UTOPÍA POLÍTICA Y SOCIAL en la Edades Moderna y Contemporánea. Parte 2.

Ya en La Edad Moderna, la utopía social no sería considerada como un pensamiento filosófico exclusivamente ajeno al desarrollo histórico y a la vida social, sino que representaría un futuro ideal hacia cuya realización debería caminar la historia y la vida. La utopía se convirtió en un ideal realizable, al entrar la idea de progreso de la mano de la Modernidad.

Con los avances de la ciencia y la técnica, y con las posibilidades de transformación de la realidad, gracias a esos adelantos, se apoderó de la conciencia de la época la idea de que también existen en las relaciones sociales un progreso hacia un mundo mejor. Con los ideales de la Ilustración, el ser humano se sintió dueño y señor de su propio destino –una vez más se puso de manifiesto la limitación intelectual del hombre a pesar de sus capacidades-, creyendo que el proceso histórico de nuestra existencia, podría ser el camino a través del cual la sociedad pudiera superar sus injusticias.

La Modernidad trajo una visión optimista, en la confianza de que la razón, la ciencia y la técnica, permitirían solucionar los problemas. La historia se entendió –y de hecho se sigue haciendo, pero a mucha mayor velocidad-, como un progreso indefinido y continuo, en el que el presente debe ser mejor que el pasado, y el futuro mejor que el presente.

Un ejemplo de utopía ilustrada es la dibujada por Jean-Jacques Rousseau en su historia novelada «Emilio» escrita en 1762 y que fue considerada la mejor de sus obras. La obra trata asuntos políticos y filosóficos relativos a la relación del individuo -la educación- con la sociedad.

Jean-Jacques Rousseau nació en Suiza en 1712 y murió en la Picardía francesa en 1778; fue escritor, filósofo, pedagogo, naturalista, músico mediocre , y un ilustrado, que presentó grandes diferencias con otros grandes representantes de la Ilustración, siendo considerado al final de sus días un prerromántico.

Rousseau sostuvo que el hombre es bueno por naturaleza, y señaló que puede conservar su bondad natural aunque participe en una sociedad corrupta. En la obra  citada el Emilio o De la educación, propone un sistema educativo que permita al “hombre natural y bueno” convivir en esa sociedad corrupta.

A caballo entre la Edad Moderna y la Contemporánea aparece la utopía de Charles Fourier (1772-1837) –filósofo y economista francés-, el FURIERISMO, sistema social  que aspiraba a una organización armónica de la sociedad, animada por la unión de las pasiones humanas, libremente satisfechas. Su núcleo básico era la falange, que la constituían un conjunto de seres humanos que reunidos de acuerdo a sus inclinaciones que habitaban en un falansterio, grupo unitario de producción y consumo que excluía la propiedad y la familia, organizado armónicamente para la libre satisfacción de las necesidades humanas. Este movimiento, puede ser considerado la piedra de inicio del socialismo utópico.

Francois Marie Charles Fourier.

Tras la Revolución Francesa, y tras su finalización, dio comienzo la Edad Contemporánea, emergiendo entonces las ideas socialistas, que surgieron por el convencimiento de que el hombre es capaz de transformar la sociedad a pesar de la desilusión que produjeron los resultados de la citada revolución, que había declarado la igualdad de todos los hombres, además de la fraternidad y libertad, pero  que nada hizo para cambiar a mejor las condiciones de vida de las clases trabajadoras.

Se pueden agrupar en tres bloques, las utopías propuestas por los pensadores de ideología socialista:

El Socialismo Utópico, propugnado por Karl Heinrich Marx -filósofo, economista, sociólogo, ​ periodista, intelectual y militante comunista, prusiano de origen judío- y Friedich Engels –filósofo, periodista, empresario textil, revolucionario y teórico socialista-: la mejor manera de eliminar la explotación, es crear comunidades que vivan de forma tal, que unos seres humanos no dominen a otros, creando ellos dos comunidades de este tipo; creían en la bondad humana y daban mucha importancia a la educación como elemento básico para llegar a las sociedades no dependientes. Crearon escuela y muchos autores siguieron esta estela filosófica: el conde de Saint Simon, Robert Owen y Charles Fourier entre otros.

