EVOLUCIÓN DE LA PINTURA DEL PAISAJE DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA SU MAYORÍA DE EDAD.2

PARTE SEGUNDA: desde el Cinquecento hasta el Tenebrismo

Los diferentes movimientos artísticos, aunque con el tiempo pueden llegar a tener carácter universal, nacen en algún lugar concreto del mundo y  van llegando cierto tiempo después a otros países o zonas, llevados por exportaciones culturales, sociales o comerciales de algún tipo. Así por ejemplo, el primer Renacimiento  en Italia  o en Flandes, fueron anteriores en el tiempo a casi toda Europa que se mantuvo el el gótico tardío, con alguna excepción.

En el Renacimiento –finales del siglo XV y XVI–, el paisaje adquirió autonomía iconográfica gracias al arte flamenco y alemán: Alberto Durero con sus numerosas acuarelas de paisajes y artistas de  la escuela de Flandes fueron los que llevaron a cabo  las primeras representaciones de  paisajes autónomos. Una de las más importantes fue realizada  por Joachim Patinir junto a Quentin Metsys –Las tentaciones de San Antonio abad 9. 1520–1524–. A menudo, trabajó Patinir con otros artistas y siempre sus obras están dominadas por la naturaleza 10 por encima de personajes religiosos, históricos o mitológicos. En la siguiente generación, el más importante de los artistas flamencos, Pieter Brueghel El Viejo –Los cosechadores 11. 1565.– va dejando la figura humana reducida  a lo mínimo, siendo lo importante el paisaje. Estas obras gozan ya de panorámica y generalmente con horizonte alto. También es necesario mencionar  la Escuela del Danubio con autores como Albrecht Altdorfer  o Lucas Cranach el Joven –La fuente de la juventud 12. 1546.–, aplicando la técnica de la panorámica y con la representación de amplias extensiones de terreno, vistas desde un punto de vista alto.

En Florencia, en esta época y en lo que al paisaje se refiere, pero aún con inspiración clásica e idealizada, se puede destacar a  El Perugino (Pietro di Cristoforo Vanucci) –maestro de Rafael Sanzio– y autor del combate entre el Amor y la Castidad 13. 1503.– que pintaba grandes espacios en los que situaba a los personajes, pero con casi todo el acento en el paisaje. En Venecia, aunque el paisaje seguía siendo fondo de obra y no su motivo principal, la luz cambiante, los fenómenos atmosféricos y sus infraestructuras, dan pie a trabajos sorprendentes como La tormenta 14 de Giorgione (Giorgio Barbarelli da Castelfranco) –1508–, en la cual se puede apreciar la amenaza de una tormenta plasmada con insólita fuerza plástica y el uso de capas de color superpuestas. Tiziano Vecellio –Tiziano– también desvela desde sus primeras obras –Concierto campestre15.1511– su gusto por los paisajes reales como fondo de composiciones centrales, muchas de ellas mitológicas.

En el siglo XVI –Cinquecento 16 italiano– el centro de gravedad del arte se traslada a Italia, con sus grandes maestros Leonardo da Vinci, Rafael Sanzio y Michelangelo Buonarroti –Miguel Ángel–, tras  cuya muerte  y en medio de una crisis generalizada, surge la pintura manierista 17 con Andrea del Santo, Vasari, Volterra y Pontormo entre los principales representantes. Cabe destacar por su pintura de gran precisión y belleza, con la utilización de colores fríos a Pablo Veronés (Moisés salvado de las aguas 18 –1580–). Se puede apreciar la influencia en él de Tiziano.

En España, El Greco –Domenico Theotocopoulos– ya dentro del manierismo, aporta una de las primeras representaciones paisajísticas, con la imagen trastocada, fantasiosa  e irreal de Vista de Toledo –1604–1614–.

 

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Patinir Quentin Metsys. Las tentaciones de San Antonio abad

9. Joachim Patinir y Quentin Metsys. Las tentaciones de San Antonio abad. 1520-1524. Museo del Prado. Madrid.

10. POR LA MANERA COMO ESTÁ TRATADO EL TEMA DEL PAISAJE, se pueden considerar:

El paisaje salvaje o cósmico, en el que se presenta la naturaleza de manera salvaje. Grandes paisajes que no necesariamente representan lugares realmente existentes, y en los que el hombre se siente muy poca cosa. Dentro de esta línea estaría el paisaje naturalista, que refleja una naturaleza grandiosa, abundante y salvaje, en la que pueden aparecer tormentas. Es propio de los pintores del norte de Europa.

