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PASIONES MITOLÓGICAS. Parte 7.

 

4. PASIONES mitológicas en el siglo XVII

En el siglo XVII, mientras Rubens se mantuvo cercano al espíritu antiguo y a la interpretación mitológica de Tiziano, Velázquez y Ribera cambiaron la interpretación de los mitos a un lenguaje más de su época.

Poussin, cargó sus representaciones mitológicas de emotividad y van Dyck los representó con su característica elegancia.

Aunque todos, naturalmente, intentaron proporcionar al espectador imágenes de mucha pasión con escenas llenas de amor y deseo.

Meleagro

En la mitología griega, MELEAGRO era hijo de ENEO -rey de Calidón- y ALTEA -hermana de Leda, hijas de los reyes de Etolia-. Al nacer, las moiras anunciaron a Altea que la vida de su hijo Meleagro acabaría, cuando se consumiera por el fuego un señalado tizón de leña ardiente, siendo en todo lo demás, invulnerable. Altea, al ser informada de este extremo, sacó el tizón del fuego, lo apagó y lo guardó.

El principal mito asociado a Meleagro fue el relacionado con la cacería del peligroso jabalí de Calidón, enviado por ArtemisaDiana en el panteón romano- como castigo al padre de Meleagro  rey Eneo por no honrarla suficientemente con sacrificios.

El rey Eneo organizó una cacería para matar al jabalí, siendo Meleagro el que consiguió el trofeo. Tras la cacería, hay varias versiones sobre la muerte de Meleagro, aunque siempre siendo la protagonista su madre Altea, que quemó el tizón que había guardado en su día hasta que se consumió.

Homero, lo encuadra en una guerra con el pueblo vecino -curetes-, guerra que comienza porque ambos pueblos querían llevarse el jabalí muerto, en la que Meleagro mató a sus tíos maternos que combatían en el bando contrario, vengando su madre la muerte de sus hermanos.

En otra versión, Meleagro, a pesar de que estaba casado con Cleopatra, se enamoró perdidamente de Atalanta, que participó en la cacería y fue la primera que hirió al jabalí. A Atalanta ofreció Meleagro el trofeo del jabalí muerto, lo que motivó la ira de sus tíos, que querían para sí el trofeo. Meleagro los mató, y Altea decidió acabar con la vida de su hijo, así que echó al fuego el tizón de leña y lo dejó arder hasta que se consumió.

Venus y Vulcano

Recordemos que HERA -hermana de ZEUS y más tarde su esposa-, tuvo un hijo llamado HEFESTO VULCANO en el panteón romano, al que arrojó del Olimpo cuando nació, por feo, cojo y espectacularmente deforme. VULCANO se vengó de su madre, atrapándola en un trono mágico, exigiendo a cambio de su liberación la mano de Venus/Afrodita. VULCANO, dios del fuego y la fragua, severo, feo, cojo y malhumorado, consiguió así casarse con la diosa de la belleza, y forjó para ella hermosas joyas, entre la que destacaba un cinturón que la hacía -si cupiera- incluso más irresistible.

Venus entre otros, tuvo hijos con Marte y con Anquises de Troya, naciendo de esta última relación Eneas, ascendiente de Rómulo y Remo.

Ganimedes

GANIMEDES era un hermoso y heroico príncipe troyano, que fue raptado por ZEUS quien lo convirtió en su amante y en copero del Olimpo.

Ganimedes era hijo del rey Tros -el que dio su nombre a la ciudad de Troya-. Su hermano Asáraco fue el bisabuelo de ENEAS, el héroe troyano progenitor del pueblo de Roma, a donde marchó al ser invadida Troya, la ciudad gobernada por el rey Príamo, por los griegos Menelao y Agamenón.

Ganimedes fue raptado por Zeus en Frigia, lugar en donde recibía la educación rústica de su juventud, cuidando un rebaño de ovejas, cuando Zeus lo vio, se enamoró de él casi instantáneamente, y transformándose en un águila lo llevó al Monte Olimpo.

En el Olimpo, Zeus hizo a Ganimedes su amante, compañero de lecho y copero -el que servía las bebidas- de los dioses. Todos los dioses se alegraron al ver la belleza del joven, salvo la mujer de ZEUS, HERA. Su odio por el joven fue usado por la mitografía para justificar el odio de la diosa hacia los troyanos.

