Con Pedro y su incierto final…, el machismo imperdonable…, menos mal que se parió «preguntar por Ángela». Parte 2

Por cierto, Pedro Sánchez mentó con énfasis, en su discurso para anunciar las elecciones del 28 de abril, a los colectivos objeto de su voracidad electoral, a los cuales piensa haber embaucado –y a lo mejor lo ha hecho- con las subidas salariales: funcionarios, pensionistas, trabajadores  -con la subida del salario mínimo- y mujeres, a las que ha impulsado hasta el infinito: mi Gobierno ha tenido el mayor número de mujeres que ningún país en el mundo…65% del Gobierno…y además. los otros del PSOE que me ponen a parir, son cosa del ayer. En el Partido los de siempre, son nada y  antiguo: España y el PSOE son Yo, Mí, Me, Conmigo…

Es verdad, ¡cuántas mujeres fueron nombradas altos cargos en su Gobierno! La mayor parte, con cara de estreñimiento o de estar poco satisfechas… o que ponen cara de malotas a la hora de dar matarile a los del PP, Ciudadanos, VOX o a lo primero que pillen (la Delgado, Adriana Lastra, Marichu Montero, Carmen Calvo, Margarita Robles, Magdalena Valerio, Narbona etc…): todas, estandartes contra el machismo violento y absoluto imperante en España, y opinando que la Ley de violencia de género debe endurecerse contra los hombres y que debería haber muchas más mujeres que hombres en los puestos de responsabilidad y con mayores salarios que ellos…

 

Y sin embargo a nosotros, que desde pequeños, nuestras madres y padres, y la sociedad en general, a menudo nos privaron, por varones, de la ternura que deseábamos, sin transmitirnos una deseable educación en la empatía, empujándonos con frecuencia a demostrar nuestra hombría ante el mundo, a pelear cuando alguien se atrevía a ponerla en duda, instándonos a  huir de cualquier gesto de debilidad o femenino: para ser hombres, debíamos alejarnos lo infinito de las sensibilidades femeninas,  conllevando en caso contrario el desprecio hacia los que no respondían a las expectativas de su rol, y  se comportaban no como hombres sino como nenas; ahora, y tras aprender lo que nos trasmitieron, nos reprochan ser lo que querían que fuéramos, pidiendo que seamos, ni lo que nos enseñaron, ni lo que hubiéramos deseado en su día, si es que hubiéramos podido desear algo; debíamos ser fuertes, valientes, ambiciosos, duros, beligerantes, rodeados de un halo de autoridad, y afanosos padres de familia, creyendo querer ser lo que éramos. Ahora, debemos ser y hacer sólo lo que esté bien visto por la sociedad, espejo del impulso femenino beligerante, sectario y tirano con el sexo contrario: nunca hemos podido, ni podremos, ser exactamente, lo que nuestra naturaleza nos demandó o demande. Antes, por la exigencia de nuestra hombría externa necesariamente demandada, y ahora por la sumisión y debilidad exigidas.

Nos educaron para cumplir un determinado papel en la sociedad, siendo el ocupado tradicionalmente por las mujeres, complementario del nuestro. El  equilibrio entonces era: nosotros hacia la calle, y ellas hacia la casa, excepto en las cuestiones de disciplina familiar interna, en las que se apelaba a nuestro regreso para hacerse obedecer «se lo diré a papá cuando venga,,,». El asuntó comenzó a cambiar -gracias a Dios- y el reparto secular se resquebrajó  por el tesón del movimiento feminista. Ahora, la distribución de papeles se dio la vuelta, y la tiranía de la ley somete al varón, protegiendo a la mujer con razón o sin ella.

El posmachismo, dicen algunas, mantiene aún latente de forma contumaz la realidad patriarcal, sin embargo, muchos hombres en este sentido, se encuentran entre el desconcierto y la búsqueda de una nueva identidad en la que comprender su auténtico rol.

