Categoría: Filosofía

NUESTRO TIEMPO ES LIMITADO: BUSQUEMOS EL PLACER Y DESTERREMOS EL SUFRIMIENTO.

Se debe querer alcanzar lo que a uno le satisface y desea, y se debe querer a quien quiera que se le quiera? JA

Cada día al despertarme -cuando mi mente desea hacerlo-, y al mismo tiempo que desayuno, pongo el canal de televisión donde repiten cíclicamente las noticias, y a esta edad en la que mi cometido básico –además de sobrevolar desde lejos a mis descendientes- es el dolce far niente, aunque el niente nunca sea absoluto, comienza el sin vivir: el precio de la luz va a subir hasta tal punto, que no podrá encenderse ninguna bombilla a no ser que no se coma, la violencia machista ha llegado a la víctima nonagésima cuarta y estamos en enero, el frío que nos invadirá a partir de mañana, será el preludio de la sexta glaciación, acompañada de terribles vientos que provocarán grandes desastres, y para que lo sepan, alerta naranja cruda, Donald ha hecho cuatro más de las suyas desde ayer, sin descansar ningún día como hizo el Señor en el séptimo, la economía va bien pero cada día somos y hay más pobres desasistidos, dos niños se han suicidado debido al bullying escolar –pero nadie sabe nada y todos han activado los protocolos-, dos profesores y un sacerdote han abusado de treinta y tres niños, han aparecido montones de cadáveres de algunas pateras que pretendían llegar a nuestras costas, han sido apresadas varias células yihadistas que iban a realizar un atentado en la capital, más de medio millón de niños se mueren en Sudán por una hambruna tremenda (con fotos de muchos niños de grandes cabezas y estómagos inflamados con raquitismo)…quiero quedarme de nuevo dormido…aunque con la INQUIETUD y el DESASOSIEGO que ha entrado en mi cuerpo, no puedo. De repente, suena el teléfono y al diga que me sale aún sin ganas ni emoción, sigue un imperceptible silencio roto enseguida por una cantarina voz que pregunta por mi nombre y apellidos con el don delante…Mire no quiero comprar ni cambiar nada, especialmente en este momento digo, pero ella, inasequible al desaliento, se lanza a tumba abierta y comienza a enumerar las enormes ventajas de una compañía telefónica que prácticamente además de regalarte el servicio te paga por apuntarte…!A estas horas esto es insoportable, pienso mientras cuelgo sin contestar! Imagino lo mismo, pero habiendo tenido que  dejar a los niños en el cole a las 08,45, salir pitando para el trabajo, oír en la radio en el programa de Alsina que Pedro decidió ayer a las 01,24 de la madrugada que hoy comienza la financiación singular catalana, ¡Dios! y después aterrizar en una reunión con un jefe que quiere resultados como sea…y  un a mí no me cuentes tus penas que yo también tengo muchas, os dicen, y será verdad probablemente.

Oteo por la ventana el cielo y veo que no es día de casi nada, así que me ducho, visto y salgo a la calle con la tablet en el bolsillo para dar una vuelta y leer el periódico digital en una confortable cafetería con wi-fi que tengo cerca.  Al salir, no siento los males anunciados, quizá el aviso naranja cruda me parece amarillo canario, la bombilla del portal luce, hay una ligera brisa y veo la temperatura en el reloj digital de una plaza próxima, 9º…Bueno son las 10 y no parece una cosa tremenda para enero, no veo moros en la costa, dos chicas jóvenes con sendos cochecitos de bebé se dirigen a una cafetería próxima, se supone que para  hablar más mientras desayunan de nuevo, dos adolescentes pasan fumando y tienen cara de haber hecho pirola, mientras dos  municipales se mueven alrededor de la grúa que se lleva el coche de un joven trajeado…No consigo librarme de la INQUIETUD…

Me pregunto por qué no se aplicará el mundo las teorías hedonistas, si bien no las cirenaicas, pero sí las de epicúreas.

En fin,  vivimos la antítesis del hedonismo y sus dos escuelas fundamentales en la Grecia antigua: la cirenaica y la epicúrea.

El hedonismo  es la teoría que propone la consecución del placer como fin y fundamento de la vida por asociarla con el bien. Toda la vida debe orientarse a la búsqueda del placer e intentar por todos los medios suprimir de nuestras vidas el sufrimiento y el dolor.

