>Del izquierdo y el otro comenz\u00f3 a balbucear del dere\u2026erdo<\/em>. A lo que dijo el alcalde <em>Mala raz\u00f3n han dado ustedes y mal concordante<\/em>. Volvieron ellos a insistir ahora juntos, <em>del izquierdo, del izquierdo decimos ambos, y no es mucho equivocarse.<\/em> Entonces dije yo: <em>Se\u00f1or, aqu\u00ed no hay prueba, porque uno dice uno, y otro, otro<\/em>. Dijo uno: <em>No decimos sino una misma cosa: que es tuerto del ojo izquierdo, y eso iba yo a decir y me equivoqu\u00e9 sin querer; pero luego enmend\u00e9 el error, y digo que del izquierdo<\/em>. Pregunt\u00e9 yo <em>Se\u00f1or, \u00bfQu\u00e9 me manda vuestra merced?<\/em> Dijo el alcalde <em>Qu\u00e9 si no hay m\u00e1s prueba, se vaya usted con Dios a su viaje.<\/em> Entonces tir\u00e9 de mi capa, y dije: <em>Pues vea vuestra merced c\u00f3mo ni uno ni otro est\u00e1n en lo cierto, que mi caballo no es tuerto, sino sano<\/em>. El alcalde se levant\u00f3 mir\u00f3 al caballo y dijo: <em>Monte usted y v\u00e1yase con Dios.<\/em> Y volvi\u00e9ndose a ellos, los prendi\u00f3. Yo mont\u00e9 y me fui, y no supe en que termin\u00f3 aquello porqu\u00e9 part\u00ed para Cuzco.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13422 aligncenter\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/lima-cuzco.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"221\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en <strong><em>Cuzco<\/em><\/strong> y pernoctando en casa del tesorero Lope de Alcedo, entr\u00e9 un d\u00eda en casa de un amigo a jugar; nos sentamos a echar una partida dos amigos y yo y todo transcurr\u00eda con normalidad, hasta que se puso detr\u00e1s de m\u00ed un hombre moreno, velludo y feo que daba miedo, y que le llamaban el nuevo Cid; cuando gan\u00e9 una mano, el Cid meti\u00f3 descuidadamente la suya en mi dinero cogiendo unos reales de a ocho y se fue. Al poco volvi\u00f3 a entrar y volvi\u00f3 a meter la mano donde no deb\u00eda, cogiendo un pu\u00f1ado de monedas poni\u00e9ndose detr\u00e1s de m\u00ed. Agarr\u00e9 la daga, y prosegu\u00ed jugando, volviendo \u00e9l a intentar meter la mano en mi dinero. Le clav\u00e9 la mano en la mesa con la daga y me levant\u00e9 sacando la espada. Acudieron unos amigos del Cid que me hirieron tres veces. Me fui a la calle para que no me despedazaran. Sali\u00f3 primero el Cid y luego sus cuatro amigos, y me fueron apretando. En ese momento pasaron dos vizca\u00ednos, que al verme en situaci\u00f3n tan desequilibrada acudieron en mi ayuda. Reculamos por una calle estrecha hasta salir a ancho cerca de la iglesia de San Francisco, y all\u00ed me dio el Cid una pu\u00f1alada por detr\u00e1s con la daga, que me entr\u00f3 por el lado izquierdo de la espalda, y otro de sus amigos, me entr\u00f3 un palmo de espada por el mismo lado, y ca\u00ed a tierra en un mar de sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crey\u00e9ndome muerto, aun pude levantarme con ansias de matar, y viendo al Cid a la puerta de la iglesia me fui a por \u00e9l; se encar\u00f3 gritando: <em>Perro, \u00bftodav\u00eda vives?<\/em> Me tir\u00f3 una estocada que apart\u00e9 con la daga y le tir\u00e9 con la m\u00eda, que le entr\u00f3 por la boca del est\u00f3mago, atraves\u00e1ndolo, y al caer ya ped\u00eda confesi\u00f3n. Yo ca\u00ed tambi\u00e9n y enseguida acudi\u00f3 gente, algunos frailes y el corregidor, don Pedro de C\u00f3rdoba, del h\u00e1bito de Santiago, el cual, al ver lo que hab\u00eda dijo: <em>aqu\u00ed lo \u00fanico que se puede hacer es dar confesi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cid expir\u00f3 enseguida, y los frailes caritativos me llevaron a la casa donde me hospedaba, acost\u00e1ndome. No se atrevi\u00f3 el cirujano a curarme hasta que fuera confesado por miedo a que me muriera en la reparaci\u00f3n. Lo hizo el padre fray Luis Ferrer de Valencia, y vi\u00e9ndome yo morir, declar\u00e9 todo lo hecho en la vida hasta ese momento. Me absolvi\u00f3, y se esforz\u00f3 en procurarme consuelo, recibiendo de sus manos el Santo Vi\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s comenz\u00f3 la curaci\u00f3n, y con los dolores y la p\u00e9rdida de sangre me qued\u00e9 sin sentido. Estuve as\u00ed catorce horas, y en todo aquel tiempo aquel santo padre Ferrer no se apart\u00f3 de m\u00ed. Dios se lo pague.