Más tarde Zeus, ascendió a Ganimedes al cielo como la constelación de ACUARIOaguador-.

Los padres de Ganimedes fueron recompensados por ZEUS con una viña de oro, obra de Vulcano y dos caballos tan veloces que podían correr sobre el agua. Además, Hermes le hizo saber a sus padres que Ganimedes había sido inmortalizado por Zeus.

También es interesante recordar que, en 1610, Galilei Galilei descubrió la luna más grande del planeta JúpiterZEUS en la mitología griega, raptor del joven Ganimedes- y también la mayor de todo nuestro sistema solar, de 5.262 Km de diámetro, bautizándola con el nombre de Ganimedes, por estar cerca del planeta alrededor del que gira y que tanto amor le profesó.

Píramo y Tisbe

PÍRAMO Y TISBE eran dos jóvenes que habitaban en Babilonia, en viviendas vecinas, y se amaban profundamente a pesar de la prohibición de hacerlo de sus padres. Tenían que hablarse a escondidas, y un día decidieron fugarse juntos, para poder amarse como deseaban.

Quedaron en encontrarse junto al monumento de Nino -el legendario rey Nemrod de Mesopotamia, fundador del primer imperio de Asiria-, inmediato a una morera de moras blancas situado en las cercanías de una fuente.

Cuando Tisbe llegó, antes que Píramo, vio a una leona que regresaba de cazar e iba a beber agua de la fuente, lo que la atemorizó, huyendo y perdiendo el velo al correr a esconderse en el hueco de unas rocas.

La leona jugó con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo, descubrió las huellas de la leona y de Tisbe, viendo el velo manchado de sangre, creyendo que la leona había matado a su amada. Entonces, sacó su puñal y se mató clavándoselo en el vientre. Su sangre tiñó de púrpura los frutos del árbol convirtiéndose en moras rojas. Tisbe salió con cuidado de su escondite, y al llegar a la morera, vio que las moras habían cambiado de color, dudando si era el sitio convenido, pero entonces vio a su amado Píramo con el puñal en el pecho y cubierto de sangre. Le abrazó, sacó el puñal y se suicidó, clavándoselo ella misma. Los dioses, apenados por la tragedia, permitieron a los padres de los amantes incinerarlos y guardar sus cenizas en la misma urna, y desde aquel día los frutos de la morera quedaron teñidos de púrpura.

4. PASIONES MITOLÓGICAS EN EL SIGLO XVII

OBRAS

Nicolas Poussin. La caza de Meleagro. 1634-1639. Óleo sobre lienzo 160 x 360 cm. Museo del Prado. Madrid.

Nicolás Poussin nació en Les Andelys, Normandía en 1594, y llegó a ser el pintor francés más importante del siglo XVII, y el maestro fundamental del clasicismo. Se formó inicialmente en la zona en donde nació, bajo la tutela de un autor tardo-manierista y más tarde en París.

Posteriormente viajó a la península itálica en donde se estableció. Poussin rechazó la corriente caravaggista, y se unió a los grandes ejemplos del Renacimiento, modernizados en un sentido clasicista barroco templado. Admirador de Rafael, se dedicó a un clasicismo puro, creando una expresión artística personal. Hacia 1630 le llegó la influencia veneciana, revitalizando su paleta. A lo largo de su vida ejecutó, tanto escenas alegóricas, mitológicas o históricas con el paisaje como fondo de sus composiciones, o como verdadero protagonista.

Poussin fue un prototipo del artista filósofo, preocupado por la expresión de su arte, al que dotó de un sobrio contenido moral. Murió en Roma en 1665.

La caza de Meleagro es relatada por Ovidio en Las Metamorfosis, y narra el episodio del mito de Meleagro y Atlanta en la caza del jabalí que la diosa Diana había enviado para devastar el reino de Calidón, su tierra, para castigar a su padre el rey, por no hacer suficientes sacrificios a la diosa.

Los protagonistas, acompañados de otros seres mitológicos, están situados a la derecha de la obra. Entre los cazadores hay una sola mujer, la mítica Atalanta, rubia con túnica azul y tocada con casco. El atuendo del hombre que está inmediatamente detrás de ella es Meleagro, príncipe de Calidón.