El Socialismo Científico o Comunista; realizar un análisis de la historia para saber cuales han sido sus leyes de funcionamiento, y una vez determinadas éstas, saber quién y con qué medios se puede transformar una sociedad, constituye una forma de análisis a la que se ha denominado «materialismo histórico», base del «socialismo científico«. Para la igualdad teórica del comunismo, que es una forma de organización social, económica y política que tiende a la colectivización de los medios de producción, a la distribución de los bienes de consumo según las necesidades de cada uno, y a la supresión de las clases sociales, son necesarias transformaciones económicas que llevarán previamente a una revolución, de la que surgirá paulatinamente una sociedad sin propiedad privada y sin clases.

Las teorías comunistas, partiendo especialmente desde el  marxismo  abogan por suprimir todos los principios de una sociedad capitalista, estableciendo los de una sociedad socialista, para paulatinamente construir una organización social comunista.

Los creadores de esta corriente también fueron Marx y Engels –coetáneos, ocupando prácticamente completo el siglo XIX-, quienes evolucionaron desde su propuesta filosófica del Socialismo Utópico al Socialismo Científico, es decir enterrando la utopía. Sin embargo, marxistas como el alemán Ernst Bloch –que vivió posteriormente a Marx y Engels, en el siglo XX- creyó necesario recuperar la utopía como motor del cambio social, creyendo que la conciencia humana, no sólo es producto de su ser, sino que está dotada de un “excedente”, considerando al socialismo y al comunismo como instrumentos para trasladar esos excedentes a los hechos, por hallar su expresión en las utopías.

Simultáneamente que los movimientos Utópico y Científico de Marx y Engels surge el Socialismo Anarquista, que pretendió suprimir toda forma de autoridad, porque entendía que todos los seres humanos son igualmente libres. Para crear una sociedad justa, es necesario crear una organización comunitaria en la misma, no individualista como la capitalista, no colectivista como la comunista, siendo necesario para ello, la abolición del poder, la educación y el apoyo mutuo, porque la supervivencia no se logra si no es con individuos que se ayuden entre sí y no con actitudes individualistas e insolidarias.

Aunque Gerard Winstanley –The Law of Freedom, siglo XVII- y William Godwin –Essay about Political Justice, final del siglo XVIII- empezaron  a exponer la filosofía del anarquismo, no fue hasta el siglo XIX cuando se vio emerger el anarquismo como teoría completa explicada plenamente y aplicado plenamente. Los principales referentes del desarrollo de esta filosofía de vida fueron:

Max Stirner, alemán, que en lugar del capitalismo propuso una unión de egoístas”, que pudiera ser una asociación o asociaciones de individuos únicos, que colaboren como iguales, para llevar al grado máximo su libertad individual y satisfacer sus deseos, incluyendo todos, los emocionales y los materiales. El individualismo, por definición, no incluiría ningún programa concreto para cambiar las condiciones sociales.

Pierre-Joseph Proudhon, francés, el primero que se declaró anarquista, y teorizó sobre la conveniencia del mutualismo y federalismo para el desarrollo anárquico, que  tuvieron una influencia profunda en el crecimiento del anarquismo como movimiento de masas, describiendo en sus obras que un mundo anarquista debería estar coordinado para poder ser eficaz y funcionar, constituyendo una fuente filosófica vital para el anarquismo social y el individual.

Mikhail  Alexandróvich Bakunin, ruso, es la figura central en el desarrollo de las ideas y del activismo anarquista moderno, haciendo énfasis en el colectivismo, la insurrección de las masas y la revuelta espontánea,  y en la creación de una sociedad libre y sin clases sociales. Dio gran importancia a la naturaleza social de la humanidad y de la individualidad, despreciando el individualismo abstracto contemplado por el liberalismo. Sus ideas fueron dominantes durante el siglo XX dentro de grandes movimientos del mundo radical obrero. Muchas de sus ideas son la base de lo que posteriormente sería el sindicalismo. Bakunin, influyó en muchos movimientos sindicalistas en España.

Mikhail  Alexandróvich Bakunin.

Piotr Kropotkin, ruso, adoptó inicialmente los puntos de vista del socialismo revolucionario, comenzando así sus primeros acercamientos a las ideas marxistas. Más tarde, se convertiría en uno de los defensores de la doctrina radical del anarquismo. Después de participar en la I Internacional como marxista, se convirtió en seguidor del ideólogo anarquista Mijaíl Bakunin, trabajando con las mismas ideas, que llevó a la práctica, siendo encarcelado en varias ocasiones por sus actividades anarquistas. Tras ser liberado en Francia, se trasladó a Inglaterra, donde residió y trabajó durante más de treinta años.

To be continued in Part 3 and last.