EL CLAUSTRO DE SAN JERÓNIMO EL REAL EN EL PRADO. Parte 1.

La iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid, formó parte del Real Monasterio de San Jerónimo el Real fundado en 1462 por Enrique IV de Castilla de la casa Trastámara – Tras Tamaris (más allá del río Tambre)- hermanastro de Isabel la Católica, e hijos ambos de Juan II de Castilla.

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Giovanni Boldini: Exposición en Madrid con coetáneos españoles. Parte 2.

Continúa esta muestra en la Fundación madrileña con una cuarta sección que toma el título de BOLDINI, PINTOR DE LA VIDA MODERNA (1880-1890): desde finales de los 70, comienza Boldini a volcarse en el género del retrato, representando simultáneamente escenas de la vida en la ciudad de París. Retrata figuras de medio cuerpo llenas de brillo y color, de lo más granado de la sociedad parisiense, convirtiéndose en uno de los grandes del retrato social o mundano.Read More

LA DISTOPÍA DEL CORONAVIRUS.

Hace relativamente poco tiempo, publicaba sobre UTOPÍAS Y DISTOPÍAS, parte esta última que recorto  y pego, cobrando hoy pavorosa actualidad, con este virus que parece poseer maldad preternatural.

LAS DISTOPÍAS.

Una distopía es un relato que nos describe un lugar y situación imaginarios, que podría convertirse en real, donde las personas llevan una vida deshumanizada y siempre bajo el imperio del miedo; se denomina también utopía negativa y antiutopía.

En un momento en que los avances técnicos han crecido exponencialmente con relación a lo que había hace 30 años, se escriben historias y se hacen películas futuristas, en las que se ve a los  habitantes de Nueva York, en el año 2098 por ejemplo, con chaquetas de cuero con clavos, peinados punks y todo muy sucio y pobre, y quitando a algunos privilegiados –la mayor parte funcionarios y algún riquísimo- todos viviendo en los túneles del metro y pasando grandes penurias, o tipo películas Mad Max, un mundo prácticamente acabado; eso son distopías, que ya han recibido la consideración de género literario y cinematográfico.

Las utopías deben proponer alternativas que mejoren las cosas, mientras las distopías simplemente describen una situación que no parece la mejor para el ser humano y a la que se llegará si no cambia la forma de actuar del mundo. Las distopías son pesimistas, ofreciendo imágenes de futuro, involutivas, hacia tiempos de antes de las revoluciones industriales o directamente hacia el desastre total.

Las distopías tratan de crear situaciones que produzcan temor, mostrando las debilidades de nuestro mundo, cómo la explosión demográfica, las carreras armamentísticas, la degradación del medio ambiente, el mayor poder de la ciencia que aumenta por días hasta poder absorbernos, y la lucha por el poder entre las multinacionales tecnológicas y los gobiernos -estos últimos, cada vez más irrelevantes en favor de las primeras-, produciendo todo ello miedo ante un futuro incierto: las obras de Un mundo feliz, de Aldous Huxley –publicada en 1932-1984, de George Orwell –publicada en 1949- y Farenheit 451, de Ray Bradbury –publicada en 1953-, son distopías clásicas de la primera mitad del siglo XX.

CONCLUSIÓN PERSONAL DE LO QUE PUDIERA Y DEBIERA SER:

Se pasó de la lucha y  venganza del proletariado –desde principios del siglo XX– contra el intento de mantenimiento de los estatus establecidos por los conservadores o inmovilistas –lucha y defensa que hicieron avanzar al mundo-, a la política del postureo y de  la imagen actuales. 

Ahora, en la mirada de los ciudadanos de un lado y de los del otro, de todos, en el fondo, ya sólo hay miedo por el futuro -distopía-, y para la gestión de nuestro miedo, cualquiera puede ser malo o bueno o inerme.

Los políticos de un lado gritan desaforados por la revolución, y los del otro por lo contrario, pero todos lo hacen sin conocimiento alguno de lo que depararía lo que demandan con tanto ardor; de ahí quizá nuestros miedos.