En el centro y al fondo hay una estatua de Diana cazadora con los símbolos de la caza -arco y flechas-, y a la derecha, por encima de Atalanta y Meleagro, otra del dios Pan, dios de la fertilidad. El deseo hacia Atalanta, que pronto nacería en el corazón de Meleagro lo expresa su caballo, que se gira excitado hacia la crin de la montura de Atalanta. La urna funeraria colocada sobre una columna alude a la trágica muerte de Meleagro, que llegará pronto.

Nicolas Poussin. Paisaje durante una tormenta con Píramo y Tisbe. 1651. Óleo sobre lienzo. 274 x 191 cm. Städel Museum de Frankfurt Frankfurt. Alemania.

Esta obra nos muestra un paisaje imaginario, azotado por una fuerte tormenta.

La pintura trata de escenificar el amor tan intenso que sus dos protagonistas sienten, prefiriendo morir a vivir el uno sin el otro. La impresionante tormenta que azota el paisaje imaginario amplifica el ambiente trágico de la escena. Un rayo ilumina el fondo. Las figuras están inmersas en una naturaleza embravecida y todos luchan en la naturaleza contra el terrible viento

La obra está cargada de emoción. Tisbe, es todo sufrimiento mientras corre hacia Píramo. La muerte les llegará a los dos por su amor irrenunciable.

Pedro Pablo Rubens. El rapto de Ganimedes. 1636-1638. Óleo sobre lienzo. 181 x 87,3 cm. Museo del Prado. Madrid.

Transformado en águila, Zeus agarra con el pico y las garras a Ganimedes, mientras vuela, simbolizando sus posiciones, el acercamiento por detrás, no pudiendo esperar hasta llegar al Olimpo.

Ganimedes fue uno de los muchos mortales raptados por un dios en la mitología griega. Estos secuestros solían ser violentos y de carácter erótico, y la víctima, generalmente hermosa, quedaba finalmente inmortalizada por su secuestrador. La pintura de Rubens muestra la influencia de un dibujo de Miguel Ángel Buonarroti de 1532 sobre el mismo tema.

Miguel Ángel Buonarroti. El rapto de Ganimedes. 1532-1533. Dibujo a carbón. 19 x 33 cm. Fogg Art Museum. Cambridge.

José de RiberaVenus y Adonis. 1637. Óleo sobre lienzo. 179 x 162 cm. Gallerie Nazionali d’Arte Antica di Roma. Italia.

Vemos aquí otro episodio del mito de Venus y Adonis. La diosa, que después de yacer con Adonis había partido hacia Chipre, oyó desde gran distancia el gemido del moribundo. Venus llega demasiado tarde a la escena, habiendo sido Adonis abatido con anterioridad por un jabalí.

La posición del cuerpo de Adonis expresa dolor y muerte. La diosa perpetúa su recuerdo convirtiendo su sangre en una anémona roja, del mismo color que la túnica que cubre a Adonis.

La belleza de este cuadro deriva de su artificio y su diseño, estando los brazos y las piernas dispuestos en perfecta armonía. Los troncos y las ramas de los árboles también participan en la estética riberiana.

Jacques Jordaens. Meleagro y Atalanta. 1621-1622. la parte derecha y la parte izquierda en 1645. Óleo sobre lienzo. 152,3 x 240,5 cm. Museo del Prado. Madrid.

Jacques Jordaens nació en Amberes en 1593 y fue un pintor y diseñador de tapices flamenco, conocido por sus escenas históricas, de género y retratos. Tras los grandes Rubens y van Dyck, fue el principal pintor barroco de la Escuela flamenca. A diferencia de los grandes de su época, nunca fue al extranjero para estudiar pintura italiana y española, por la indiferencia hacia sus profesionales, permaneciendo en Amberes toda su vida.  Además de ser un pintor de éxito, fue un destacado diseñador de tapices. Murió en Amberes en 1678.

Pintó la mitad izquierda de este cuadro más de veinte años después de pintar la derecha. La diferencia de estilo entre ambas es evidente. La escena muestra uno de los momentos finales de la historia de Atalanta y Meleagro, narrada por Ovidio en Las Metamorfosis. Al final, su madre quema el tizón en venganza de sus hermanos a los que les fue robado primero el trofeo del jabalí enviado por la diosa Diana y luego fueron muertos.