Paseo un rato respirando con placer el aire fresco y quizá no demasiado sucio –ha llovido los últimos días- y al cabo de un buen rato tomo el rumbo, no muy convencido de abandonar el paseo, y entro en la cafetería. Hay bastante gente y descubro que solamente hay una mesa libre, aunque demasiado grande para mí sólo, redonda y con cinco sillas, y aunque me parece de excesiva capacidad para mi escasa ocupación, aligero el paso y me siento.

Enciendo la tablet y visito los titulares de dos diarios, aunque ya sé que  acabaré en el de siempre. Se acerca un camarero, pido café con leche con sacarina… ¿en mediana, me pregunta?…En lo que quiera…,le contesto, y un vaso de agua, por favor.

Ya inmerso en las noticias, percibo la proximidad de dos hombres barbudos, más mayores que yo, robustos y con aspecto de recién salidos de la antigüedad: ¿le importa que nos sentemos? Yo muy a lo mío, les contesto que no y sigo con las patéticas noticias. Levanto la vista y veo a dos personas de edad indefinible con aspecto de ya muy vividos y con largas  barbas blancas, que recordaban las de la imaginería clásica más remota, en donde casi no existían hombres con mejillas lampiñas.

Sebastiano Conca. La idolatría de Salomón. Óleo sobre lienzo. 1570-1571. Museo del Prado. Madrid.

Sin yo preguntar nada, se dirigen a mí con un buenos días y se presentan como Aristipo de Cirene y Epicuro de Samos…iba yo a contestar lo de “y yo Alfonso XII en el palacio de Oriente”, pero me callo en un alarde de prudencia, y sólo hago un mmm –onomatopeya de duda o de poder resultar interesante- que rápidamente corrijo con un puf –la de aburrimiento o cansancio-. Hemos pensado que quizá estuviera interesado en filosofar, lo que sin duda le proporcionaría un estado de felicidad siempre deseable. Sin saber que decir, observé que mi duda era aprovechada por Aristipo (435-350 a.C.), que continuó para relatarme como Platón (427-347 a.C.) coetáneo suyo y médico del alma y gran filósofo, escribió una carta dirigida a todos los seres humanos, que comienza con palabras certeras y apasionadas: Nadie por ser joven dude en filosofar ni por ser viejo de filosofar se hastíe, pues nadie es joven o viejo para la salud del alma. El que dice que aún no es edad o que ya pasó la edad de filosofar es como el que dice que aún no ha llegado o que ya pasó el tiempo oportuno para la felicidad. De modo que deben filosofar tanto el joven como el viejo. Éste, para que, aunque viejo, rejuvenezca en bienes por el recuerdo gozoso del pasado, aquél, para que sea joven y viejo a un tiempo por su serenidad ante el futuro. Necesario es, pues, meditar sobre lo que procura la felicidad, porque cuando está presente todo lo tenemos y, cuando nos falta, todo lo hacemos por poseerla. Gozoso recuerdo de la experiencia, frente a la nostalgia de la poesía lírica, y serena contemplación del futuro, frente a la amenaza de la fortuna trágica, son los dos rasgos esenciales de esta actitud universal y al alcance de todos que es el arte de tomarse la vida con filosofía, porque tomarse la vida con filosofía y contemplar gozosamente el sentido de la existencia humana es aprender a disfrutar el arte de vivir sencillamente como un hombre. Como dijo Plinio el Joven, con cuya hermosa frase termino: “Aliquando praeterea rideo, iocor, ludo… homo sum”.

Quedé impresionado con el relato de memoria de la carta, que alguna vez leí en filosofía del derecho, y me sentí atraído por su hablar pausado que rezumaba  tranquilidad, y quizá por su aparente falta de cordura, aunque desde luego nada violenta. Epicuro de Samos (341-270 a.C.) asentía en silencio, continuando el de Cirene…

En la escuela cirenaica nos ocupamos básicamente de la ética, exponiendo que los deseos personales, deben ser satisfechos a la brevedad posible, sin importar los intereses de los que nos rodean (primero mis dientes, luego mis parientes). Fue fundada por mí –Aristipo de Cirene, discípulo de Sócrates-, a finales del siglo IV a.C.; creo que la felicidad humana, que debe buscarse en torno al placer, consiste en librarse de toda inquietud, siendo el camino para lograrlo la autarquía personal, es decir cada uno por sí mismo. El bien se identifica con el placer, pero básicamente con el placer espiritual o sea, de las emociones internas.