Giovanni Boldini: su vida. Parte 2. Exposición en Madrid con coetáneos españoles. Parte 1.

Giovanni Boldini, en 1889 fue nombrado Comisario de la sección italiana de la Exposición Universal de París, que fue celebrada en el centenario del comienzo –toma de la Bastilla– de la Revolución francesa de 1789, cuyo símbolo principal fue la torre Eiffel, que sirvió como punto de entrada a la Feria. En esta Muestra expuso Boldini tres retratos, entre los cuales destacó el Retrato de Emiliana Concha de Ossa, sobrina del embajador chileno ante la santa Sede.

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Giovanni Boldini: su vida. Parte 1.

Giovanni Boldini nació en Ferrara en 1842, octavo hijo de una familia de 13, de padre pintor y restaurador, de quien recibió las primeras enseñanzas de dibujo.

En su pueblo natal, asistió desde los 16 años a la academia de Girolamo Domenichini y de Giovanni Pagliarini, pudiendo estudiar in situ, a los grandes pintores coterráneos del Quattrocento y a Giovanni di Niccolò Luteri -Dosso Dossi- gran pintor del Renacimiento italiano que pasó gran parte de su vida en Ferrara.Read More

UTOPÍA POLÍTICA Y SOCIAL en la Edades Moderna y Contemporánea. Parte 2.

Ya en La Edad Moderna, la utopía social no sería considerada como un pensamiento filosófico exclusivamente ajeno al desarrollo histórico y a la vida social, sino que representaría un futuro ideal hacia cuya realización debería caminar la historia y la vida. La utopía se convirtió en un ideal realizable, al entrar la idea de progreso de la mano de la Modernidad.Read More

Nuestras capacidades van aumentando con los años.

Sólo un comentario corto, que anuncio con intención jocosa, ya que la ironía escrita, quizá sea un arte difícil de domar para mí. El comentario es al hilo de las noticias dadas por Lorenzo Milá y algún otro por el virus de moda.

Hasta no hace demasiado tiempo, y resumiendo, había llegado a la conclusión, de que los humanos de los países con sistemas políticos democráticos, estábamos en este mundo para cerrar la boca, abrir la bolsa para pagar impuestos, y echar unas papeletas cada cierto tiempo, que nos dan la sensación de manejar el sistema de algún  modo.

Con la crisis del coronavirus a punto de desbocarse por la infumable, constante y exhaustiva información de los medios, un grupo de comunicadores con espíritu de líderes en su sector, decidieron quitar hierro a las preocupantes noticias que ellos mismos se habían hartado de dar hasta el día anterior sobre el asunto, con expresiones como es una gripe como la de todos los años, o se está exagerando una situación que no deja de ser más o menos normal, o es necesario ser prudentes pero sin exagerar…

Y como ejemplo hubo dos periodistas que destacan por su liderazgo en la información -liderazgo bien ganado-, que explicaban la cosa de esta manera con Il Duomo milanés a la espalda:

Fíjense Vds., en Italia hay en la actualidad 300 casos de infectados por coronavirus, de los cuales 250 se curan en sus domicilios, 30 están en los hospitales, y el resto,  una cantidad mínima de 20, se mueren, pero es que tienen más de 70 años…

Ese es otro rol, que con carácter retroactivo, añaden a mis capacidades -desde hace un par de años-. Además de los señalados anteriormente de cerrar la boca, pagar impuestos y votar, me permiten encontrarme en el grupo de que no importa que se mueran por coronavirus, naturalmente sin hacer ruido y con cortesía -como se van haciendo las cosas a estas edades-, para que las estadísticas globales no preocupen demasiado al personal, jeje…

LA TASA GOOGLE O EL SÍNDROME DE STENDHAL PERO NO EL CORONAVIRUS.