La naturaleza dominada por el hombre, típico de los paisajes flamencos y holandeses. La presencia del hombre hace que la naturaleza no parezca amenazadora. Muchas veces acaba siendo un paisaje  que representa un lugar preciso e identificable, con una naturaleza  tranquila. Dentro de esta línea pueden considerarse los maestros holandeses del siglo XVII.

La naturaleza colonizada por el hombre. Es típica en los paisajes italianos. Aparecen campos cultivados, colinas, valles, llanuras, casas, caminos y otras construcciones del hombre; la naturaleza no es una amenaza. Dentro de este tipo de paisaje, puede hablarse del paisaje clásico, donde se representa una naturaleza ideal, grandiosa. La obra no es creíble, pero la naturaleza aparece perfecta. A menudo se incluyen presencias de elementos de arquitectura clásica romana. Durante siglos, el paisaje italiano fue el modelo académico, siendo además Italia el país al que acudían los artistas de toda Europa para formarse.

Pieter Brueghel el Viejo. Los cosechadores

11.Pieter Brueghel el Viejo. Los cosechadores.1565. 118×161. Óleo sobre madera. Museo Metropolitano de Arte. Nueva York.

 Lucas Cranach el Joven. La fuente de la juventud

12. Lucas Cranach el Joven. La fuente de la Juventud. 1546. 180X211. Óleo sobre tabla. Staatliche Museen. Berlín.

  El Perugino. El Combate entre el Amor y la Castidad

13. El Perugino. El combate entre el Amor y la Castidad.1503. 160X191. Temple sobre tabla. Museo del Louvre. París.

Giorgone. La tormenta o La tempestad

14. Giorgione. La tormenta o La tempestad. 1508. Óleo sobre lienzo. 82×73. Galería de la Academia. Venecia.

Tiziano. concierto campestre

15. Tiziano. Concierto campestre. 1511. Óleo sobre tabla. 118×138. Museo del Louvre. París.

16. El Cinquecento (años 1500 en italiano), es el período dentro del arte italiano correspondiente al siglo XVI, cuando se desarrolló el Renacimiento italiano en todo su esplendor, aunque sus sólidas raíces ya habían sido echadas en el Quattrocento. Se caracteriza intelectualmente por el cambio del teocentrismo del medioevo al  antropocentrismo humanista de la Edad Moderna. En arte, por la búsqueda de las formas de la antigüedad clásica y la imitación  de la naturaleza. Esta búsqueda de las formas clásicas es lo que  le dio el nombre de Renacimiento.

El Renacimiento tuvo dos fases: Alto Renacimiento (últimos años del siglo XV y primeras décadas del siglo XVI), y Bajo Renacimiento o Manierismo (finales del S XVI).

17. Manierismo es el estilo artístico que se sitúa en las décadas centrales y últimas del siglo XVI y que pierde lo que más caracteriza al clasicismo: proporciones, armonía, serenidad y equilibrio. Se aplican grandes dosis de subjetivismo artístico, alejándose las representaciones de la realidad. Inicialmente se consideró como la imitación de la maniera de los grandes maestros, pero más tarde se entendió como una reacción contra el ideal de la belleza clásica.

Líneas que pueden antojarse extrañas –serpentinatas–, visión que nos hace suponer defecto de apreciación visual del artista –anamorfosis–, escorzos imposibles, figuras irreales, decoraciones forzadas y sombras extrañas, parecen dar como resultado algo que en principio pudiera ser considerado extravagante, artificioso, algo erótico, elitista e intelectualoide.

Lo que en principio fue considerado arte decadente, fue reconocido en su pleno y excelente valor en el siglo XX, siendo la antesala de los excesos del Barroco, movimiento artístico que lo sustituirá.

Veronés. Moisés salvado de las aguas

18. Pablo Veronés. Moisés salvado de las aguas. Óleo sobre lienzo. 57×43. 1580. Museo del Prado. Madrid.

El Greco. Vista de Toledo

19. El Greco. Vista de Toledo. Óleo sobre lienzo. 121×109. 1604–1614. Museo Metropolitano de Arte. Nueva York.