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuper\u00e9 el sentido llamando a San Jos\u00e9. Fueron pasando los d\u00edas y al parecer se iban recuperando esperanzas en mi restablecimiento. Una noche me llevaron en parihuelas a San Francisco, a la celda del padre fray Mart\u00edn de Ar\u00f3stegui, pariente de mi amigo Alcedo, por recelar de las posibles acciones de la justicia, para ayudarme, y all\u00ed estuve cuatro meses, que fue el tiempo que tard\u00e9 en reponerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al enterarse el corregidor de mi traslado a San Francisco, puso guardas en los contornos y mand\u00f3 vigilar los caminos. Ya mejor, y con la certeza de que en el Cuzco no pod\u00eda permanecer, determin\u00e9, con ayuda de amigos cambiar de aires. El capit\u00e1n Gaspar de Carranza me dio mil pesos, mi amigo tesorero Lope de Alcedo, tres mulas y armas, y don Francisco de Arzaga, tres esclavos. Con lo recibido y dos amigos vizca\u00ednos, part\u00ed del <strong><em>Cuzco<\/em><\/strong> una noche para <strong><em>Guamanga.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar al puente de Apurimac, camino de <em>Guamanga<\/em>, nos topamos a la justicia con unos amigos del Cid, al que hab\u00eda mandado al infierno, que me estaban esperando. Me conmin\u00f3 el ministro a que me entregara preso, y al ver mis dudas, fueron a echarme mano entre los ocho de la partida. Nosotros cinco desenvainamos y se estableci\u00f3 una fiera contienda. Cay\u00f3 de los m\u00edos un esclavo negro y al poco otro; de un pistoletazo derrib\u00e9 al ministro, cuya tropa al escuchar armas de fuego, huy\u00f3, dejando all\u00ed a tres tendidos. Hasta el mencionado puente llega la jurisdicci\u00f3n del Cuzco y por eso, hasta all\u00ed me acompa\u00f1aron mis camaradas. \u00a0All\u00ed se dieron a vuelta y yo, prosegu\u00ed mi camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a <em>Andahuailas<\/em> y me encontr\u00e9 con el corregidor, el cual, muy afable y cort\u00e9s, me ofreci\u00f3 su casa y me convid\u00f3 a comer, pero yo de todo ese comedimiento me escam\u00e9, no aceptando, y agradeci\u00e9ndoselo con la excusa de la prisa que no llevaba, prosegu\u00ed el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a la ciudad de <em>Guancav\u00e9lica<\/em> y paseando por una plazuela vi all\u00ed al doctor Sol\u00f3rzano, alcalde de corte de Lima, tomando residencia al gobernador don Pedro Osorio. Estaba con \u00e9l un alguacil, que supe despu\u00e9s que se llamaba Pedro Xu\u00e1rez, que volvi\u00f3 el rostro y me mir\u00f3, y sacando un papel, le ech\u00f3 un ojo y me volvi\u00f3 a mirar. Al ver que el alguacil y un negro ven\u00edan hacia m\u00ed, me quit\u00e9 de en medio como alma que lleva el diablo y sin disimulo, pero al doblar una esquina me di de bruces con el alguacil, que me quit\u00f3 el sombrero y yo a \u00e9l; mientras, el negro por detr\u00e1s me agarr\u00f3 de la capa. Me solt\u00e9 y saqu\u00e9 espada y pistola, entr\u00e1ndome los dos con espadas. De un tir\u00f3 abat\u00ed al alguacil y al negro le tir\u00e9 de estocada; corr\u00ed, y vi a un indio que tra\u00eda de la mano un caballo, que supe despu\u00e9s era del alcalde; se lo quit\u00e9 y part\u00ed hacia <em>Guamanga,<\/em> distante catorce leguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-13429\" src=\"https:\/\/loscordonesquemeatocadadia.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Guamanga.jpg\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"233\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Plano de Guamanga.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasado el r\u00edo de Balsas desmont\u00e9 para descansar, y estando as\u00ed, vi llegar al r\u00edo a tres hombres a caballo que comenzaron a vadearlo y cuando estaban a la mitad, desconfiando les pregunt\u00e9: <em>\u00bfad\u00f3nde van, caballeros?<\/em> Me contest\u00f3 uno: <em>se\u00f1or capit\u00e1n, a prenderle a usted<\/em>. Saqu\u00e9 dos pistolas, y dije: <em>prenderme vivo no vais a poder<\/em>: <em>primero me mat\u00e1is y luego me prend\u00e9is<\/em>, y me acerqu\u00e9 a la orilla, dici\u00e9ndome otro: <em>se\u00f1or capit\u00e1n, somos mandados y no pudimos excusarnos para venir, pero a usted no queremos m\u00e1s que servirle<\/em>. Todo esto parados en medio del r\u00edo. Me parecieron sinceros. Les dej\u00e9 sobre una piedra tres doblones, mont\u00e9, y segu\u00ed hacia <strong><em>Guamanga<\/em><\/strong><strong><em>.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>M\u00fasica: <\/em>Antonio\u00a0 de Cabez\u00f3n. Cuatro favordones. Parte 1.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>To be continued in part 7.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegu\u00e9 a Lima en el tiempo en que era virrey del Per\u00fa don Juan de Mendoza y Luna, marqu\u00e9s de Montes Claros, y con los holandeses intentando abatir la ciudad con ocho bajeles de guerra estando todos en armas. 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