En el origen de este drama está una vez más, la ira de Diana cazadora, a la que no se había rendido el debido culto.

Anton van Dyck. Venus en la fragua de Vulcano. 1630-1632. Óleo sobre lienzo. 220 x 145 cm. Museo del Louvre. París.

Anton van Dyck nació en Amberes en 1599 y fue un pintor y grabador del barroco de la Escuela flamenca, dedicado fundamentalmente al retrato.

Llegó a ser el primer pintor de corte en Inglaterra tras una larga estancia en Italia. Es universalmente conocido por sus retratos de la nobleza genovesa y de Carlos I -EL REY DECAPITADO- de Inglaterra y Escocia, de los miembros de su familia y de su corte.

Con su estilo elegante, influyó en los retratistas ingleses, ocupándose también de la pintura de temas religiosos y mitológicos. Murió en Londres en 1641.

En la obra de Venus en la fragua de Vulcano, la diosa se dirige a su esposo, el dios del fuego. Le pide un intercambio de mi cuerpo por armas y armadura.

La escena está basada en la Eneida de Virgilio. La diosa solicita una armadura que le dé ventaja en el campo de batalla a Eneas, el hijo que tuvo con el troyano Anquises. Al hablar con su esposo, Venus trasmite su amor divino, al que se rinde Vulcano.

Van Dyck pinta a Venus con la gracia y la elegancia que le caracterizan, añadiendo la fuerza aprendida de Rubens. El gusto por el desnudo y el llamativo contrapposto –oposición armónica de las distintas partes del cuerpo de la figura humana que proporciona cierto sentido del movimiento- que enlaza con la gran tradición de la pintura renacentista.

Pedro Pablo Rubens. Las tres Gracias.  1630-35. Óleo sobre tabla. 221 x 281 cm. Museo del Prado. Madrid.

En la mitología antigua, las Gracias acompañaban frecuentemente a Venus, añadiendo al amor y a la fertilidad que ella representaba, un componente de encanto y alegría. En la obra bailan con delicadeza y dos de las mujeres parecen dar la bienvenida a la tercera, que podría ser la dueña de las ropas que cuelgan de la rama de un árbol.

En la parte superior derecha un cupido dorado riega la escena con una fuente.

Este fue un cuadro que Rubens guardó en su colección siendo adquirido por Felipe IV en la almoneda de sus hijos tras la muerte del artista.

POR ÚLTIMO

Taller romano COPIADO de un original griego Venus del delfín. 140-50 d. C. Mármol blanco de Carrara. Museo del Prado. Madrid.

¡BUEN VERANO!

Música: Nocturno in E major. 62, 2. Chopin.

Diana y sus flechas en la Gran Vía madrileña. El AVE FENIX en Madrid. Parte 2.

En 1864 se fundaba en Madrid la sociedad El Fénix Español, Compañía de Seguros Reunidos, que en 1877 absorbería a otra empresa fundada en 1856, La Unión, tomando el nombre corporativo de La Unión y el Fénix Español. La empresa de seguros resultante se propuso tener un inmueble en cada población importante de España, y siempre que fuera posible, rematado con un grupo escultórico emblema de la Compañía, un Ave Fénix. La sociedad con el tiempo desapareció, pasando a formar parte del grupo Allianz, aunque la mayor parte de los edificios que se adornaron con la emblemática escultura, aún la conservan.

Isaac Pereire, principal fundador de la Compañía El Fénix Español Compañía de Seguros Reunidos, era nieto del español Jacobo Rodríguez Pereira. Nació en Burdeos en 1806 y afrancesó su apellido a Pereire. Hombre emprendedor, participó también en otras empresas españolas, como el Ferrocarril del Norte, las primeras explotaciones industriales del gas, y en el Crédito Mobiliario, entidad bancaria de la que procedió Banesto, hoy también inexistente, tras fusionarse por absorción con el Banco de Santander.

Aunque en realidad no se conocen las razones que motivaron a bautizar la sociedad con el nombre de El Fénix Español, es de suponer que, fue por un lado producto de la atmósfera neoclásica y por tanto mitologista del momento, y de que los riesgos inmobiliarios más graves en esa época, eran los incendios. Una sociedad familiarizada con el mundo de las alegorías clásicas, es lógico, que se recreara en la relación entre el ave Fénix y la idea del seguro.