Respecto a la forma de adquirir  conocimiento, tenemos una posición sensualista, en la que se reconoce como única fuente del conocimiento los sentidos, y además, volviendo al camino autárquico, es subjetivista, ya que no reconoce más conocimiento que el personal.

Aristipo de Cirene.

Tuve bastantes seguidores que prolongaron estas teorías durante todo el período helenístico –desde la muerte de Alejandro Magno 323 a.C. hasta el suicidio de Cleopatra 30 a.C.-, siendo los más conocidos Teodoro el Ateo,  Hegesias,  Antipatro de Cirene y Aniceris.

Teodoro siguió el camino marcado por  mí –continuaba Aristipo sin pestañear- pero sin creer en los dioses –de ahí el apellido de Ateo-, y señalaba que los dioses eran hombres venerados por sus cualidades y su aportación al bien común, pero hombres al fin y al cabo –evemerismo, mientras Hegesias no se  sintió demasiado identificado conmigo, ya que los placeres de este mundo le parecían pocos y difíciles de conseguir, siendo los dolores más frecuentes que los placeres, y dependiendo estos últimos, del azar y la fortuna material de cada cual.

Por tanto, predicó las bondades, ventajas y beneficios de la muerte, induciendo al suicidio, por lo que Ptolomeo I -fundador de la estirpe ptolomea en Egipto tras la muerte de Alejandro, ya que era uno de sus principales Diácodos -generales-, cerró su escuela de Alejandría y prohibió sus escritos.

Yo seguía sin dar crédito a lo que me estaba ocurriendo…

Aristipo terminó su larga e ininterrunpida charla, se retrepó en la silla con postura de cansancio mientras que a mí se me salían las órbitas de los ojos, y preocupado –aunque me pareció docto e interesante lo expuesto-, me apresuré a hacer señales al camarero que ronroneaba por las mesas, para pedir la cuenta y salir pitando, pero  miraba al mundo sin ver la seña de mi brazo. ¡No sólo me voy volviendo transparente para el sexo femenino!

Callado  Aristipo, comenzó a hablar el que se había presentado como Epicuro de Samos.

La escuela epicúrea fue fundada por mí, Epicuro de Samos, filósofo que nací a mediados del siglo IV a.C., siendo lo más destacado de mi doctrina –yo seguía sin abrir la boca y de vez en cuando levantaba el brazo buscando al camarero, pero cada vez con menos convicción-, el hedonismo racional  y el atomismo -doctrina que explica la formación del mundo por la concurrencia y unión fortuita (azar) de los átomos, concebida por filósofos del siglo III-, y exponemos que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, evitando los excesos, y aunque pudiera pensarse en el placer solamente como algo que excita los sentidos, considero que no todas las formas de placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son los placeres sexuales y sensoriales, y existen otras formas de placer como los que se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También aserto que ningún placer es malo en sí, sólo los medios para lograrlos pudieran ser malos.

Epicuro de Samos.

Nuestra doctrina –no sé si habló en mayestático o quiso repartir méritos– se manifiesta en contra de la existencia del destino, estando la naturaleza regida por el azar –o ausencia de CAUSALIDAD-, sólo siendo así posible la verdadera libertad  sin la cual el hedonismo –y casi nada- tiene razón de ser.

Los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo y ambos deben ser buscados con racionalidad y prudencia, y satisfechos con inteligencia –en caso contrario llegaremos al sufrimiento posterior-, procurando llegar al estado de ataraxiaánimo que se caracteriza por la tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores-.

Critico, –aquí volvió al singular- tanto al desenfreno como a la renuncia a los placeres de la carne, y animo a la búsqueda del término medio,  alentando a los goces carnales, siempre y cuando no pudieran suponer un dolor –anímico o físico- en el futuro.

Nuestras teorías afirman que la filosofía debe ser un instrumento al servicio de la vida de los hombres y que el conocimiento por sí mismo no tiene ninguna utilidad si no se emplea en la búsqueda de la felicidad, o proporciona satisfacción en sí misma. De la religión podemos decir, que casi siempre y envuelta en un hálito de bondad, suele proporcionar amargura, al estar fijando generalmente una forma de actuación cartesiana, que casi nunca es placentera: los mitos religiosos pueden entristecer la vida de los hombres, o no, pensé yo: precisamente la falta de certezas de las religiones son las que motivan los misterios, y éstos los que provocan la fe, sin la que los que no tienen una vida afortunada en este mundo no podrían sobrevivir.

