Lo que me susurró el CAMINO 2018. Los BUFONES. LLANES. Parte 3.

Y entrando en harina de la de caminar, la primera etapa fue UNQUERA- LLANES. Al poco de echar a andar, llegamos a Colombres, pequeño municipio de poco más de mil habitantes, perteneciente al Concejo de Ribadedeva, el más oriental de Asturias, sorprendiéndonos con la cantidad de grandes y estupendas casas que en dicho municipio construyeron los Indianos.

Recortada en el horizonte, primero se adivina y más tarde se va sintiendo, la grandeza de una de estas casonas, La Quinta  de Guadalupe, casa indiana construida por Iñigo Noriega Laso, emigrante que se afincó en Méjico –destino principal  de los emigrantes colombrinos-, llegando a ser la mano derecha del dictador Porfirio Díaz, logrando una gran expansión de sus negocios en diversos sectores de la agricultura, minería, construcción, textil o  ferrocarriles, amasando una gran fortuna que se esfumó con la caída del régimen del Presidente en el año 1910, lo que le llevó al desahucio, pasando el resto de sus días en casa de su hija; la Quinta de Guadalupe fue levantada en honor a su mujer en 1906.

Quinta Guadalupe  «Casa Museo de la Emigración” y sede de la Fundación Archivo de Indianos. Colombres.

Los primeros años tras la muerte de Íñigo Noriega, la casona se utilizó como casa de reposo y hospital de sangre,  pasando más tarde a ser un centro de auxilio social, albergando desde 1987 la Fundación Archivo de Indianos y el Museo de la Emigración de Asturias.

Muchas otras viviendas coloniales salpican las calles de los pueblos y de los campos desde Colombres hasta  Llanes –primera etapa de nuestro camino 2018-, pudiendo ver los paisajes con estas construcciones en toda Asturias, existiendo también a lo largo y ancho de la geografía española.

Entre los indianos asturianos más conocidos  se encuentran Ramón Arguelles Alonso, que luego sería marqués de Arguelles, Manuel Ibañez Posada  que adquirió el título de conde de Ribadedeva,  su hermano Luís Ibañez Posada, fundador del Banco Hispano Americano con la repatriación de capitales tras los desastres de 1898, Íñigo Noriega Mendoza, Ulpiano Cuervo, Íñigo Noriega Laso y Manuel Suárez Suárez.

De esta primera etapa, resaltar además, los Bufones de Arenillas, la maravilla del paisaje contemplado desde el mirador del río Purón, la belleza de la costa, vista a veces desde los montes y a veces sobre ella misma, y por fin LLanes con su puerto protegido por los Cubos de la Memoria y sus monumentos históricos y artísticos.

Tras pasar por las inmediaciones de las playas de Vidiago y caminados unos cuatro  kilómetros, aparecen junto a una zona de costa escarpada, los Bufones de Arenillas, que son grietas o chimeneas abiertas en los subterráneos de las rocas costeras por el agua de lluvia que se filtró a través de la roca caliza realizando una perforación kárstica –la erosión kárstica es la erosión producida por las corrientes de agua que discurren bajo la superficie terrestre, debido a la infiltración de las aguas superficiales-, que ayudadas por el oleaje del mar, agrandan esas  cuevas, conectadas con simas marinas, por las que el agua del mar penetra a presión, con salida hacia arriba, aprovechando las chimeneas bien definidas para salir a borbotones a la superficie, imitando a los géiseres, formando grandes surtidores.

La imagen de estos surtidores sólo puede disfrutarse en zonas bien localizadas del litoral de Llanes. En estos lugares de la costa, se dan unas características geológicas poco corrientes: la formación de los bufones se basa en la disgregación de la roca caliza, su disolución en contacto con el agua de lluvia que penetra por pequeñas fracturas hasta el nivel del mar, favoreciendo  la acción erosiva del oleaje  que agranda estas cavidades originales, llegando a formarse con el paso del tiempo, cuevas en comunicación con conducto vertical. Las olas hacen que el aire o el agua que se acumula en la cueva se compriman y salgan a gran presión al exterior.