Según Herodoto, el ave Fénix es un animal fabuloso y sagrado que, aunque de nombre griego, se suponía existente en Egipto. Se aseguraba que tenía el tamaño de un águila y el plumaje lleno de vistosidad, sobre todo en las alas que lucían plumas tornasoladas, doradas y rojas. Parece ser que el Fénix viene de Arabia, donde pasa temporadas y cuando se le muere el padre lo perfuma con mirra y trae su cadáver a Egipto, colgado de su corvo pico potente, para enterrarlo en el atrio del Templo del Sol. Allí acostumbra a suicidarse sobre la tumba, quemándose en una pira o candelada; con la milagrosa especialidad de que cuando queda reducido a cenizas, éstas se agitan al poco tiempo y de ellas nace una especie de gusano que muy pronto se convierte de nuevo en la misma ave.

El Ave Fénix en Las Crónicas de Núremberg.

Miniatura del Ave Fénix en el Bestiario de Aberdeen.

Un pájaro que moría y que renacía de sus cenizas podría ser emblema de la salvación y superación las catástrofes: las casas y propiedades podrían ser rehechas tras la devastación por el fuego. Recordar también, que el fuego era una de las principales preocupaciones de constructores, compradores y funcionarios municipales (recordar como algunos edificios antiguos de las grandes ciudades, rezan en sus portales ASEGURADA DE INCENDIOS).

Para dar mayor velocidad y estética al mito, se suprimió el gusano intermedio y se bosquejó un ave aguileña con las alas muy abiertas y el pico cortando el viento, surgiendo de un fuego misterioso, simbólico y divino, generado sin los embarazosos, para una escultura, carbón ni madera, que lucharía contra todos los riesgos y catástrofes a los que un Seguro podría enfrentarse.

Al fundarse la compañía El Fénix Español, se instaló en un piso de la casa número 47 de la calle de Jacometrezo  –Jacome da Trezzo, escultor y medallista que trabajó para Carlos V, Felipe II y María I Tudor-, de Madrid. Este edificio y otros anexos fueron destruidos en la construcción de la actual plaza del Callao. De aquí pasó la Compañía en el año 1870 a ocupar otro local situado en el paseo de Recoletos número 9, que pertenecía al Crédito Mobiliario Español -posteriormente Banesto-, del mismo grupo empresarial, permaneciendo allí hasta 1878 -un año después de la fusión por absorción para ser La Unión y el Fénix Español-, fecha en la que se trasladó a la calle Salustiano Olózaga n.º 1, en un ala del edificio Banco Hipotecario de España. En junio de 1910, pasó a ocupar ya locales propios en el magnífico, bellísimo y emblemático edificio de la calle Alcalá número 39, esquina a Caballero de Gracia.

El proyecto de este edificio lo realizaron Jules Fevrier y su hijo Raymond en 1906 y la construcción entre 1907 y 1910 fue llevada a cabo por Luis Esteve Fernández-Caballero. Al edificio que estuvo en ese solar, anterior al de La Unión y el Fénix, le denominaron la casa del ataúd por la forma del solar, en un lugar que a comienzos del siglo XX, era el más importante del Madrid. Al nuevo edificio se le quería dar un carácter emblemático, rematando el edificio con una magnífica rotonda con columnas corintias y entablamentos con grupos escultóricos de famosos artistas, entre ellos Benlliure. Fue uno de los primeros edificios madrileños construidos en hormigón, pero en lugar de manifestar exteriormente este rasgo de modernidad, se disimuló, y el hormigón fue revestido de piedra caliza para los paramentos, y pizarra y cinc para cúpulas y mansardas.

Es de estilo eclecticista/historicista del II Imperio Francés, que mezcla el neobarroco con algún toque decorativo modernista. Su aspecto encaja en el estilo francés por la combinación de lo arquitectónico y lo escultórico. Predomina el color blanco de la piedra caliza y del estucado que imita a este material, empleado en paramentos y elementos decorativos arquitectónicos y escultóricos. Sobre la claridad de la fachada, resalta el bronce de la rejería de balcones y puertas y el negro de la pizarra de las mansardas superiores y de la cúpula. Espectacular el pan de oro -30.000 panes- de 24 quilates de la cúpula, que brilla sobre la pizarra.