Rafael Sanzio. La escuela de Atenas “El Jardín”.  1510-1511. Fresco. Palacio Apostólico. Ciudad del Vaticano.

A los 35 años, después de que hube hecho dos años de servicio militar y varios intentos de montar academias filosóficas en diferentes polis, regresé a Atenas, donde fundé mí definitiva escuela de filosofía “El Jardín”,  en donde fueron admitidas personas de toda condición y clase, incluso mujeres y esclavos, lo que en aquella época era muy extraño  para una escuela filosófica y en donde impartí enseñanza hasta el final…Yo escuchaba encantado, pero a punto de salir corriendo al oír a aquellos dos señores disparatados, que me contaban haber nacido hace 2.400 años…

Nuestra filosofía consta de tres partes, prosiguió el de Lemos: la Gnoseología  o Canónica, que se ocupa de los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso; la Física que estudia la naturaleza; y la Ética que supone la culminación del sistema y a la que se subordinan las dos primeras partes.

Canónica: es la parte de la filosofía que examina la forma en la que conocemos, y la manera de distinguir lo verdadero de lo falso. Las sensaciones son la base de todo el conocimiento y se produce cuando las imágenes que desprenden los cuerpos llegan hasta nuestros sentidos. Ante cada sensación, el ser humano reacciona con placer o con dolor, dando lugar a los sentimientos. Los sentimientos percibidos con claridad a base de repeticiones constituyen las ideas generales de nuestro sentir para lo bueno y lo malo.

Física: toda la realidad está formada por dos elementos fundamentales, los átomos, que tienen forma, volumen y peso, y el vacío, que no es sino el espacio en el cual se mueven esos átomos.

Las distintas cosas que hay en el mundo son fruto de las distintas combinaciones de átomos. El hombre  es un compuesto de átomos y hasta el alma está formada por un tipo especial de átomos, siendo por tanto el alma, material. El cuerpo y el alma mueren simultáneamente. ¡Que locura!

La realidad, como los átomos que la forman, es eterna. El caos no es el origen, y todo existirá hasta el infinito, pero coexiste un elemento fundamental, el azar en el movimiento de los átomos en su caída en el vacío, es decir, lo que puede producir la desviación de las causas y los efectos, con la que queda asegurada la libertad.

Ética: es la culminación de nuestro sistema filosófico, que no es sino el logro de  la felicidad, basada en la autarquía –cada uno por sí mismo- y la ataraxia. Puesto que la felicidad es el objetivo de todo ser humano, la filosofía debe interesar a cualquier persona.

La ética pensamos que se basa en dos polos opuestos: el miedo, que debe ser evitado, y el placer, que debe ser buscado como necesario.

LOS MIEDOS básicos del hombre son: el miedo a la muerte –no tiene sentido, ya que la muerte es la ausencia de sensibilidad-, el miedo al dolor, el miedo al fracaso en la búsqueda del bien –carece también de sentido, ya que el futuro no depende completamente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente, ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca– y el miedo a los dioses –concepto tampoco real, ya que los dioses son seres demasiado alejados de los los humanos, y no se preocupan por nuestras vicisitudes, por lo que no tendría sentido temerles-.

Me atrevo a señalar tres tipos de PLACER por su objeto, dijo:

Los naturales y necesarios: alimentarse, beber, estar abrigado y seguro; el hombre debe satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible.

Los naturales e innecesarios: la conversación, la gratificación sexual y el arte; se pueden intentar conseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción del corazón, pero no más allá. No se debe arriesgar la salud, la amistad, ni la posición económica en la búsqueda un deseo de placer innecesario, pues esto sólo conducirá a un sufrimiento futuro.

Los innaturales e innecesarios: la fama, el poder y el prestigio; hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios, pues el placer o satisfacción que producen es siempre efímero.

Y también establecemos, continuó,  una división entre los PLACERES que satisfacen el cuerpo y el alma:

Placeres del cuerpo: aunque considero que son los más frecuentes, nuestra propuesta es la renuncia al desenfreno en la utilización de  estos placeres y la búsqueda de la carencia de apetito y dolor corporal.

Placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo, pues el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es efímero y temporal, mientras que los del alma son duraderos y además pueden eliminar o reducir quizá los dolores del cuerpo.

El análisis de los diferentes placeres y la  prudencia de cada cual, pueden permitir caminar hacia  una vida feliz, lo cual constituye el objeto de la filosofía. Podemos señalar en consecuencia, como placeres fundamentales, la tranquilidad del alma y la ausencia de dolor: “la ausencia de turbación y de dolor son placeres estables; en cambio, el goce y la alegría resultan placeres en movimiento. Cuando decimos entonces, que el placer es un fin, no nos referimos a los placeres de los que proporciona el goce y la alegría, sino en hallarnos libres de sufrimientos del cuerpo y de turbación del alma”.

Giré la cabeza para volver a llamar al camarero, y al buscar con la mirada de nuevo a los dos hombres, me encontré con la visión de mi piano, que está justo en frente de la mesa donde leo y escribo, el armario en la pared de enfrente abierto, y bajo la balda de las toallas -bien colocadas-, la ropa de deporte desordenada, como si alguien hubiera metido la mano en busca de placeres o para ocultar dolor y sufrimientos…, mi mirada perdida soñando, y un libro abierto delante de mí: El candelabro enterrado, de  Stephan  Zweig, donde narra la historia de un judío que hizo del objetivo de su vida, la preservación de la menorá.

La Utopía Realista como posible recurso de los jóvenes actuales

La Utopía como Último Recurso Intelectual para los jóvenes actuales.

En el contexto contemporáneo, los jóvenes se enfrentan a desafíos significativos que afectan su camino hacia la independencia y la inclusión social. Las crisis económicas, el desempleo, la precariedad laboral y la desigualdad social, son solo algunos de los obstáculos que dificultan su desarrollo. En este escenario, la utopía puede emerger como un concepto relevante de recurso intelectual, que permita a los jóvenes imaginar un futuro mejor, y quizá, si nada cambia, pudiera constituir el último recurso -intelectual- para la juventud de hoy.

Los jóvenes actuales se enfrentan a un panorama económico que, en muchos aspectos, es desalentador. Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de desempleo juvenil se sitúa en un promedio global de alrededor del 14%, lo que significa que uno de cada seis jóvenes está sin trabajo. Este fenómeno se ve agravado por la precariedad laboral, donde muchos jóvenes son empleados en trabajos de salarios muy por debajo de sus posibilidades y rendimientos, o temporales o de tiempo parcial, que no les permiten la estabilidad necesaria para alcanzar la independencia financiera. El informe también destaca que el acceso a empleos de calidad se ha vuelto más difícil, lo que afecta las oportunidades de desarrollo personal y profesional.

Además, el aumento del costo de la vida ha hecho que la independencia económica sea un objetivo inalcanzable para muchos, aun cuando tengan buenos trabajos. En ciudades de todo el mundo, los precios de la vivienda han aumentado disparatadamente, haciendo que los jóvenes y no tanto, se vean obligados a compartir habitaciones, apartamentos o a vivir con sus padres, debido a la imposibilidad de pagar el alquiler, ni por supuesto, optar a una compra.

La educación, que tradicionalmente ha sido vista como un posible camino en la movilidad social, también presenta obstáculos significativos. El costo de la educación superior ha aumentado drásticamente en las últimas décadas, y muchos jóvenes deben trabajar para estudiar simultáneamente, o en otros lugares donde la educación superior funciona bajo el paraguas de préstamos del Estado, se enfrentan a deudas estudiantiles abrumadoras. En Estados Unidos, por ejemplo, la deuda estudiantil total ha superado los 1.7 billones de dólares, lo que ha llevado a muchos licenciados que deben devolver lo prestado, a postergar su independencia y a aceptar empleos que no requieran un título universitario.

El creciente coste de la educación y la competencia feroz por los puestos de trabajo, han llevado a una generación de jóvenes que, a pesar de estar más educados que nunca, se sientan desilusionados y atrapados en un ciclo de inseguridad económica.