Se encuentran estos bufones de Arenillas en un tramo de costa de algo más de 1 km., entre el Pozo Salmoria al este  y la desembocadura del río Purón al oeste, zona en la que pueden encontrarse más de una decena de bufones de diferentes tamaños; desde sus inmediaciones, se ven cráteres de roca cortante que son por los que saldrá el agua a presión con piedras y arena.

También en otras zonas de Asturias, se pueden observar estos fenómenos, sobre todo en la costa oriental de la región, un auténtico espectáculo para los sentidos, oyendo al mar respirar, bramar, lanzar agua a gran altura en una nube de gotas pequeñísimas, con un bufido final que resulta estremecedor, y que hace vibrar los acantilados bajo nuestros pies,  debiendo  ser siempre cautelosos con ellos, ya que además de agua y arena, la fuerza del mar puede arrastrar rocas de considerable tamaño, siendo la mejor época del año para visitar los bufones  el otoño e invierno, que es cuando las mareas son más fuertes.

Este fenómeno despliega toda su fuerza cuando el Cantábrico está bravío. La combinación de la pleamar con fuerte marejada será la mejor opción para ver los bufones en todo su esplendor, oyéndose los quejidos de Bramadoriu –denominación local de los bufidos- a varios kilómetros de distancia, y viéndose los chorros de agua y vapor  saliendo con fuerza  a través de las rocas, impulsando un surtidor de más de una veintena de metros de alto, creando un espectáculo acuático y de sonido sin igual. Si la mar está en calma, los respiraderos se limitan a expulsar chorros de  aire, también con fuerte bufido. Los estruendos han sido utilizados por el pueblo como indicador meteorológico: “Cuando sientas sonar el pozo Pría, coge leña para otro día”.

Hay en Asturias otros lugares donde se pueden ver estos fenómenos:

Bufones de Santiuste situados cerca del Castro de Santiuste: los saltos de agua en esta zona presumen de ser los más espectaculares.

Bufones de Pría situados en las inmediaciones de la aldea de Llames de Pría.

Río Purón.

Tras los bufones, pasamos por el mirador del río Purón, llegando a Llanes después de admirar la playa de La Ballota. Llanes, con precioso puerto marinero y deportivo, conserva importantes trazos de su pasado medieval, junto a incontables Casonas de Indianos como el edificio del Casino construido en 1910.

Panorámica de Llanes desde el paseo de san Pedro.

Casino.

De su pasado medieval, destacan el Torreón –del s. XIII, hoy Oficina de Turismo-, la muralla llanisca -se comenzó a construir en tiempos de Alfonso IX-, la Basílica de Santa María -inaugurada en 1480-, de estilo gótico en general, con una portada románica en la parte oeste y un retablo plateresco del s. XVI, la Capilla de Santa Ana –s. XV-, la de la Magdalena, la de San Roque, la Capilla de la Guía -s. XVII-y varios palacios que engalanan la ciudad:  el del Duque de Estrada, del Cercáu, de Gastañaga –sus primeras estructuras son del s. XIV-, de Partarríu –renacentista del s. XVI-,  y de Posada Herrera –siglos XVII-XVIII-.

Basílica de Santa María.

Torreón y muralla.

Se han rodado allí multitud de películas, y los habitantes de la Muy noble y leal villa, lo tienen a gala, señalándolo  con letreros que indican las que se rodaron y en qué lugares; en el palacio de Partaríu, se rodó el Orfanato.

Palacio de Partaríu.

Por último señalar algo que lo señalan como necesario al visitar  la villa: Los Cubos de la Memoriaque son cubos de hormigón pintados de diferentes colores y maneras -cada uno de varias toneladas-, que conforman y protegen los brazos de la bocana del puerto deportivo, creados por el escultor y pintor vasco Agustín Ibarrola.

To be continued in part 4.