La rotonda es lo más espectacular del edificio. El poderla contemplar desde casi todos los ángulos, la hace perfecta como símbolo. Su estructura se remata en el último tramo con una bellísima cúpula coronada con una escultura.

Los escultores que realizaron la función decorativa, absolutamente acorde con el edificio fueron: René Saint-Marceaux –Ave Fénix con joven, Paul Landowski, Lambert Escaler -o De Lamhert-, Pedro Estany  y Mariano Benlliure.

Para rematar este nuevo edificio, sede desde 1911 a 1972 de la compañía, se reconsidero el símbolo del Ave Fénix. Cincuenta años después, la sociedad era menos neoclásica y mitológica que cuando se fundó, más pragmática y deportiva. Se le encargó el estudio en 1911 al escultor francés René de Saint-Marceaux, quien completó el emblema anterior con una composición escultórica que presenta a un joven, hermoso y prometedor, sentado en una de las alas del Fénix levantando un brazo, imagen que, a la sociedad de la época, admiradora de la belleza física y efebocrática, la embelesó, proporcionando además una imagen de confianza que era lo que se pretendía.

Muchos años más tarde, en 1989, se pensó con la mentalidad de 78 años después, en el verdadero significado de la escultura diseñada por René de Saint-Marceaux. Su contenido iconográfico estricto lleva a la conclusión, de que lo allí representado no es el mito del Ave Fénix, sino el rapto de Ganímedes por Zeus, pero sin abrazo del dios.

Ganímedes fue un hermoso y heroico príncipe troyano, que fue raptado por ZEUS en Frigia, lugar en donde recibía la educación rústica de su juventud, cuidando un rebaño de ovejas, cuando el dios lo vio, enamorándose de él instantáneamente, transformándose en águila a continuación, para llevarlo al Monte Olimpo.

Ganímedes era hijo del rey Tros -el que dio su nombre a la ciudad de Troya-. Su hermano Asáraco fue el bisabuelo de ENEAS, el héroe troyano progenitor del pueblo de Roma, a donde marchó al ser invadida Troya, la ciudad gobernada por el rey Príamo y conquistada por los griegos Menelao y Agamenón.

En el Olimpo, Zeus hizo a Ganimedes su compañero de lecho y copero -el que servía las bebidas- de los dioses-. Todos los dioses se alegraron al ver la belleza del joven, salvo la mujer de ZEUS, HERA. Su odio por el joven fue usado por la mitografía para justificar el odio de la diosa hacia los troyanos.

Más adelante Zeus, hizo a Ganimedes inmortal y lo ascendió al cielo como la constelación de ACUARIOaguador/copero-.

Los padres de Ganímedes fueron recompensados por ZEUS con una viña de oro, obra de Vulcano, y dos caballos tan veloces que podían correr sobre el agua. Además, Hermes les comunicó la inmortalidad de su hijo.

Antonio Allegri da Correggio. El rapto de Ganímedes. 1531-1532. Óleo sobre lienzo. 163,5 x 70,5 cm. Museo de Historia del Arte de Viena.

Pedro Pablo Rubens. El rapto de Ganímedes. 1636-1638. Óleo sobre lienzo. 181x 87,3 cm. Museo del Prado. Madrid.

Quizá la modificación de René de Saint-Marceaux sobre el proyecto original del águila en solitario, residió en la búsqueda simbólica de una imagen del Ave Fénix que representara la unión entre las dos compañías –El Fénix Español y La Unión-, además de que la nueva iconografía completaría la idea de juventud y futuro, basándose entonces el escultor en la triunfante representación del rapto de Ganímedes, con matices, que llegó a mejorar la idea del Ave Fénix en solitario.

Al comprar en 1975 el edificio de la calle Alcalá 39 la compañía Metrópolis, cambió los nombres de la fachada y los logos de la rejería y se sustituyó el grupo escultórico de la Unión y el Fénix que remataba la cúpula, por una Victoria alada de Federico Coullaut Valera, autor de otras en Madrid, como las esculturas del monumento a Cervantes en la madrileña plaza de España.