La inclusión social es otro aspecto crítico que afecta a los jóvenes. Las disparidades económicas han llevado a la marginación de ciertos grupos, incluidos aquellos de minorías étnicas, inmigrantes y personas de bajos ingresos. Según un informe de Eurofound, los jóvenes de grupos desfavorecidos se enfrentan a barreras adicionales que dificultan su integración en la sociedad y su acceso a oportunidades. Esto se traduce en una menor participación en el mercado laboral y en la vida cívica, lo que perpetúa el ciclo de pobreza y exclusión.

 La Utopía como Recurso Intelectual

La utopía, en su sentido clásico, se refiere a la creación de una sociedad ideal, un lugar donde las condiciones son perfectas y todos los individuos pueden prosperar. En el contexto de los jóvenes, la utopía puede verse como un refugio ante la adversidad y como un motor de cambio, de esperanza.

Ya Tomás Moro en su obra Utopía -1516-, presentaba una sociedad ideal que contrastaba con las injusticias de su tiempo. La idea de una sociedad justa y equitativa puede servir de inspiración para que los jóvenes imaginen un futuro diferente, promoviendo la esperanza y la acción social. Describe una sociedad donde la propiedad es compartida y los conflictos son resueltos de manera pacífica, lo que invita a los lectores a reflexionar sobre las posibilidades de un mundo mejor.

Ernst Bloch en El Principio Esperanza -1954-, sostiene que la esperanza y la imaginación son esenciales para el progreso humano. Para él, la utopía no es solo un destino, sino un impulso vital que motiva a las personas a luchar por un futuro mejor. La utopía proporciona un marco para cuestionar el statu quo y aspirar a un mundo mejor. Bloch argumenta que la esperanza -además de virtud teologal- es un componente fundamental del ser humano, y que imaginar un futuro ideal, es lo que impulsa a la humanidad a seguir adelante.

La utopía puede ser considerada como un motor para la transformación social. Inspirados por visiones utópicas, muchos movimientos sociales han surgido a lo largo de la historia, buscando cambiar realidades injustas. La utopía puede motivar a los jóvenes a participar activamente en la lucha por la justicia social y la igualdad.

Ejemplos de movimientos inspirados por ideales utópicos incluyen entre otros el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, el feminismo y los movimientos ambientalistas. Estos movimientos, utilizaron y utilizan, visiones de una sociedad más justa y equitativa para movilizar a las personas y generar cambios significativos en la política y la sociedad.

También los jóvenes están cada vez más preocupados por el cambio climático y la degradación ambiental, lo que puede inspirar visiones utópicas centradas en la sostenibilidad de nuestro mundo y la justicia ambiental.

También hay filósofos críticos con la utopía:

Friedrich Nietzsche critica a las ideologías utópicas, argumentando que estas pueden llevar a la frustración y al desencanto. La búsqueda de una sociedad ideal, puede desviar la atención de las luchas reales y cotidianas que enfrentan los jóvenes. Nietzsche sugiere que la obsesión con lo ideal puede llevar a la negación de la vida y sus desafíos, creando una desconexión entre la aspiración y la realidad. La utopía puede ser vista como un mecanismo de escape que evita enfrentar los problemas reales.

Evidentemente, puede ocurrir que, en lugar de trabajar para mejorar su situación, los jóvenes puedan quedar atrapados en un mundo de fantasía que no aborda los problemas estructurales a los que se enfrentan en la realidad. Esto puede llevar a la inacción y a una falta de compromiso con el cambio real.

En el análisis de las críticas modernas a la utopía, se deben incluir las de Karl Popper, quien argumenta que las utopías pueden llevar a regímenes totalitarios, y cómo esto puede afectar la percepción de los jóvenes sobre la posibilidad de alcanzar una sociedad ideal.

Ante todo esto, surge la necesidad de propuestas alternativas:

El Realismo Crítico con un enfoque pragmático: en lugar de aferrarse a una utopía ideal, los jóvenes pueden beneficiarse de un enfoque más realista y crítico. Esto implica reconocer las limitaciones del mundo actual y trabajar hacia cambios sostenibles y alcanzables. La filosofía del realismo crítico, promovida por pensadores como Raymond Williams, sugiere que es posible imaginar un futuro mejor mientras se enfrentan y se abordan los problemas existentes.

También los Movimientos Sociales, como el activismo ambiental y los derechos humanos, u otros, ofrecen un espacio para que los jóvenes participen activamente en la mejora de su entorno. Estos movimientos pueden inspirar a los jóvenes a actuar en lugar de soñar sin acción. La historia ha demostrado que la acción colectiva puede generar cambios significativos.