VOX, en una de sus ofertas electorales, de las que nos gusta oír al rebaño masculino, anuncia la recuperación de la igualdad ante  la Ley Integral de la violencia de Género -2004- de hombres y mujeres, sin decir, que esta ley fue recurrida ante el Constitucional y sentenciada en 2008, contemplando lo razonable de un aumento de penas, en caso de que el maltratador sea hombre, es decir, recogiendo una agravante de género, para incrementar las penas en caso de malos tratos, amenazas, lesiones o coacciones, cuando los cometen hombres –art. 153 del Código Penal-.

El Tribunal Constitucional, en la STC 59/2008, desestimó el recurso de inconstitucionalidad, interpuesto por el PP en el juzgado de lo Penal nº 4 de Murcia, contra uno de los preceptos del Código Penal, modificados por la aplicación de la Ley Integral contra la Violencia de Género. La cuestión era que el artículo 153 del CP -el delito de maltrato ocasional-, establece un trato penal diferente, en función del sexo -seis meses a un año, si se comete por el varón, y tres meses a un año, si lo comete una mujer-, lo que constituiría una discriminación por razón de sexo, prohibida por el artículo 14 de la Constitución, pudiendo además comportar una vulneración del principio de culpabilidad. La sentencia dictada, tuvo y tiene gran trascendencia jurídica, porque sentó las bases para desestimar el resto de las más de 120 cuestiones de inconstitucionalidad planteadas contra otros tres preceptos de la ley por un total de 16 órganos judiciales.

El pleno del Tribunal -7 a 5- rechazó la  cuestión, arguyendo que no toda desigualdad de trato en la ley, supone una vulneración del artículo 14 de la Constitución. Dicha infracción sólo la produce aquella desigualdad que introduce una diferencia que carezca de una justificación objetiva y razonable, esto es, que el fin pretendido por el legislador sea constitucionalmente legítimo y que la medida supere un juicio de proporcionalidad evitando resultados especialmente gravosos o desmedidos.

Pero me he perdido por caminos confusos y sin ningún objetivo que pueda ser interesante y desde luego, en absoluto rentable. Perdón…, a lo que iba…preguntar por Ángela…ask for Angela…

En primer lugar en el condado de Lincolnshire –Reino Unido- y ahora en Barcelona, cualquier mujer que se sienta ante un posible riesgo de agresión sexual, incomodidad en una cita a ciegas, porque el hombre hubiera mentido en su perfil -poniendo la foto de la primera comunión je je- o no, insegura porque la cita no está funcionando, o simplemente porque no estuviera  a gusto con un chico, puede y debe acercarse a la barra del lugar de encuentro y preguntar por Ángela; el personal del lugar de ocio, sabrá que la chica necesita auxilio, y la ayudará a salir de la situación, llamará a un taxi, la socorrerá discretamente, e incluso llamará a las fuerzas de orden público si lo considerara necesario.

La idea surgió, ante la queja de una chica, que denunció a los de seguridad de una discoteca del condado citado, el hecho de que al pasar por un pasillo oscuro y estrecho de la misma, un chico la había rozado con la mano, faltando poco para la violación…; luego se demostró que la chica denunció un hecho falso, al sentirse rechada por el joven, aunque tuvo la parte positiva de servir de idea para la iniciativa, que sin duda ayudará a las chicas en las discotecas para protegerse de los muy violentos acosadores.

Se estableció entonces como código, ir a la barra y preguntar por Ángela;  este simple mensaje, permitirá al personal del lugar de ocio saber que alguien necesita ayuda,  auxiliando a la que lo demande, para salir de la situación sin problemas y sin alboroto; si la cosa fuera algo  más seria…paredón para los pecadores…

Ask for Angela es la señal de advertencia que ha servido de inspiración para llevar a cabo esta campaña en el condado inglés, con la que se pretende concienciar a la sociedad sobre el acoso sexual de los varones a las mujeres en lugares públicos.

Acordaros y si la memoria pudiera flaquearos, apuntarlo con boli en la mano…

i saw this in a toilet and thought it was important and should be a thing everywhere not just lincolnshire !!!! said miriam  smitty

Me vuelvo al Teatro Real de la Ópera ….¡qué sin vivir, Dios!