Cada día, desde que puedo recordar, tenemos en la sopa a los catalanes: sus intentos de referéndums de independencia y después me largo a Waterloo, o un ratito a prisión, sus España nos roba, su siembra del odio educacional en los niños contra el resto de los españoles, su constante deseo de imponer un trato de exclusividad -con éxito- a su autonomía sobre las demás, sus somos mucho más trabajadores y mejores que la población de España, sus queremos una mesa entre iguales con relator, su “si sois buenos apoyaremos la investidura del Presidente de la nación española” -para lo que lamentablemente siempre son necesarios- y si sois aún mejores, “apoyaremos los Presupuestos de España”. Todas estas cosas y más, nos han llevado a menudo a esas inútiles campañas de “no comprar productos catalanes” -por que el resto de los españoles es sano, buena gente y vago para fijarse en las bajezas- aunque de vez en cuando haya un pequeño repunte en ese sentido, cuando las pelotas son tocadas de forma insoportable.

Ahora que ya consiguieron ser parlamentarios europeos algunos de los huidos, y de los otros que también se fueron nada sabemos, a pesar de las historias que nos cuentan de los suplicatorios y peticiones de extradición. Los que no tuvieron el ingenio de irse, a pesar de sus condenas de 13,12,11 o 7 años, ya algunos que no cumplen con los requisitos del resto de los mortales, van consiguiendo de la Junta de Tratamiento del Centro (la prisión está en Cataluña) permisos de salida para cuidar a un familiar enfermo, para decir que trabajan o para seguir dando morcillas al que se ponga a tiro, como si a la Ley y al Reglamento penitenciario se le hubiere aplicado la técnica del palimpsesto, sobreescribiendo uno especial para estos condenados catalanes independentistas.

Tras las últimas elecciones nacionales -seguimos con los catalanes-,  se puede ver al trapacero Rufián, muy taimado, y al que incluso hay que acicatear para que vuelva a ser reconocible, y es que tener cogido el control tranquiliza y taima mucho.

De repente, y gracias al coronavirus chino, nos dejan de hablar a todas horas de Puigdemont, del Honorable Torra, de Rufián, de Laura Borrás y sus mangancias y de toda esta corte, que nos hace no ver ya las noticias en la televisión, ni leerlas en la Tablet, o al menos, mucho menos que antes, para hablar casi de la repercusión de este virus que infectó el Mobile Word Congress.

Seguimos a todas horas con los catalanes, que ahora echan la culpa al pobre coronavirus, de la caída de la Fira Mobile Word Congress que se iba a celebrar en Barcelona, y que al parecer es el sustento sin el cual esa ciudad no puede sobrevivir. Podemos oír a políticos y empresarios barceloneses y catalanes que jamás hablaron de España excepto para denostarla, diciendo que la suspensión es un caos de tal calibre para Barcelona, Cataluña y España, que todos los españoles tenemos que reinventarnos y trabajar para ayudar a arreglar esta catástrofe.

El Mobile World Congress (MWC), tiene carácter anual y era el más importante del mundo en la comunicación móvil, celebrándose en la hermosa capital catalana desde 2006 y en principio hasta 2023. Fue fundado por el Delson Group Inc. siendo hasta ahora fuertemente apoyado por empresas asiáticas, especialmente chinas. El MWC es el espacio donde se producen el mayor número de presentaciones de avances en comunicaciones inalámbricas y móviles del mundo.

El goteo de empresas que fueron cancelando su asistencia motivó la decisión del GSMA de cancelar la celebración del congreso. La prensa catalana ha señalado, que la suspensión de este congreso supone un varapalo para la economía española, donde se esperaban recaudar unos 500 millones de euros y la creación de 13.000 nuevos empleos.

La celebración de una feria en Ámsterdam parecida al Mobile Word Congress desató la polémica, ya que buena parte de las empresas que han cancelado su asistencia en Barcelona, sí que han asistido a la de Ámsterdam, aunque en España en ese momento no había nadie infectado del coronavirus, excepto dos personas extranjeras aisladas en territorios insulares.