Por ejemplo, los movimientos ambientales, como el movimiento Fridays for Future liderado por jóvenes, están utilizando visiones utópicas para abogar por un futuro más sostenible

La Educación en su sentido amplio es, sin duda, también un poderoso recurso para hacer fuertes a los jóvenes. Fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de análisis puede ayudar a la juventud a comprender mejor su realidad y a buscar soluciones efectivas. La pedagogía crítica de Paulo Freire se centra en la educación como un medio para la liberación y el empoderamiento, animando a los estudiantes a cuestionar su contexto y a participar activamente en el cambio social. La educación no solo debe centrarse en la adquisición de conocimientos, sino también en fomentar la creatividad y la capacidad de imaginar futuros alternativos.

Promover la creación de redes y comunidades entre jóvenes pudiera ser clave para abordar problemas comunes y generar un cambio social significativo. Estas redes pueden facilitar el intercambio de ideas, la colaboración y el apoyo mutuo en la búsqueda de soluciones a los desafíos a los que se enfrentan, cogiendo entre pinzas el concepto de Ciberutopías que pudiera surgir de estos contactos más o menos amplios, donde los jóvenes imaginan un mundo mejor a través de la tecnología y las redes sociales, aunque a contrario sensu, también se podría discutir el potencial de la tecnología para crear divisiones y desigualdades.

La cultura visual y los movimientos artísticos pueden inspirar visiones utópicas y servir como plataformas para la crítica social, así como el arte y la literatura, que reflejan y construyen visiones utópicas. Las obras de ficción especulativa, por ejemplo, pueden ofrecer a los jóvenes un espacio para imaginar futuros alternativos y explorar las implicaciones de sus aspiraciones.

También la interseccionalidad -intersección de diferentes identidades sociales- debiera utilizarse para influir en las visiones utópicas de los jóvenes, creando un enfoque más inclusivo y representativo.

 Lo ideal podría ser una Utopía Realista:

En lugar de ver la utopía como una fantasía inalcanzable, puede ser útil conceptualizarla como un objetivo a largo plazo. La utopía puede servir como una guía que inspire a los jóvenes a trabajar hacia un futuro mejor, mientras que se enfrentan a los desafíos presentes con realismo y pragmatismo.

La idea de un futuro ideal puede ser un poderoso motivador para la acción colectiva. Al unir fuerzas, los jóvenes pueden desafiar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad y la injusticia. La utopía, en este sentido, se convierte en una herramienta que guía la acción y el compromiso social, naturalmente excluyendo siempre la violencia.

La conclusión de que la idea de la utopía pueda ser el último recurso intelectual para los jóvenes de hoy, es compleja y multifacética. Por un lado, la utopía puede servir como fuente de inspiración y esperanza, motivando a los jóvenes a imaginar un futuro mejor y a luchar por él. Por otro lado, su idealismo puede llevar a la desconexión de la realidad, haciendo que los jóvenes eviten enfrentar los problemas críticos que afectan sus vidas.

Es esencial encontrar un equilibrio entre la aspiración a una sociedad ideal y el trabajo práctico para abordar los desafíos actuales. La búsqueda de soluciones realistas, el empoderamiento a través de la educación, la creación de redes, el arte y la literatura y la interseccionalidad entre diferentes tipos sociales, pueden ser estrategias efectivas para enfrentar la situación de los jóvenes en el mundo contemporáneo. Con estas ideas, se puede enriquecer el análisis sobre la utopía como recurso intelectual, proporcionando un enfoque más amplio y multidimensional. Esto no solo permitiría una comprensión más profunda de la situación actual en los jóvenes, sino que también podría inspirar nuevas formas de acción y compromiso en la búsqueda de un futuro mejor.

Música: 3  Doors Down: Here without you. 

UTOPÍAS Y DISTOPÍAS. UTOPÍAS POLÍTICAS, SOCIALES Y CIENTÍFICAS DE LAS EDADES MODERNA Y CONTEMPORÁNEA. DEFENSORES Y DETRACTORESDE LAS UTOPÍAS.

De modo coloquial, utopía, es algo deseable pero inalcanzable, algo que está más allá de nuestras posibilidades presentes y futuras –si no dejaría de serlo-, tanto en el plano de los anhelos personales, como en los que afecten a un conjunto social.Read More