La medida de la suspensión final por el  GSMA -organización de operadores móviles y compañías relacionadas, dedicada al apoyo de la normalización, implementación y promoción del sistema de telefonía móvil GSM– fue tomada ante la numerosa cancelación de las asistencias más importantes que SEGURO se produjo NO POR ALERTA SANITARIA, sino por cuestiones relacionadas con la nueva tasa Google, que el día 18 de febrero fue aprobada en uno de los dos Consejos de Ministros que se celebraron ese día junto al impuesto Tobin que gravará la transacciones financieras con un 0,2%  en las operaciones de compra de acciones de empresas con una capitalización bursátil superior a los 1.000 millones de euros.(Pedro ¡vaya puntería! ¡No te arrimas a una buena! Podrías haber esperado tres semanas para esto y quizá la Feria se hubiera celebrado ). También pudiera haber influido de forma determinante en esta suspensión, y quizá en las sucesivas, la advertencia lanzada por EEUU y de momento no oída por el Gobierno de Sánchez, sobre la colaboración española en el desarrollo de la tecnología 5 G con los chinos de Huawei.

A nivel económico, habrá efectos adversos en la ocupación hotelera, el gasto de los asistentes en la ciudad de Barcelona y la generación de negocio en el marco del evento. Algunos, quisieron atacar la ménsula sobre la que se apoya la columna de la reputación de China y sus empresas, para ver si la cosa así pudiera aún tener arreglo, aduciendo la pena que iba a suponer para ese gran país, la pérdida de imagen moderna y avanzada que había logrado con la Expo Universal y los JJOO, pero la estrategia no tuvo éxito.

Tampoco deben olvidarse, las atroces, continuas y violentas luchas callejeras de unos agresivos y descontrolados manifestantes separatistas contra las fuerzas de orden público en las calles de Barcelona, durante semanas, que dejaron las calles feas, sucias, quemadas y con gran número de detenidos, que hoy estarán ya tomando un vermut en Calvo Sotelo, y el corazón roto y la fachada de su casa quemada, de los que aman la convivencia pacífica.

Las gentes que dirigen las grandes empresas que iban a asistir a la Feria, también desean la tranquilidad para los lugares donde se llevan a cabo sus eventos que tanto dinero cuestan. Quizá eligieron Barcelona en 2006 por ello, ya que es una ciudad atractiva y era amable.

Pudiera ocurrir incluso, que los mandamases, busquen sufrir el síndrome de Stendhal  en los lugares donde celebran sus eventos, lo que fue posible antaño en esa ciudad, al contemplar las innumerables bellezas que encierra Barcelona, que les hubiera podido producir una emoción sin límites a los más sensibles, y ahora ya, con tanta calle quemada, inquietud callejera y belleza denostada, piensan que la cosa ya no les produciría sensación alguna. Es un síndrome parecido al que sentíamos con veinte años, cuando la más bella del lugar se acercaba sugerente y nos hacía sentir el elegido: corazón a mil, y a punto de perder el control; lo que pasaba es que entonces no había síndromes, ni isquiotibiales, ni zapas de colorines, ni síndromes, ni traumas…

Quizá hubiere que crear un comité autonómico de diversidad funcional para tratar psicológicamente a los culpables de generar los motivos -tasa google y los folloneros de Barcelona- que han hecho imposible esta Feria, y ya veremos la de los tres años que teóricamente quedan, o simplemente dejarles que se cuezan ellos mismos.

*El síndrome de Stendhal -también llamado síndrome de Florencia o estrés del viajero- es una enfermedad ligera que causa un elevado ritmo cardíaco, temblores y palpitaciones en el individuo que lo sufre, cuando contempla obras de arte, especialmente cuando son muy bellas o están expuestas en gran número, pudiendo suceder también en escenarios históricos, o monumentos donde se hayan producido hechos muy importantes.

Stendhal

Se denomina así debido al famoso autor francés del siglo XIX, Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), cuando describió el fenómeno sufrido al visitar la basílica de la Santa Croce de Florencia, y que narró así:

 

         

“Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”.

Basílica de la Santa Croce. Florencia.