10 años antes, La Unión y el Fénix Español, compró unos terrenos de dimensiones más que notables, para construir una sede social más moderna que se adaptara a los nuevos tiempos, . El arquitecto Luis Gutiérrez Soto ganó en 1964 el concurso convocado, pudiéndose trasladar las oficinas al nuevo edificio en 1972.

Al dejar La Unión y el Fénix Español el edificio de la calle Alcalá 39, esquina a Caballero de Gracia, en 1975, el grupo escultórico de la cúpula fue trasladado a los jardines del paseo de la Castellana 33, en donde permanece, aunque hoy en día la sede sea  propiedad y domicilio oficial de Mutua Madrileña.

Para el nuevo edificio se construyó otro Ave Fénix, obra del escultor Julián Lozano -también autor de la cuadriga que remata el Arco del Triunfo de la Ciudad Universitaria, cerca de la plaza de la Moncloa en Madrid-.

Algunas esculturas más dedicadas al Ave Fénix pueblan los cielos de Madrid, unas con jinete y otras sin él, además de las dos de Castellana 33, todas provenientes de edificios que en su día fueron de la Unión y el Fénix.

En la esquina de las calles Virgen de los Peligros n.º 2 y Alcalá n.º 23, está el Hotel Petit Alcalá Torre, construido entre 1928 y 1931 como clínica de La Unión y el Fénix Español.  Con sus doce pisos, fue uno de los primeros rascacielos de Madrid y hoy es un bonito hotel con un Ave Fénix sin jinete.

Junto a la plaza de Colón, con entrada por Castellana n.º 2 está el Hotel Gran Meliá Fénix. En los años 40, La Unión y el Fénix compró el edificio y le encargó al arquitecto Cánovas del Castillo la construcción de un hotel de lujo a la imagen y semejanza de los grandes hoteles de las ciudades europeas. En el interior se optó por el modelo con cúpula tipo jardín de invierno similar a la del Palace. Fuera, su fachada neoclásica rematada por el Fénix, con unas franjas rojas que pudieran simbolizar las cenizas de las que renacerá. También sin joven.

En el número 68 de la Gran Vía, está el edificio que la aseguradora AGF se quedó tras la absorción de la Unión y el Fénix tras su intervención. Se trata de un bloque de 11 plantas construido entre 1944 y 1947 por el arquitecto José María Díaz Plaja que forma chaflán con la calle García de Molina. Su principal seña de identidad es el torreón de tres pisos de su azotea, rematado por una gran cúpula negra, coronada a su vez por un Ave Fénix. Destaca tanto la majestuosidad del ave como la del hombre que hay encima, donde su anatomía está perfectamente resaltada, siguiendo la tendencia de la escultura clásica. Actualmente, el inmueble es propiedad del fondo de inversión estadounidense Oaktree, que se ha decantado por hacer una promoción residencial de primer nivel.

En la avenida del Llano Castellano n.º 17 existe un edificio que hoy alberga al Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales del Ministerio de Hacienda. Fue una antigua propiedad de La Unión y el Fénix Español y está rematado con un Fénix cabalgado.

Otro  Aves Fénix que hay en los cielos de Madrid, es el que se encuentra sobre el Edificio de Gran Vía 32, conocido como Edificio Madrid-París que se construyó entre los años 1920 y 1924.

Fue diseñado por Gaston Braive de la Societé d’Etudes et de Constructions, siendo readaptado en Madrid por Teodoro de Anasagasti Algán, encargado de dirigir los trabajos para albergar los primeros Grandes Almacenes madrileños.

Fue en el año 1956, siendo ya propiedad de la empresa de seguros La Unión y el Fénix Español, cuando se llevó a cabo la reforma más profunda que cambió para siempre el aspecto exterior de edificio. El arquitecto Fernando Cánovas del Castillo construyó dos nuevas plantas, la séptima y la octava, eliminó las pequeñas cúpulas que adornaban los extremos, e instaló, coronando el edificio, la escultura del Ave Fénix de Mariano Benlliure.

En 1988 el Grupo Prisa compró el edificio a la Unión y el Fénix Español, reformando las dos plantas superiores para ser ocupadas por la cadena SER. En el año 2008, el grupo PRISA vendió el inmueble a un consorcio liderado por Drago Capital y el Royal Bank of Scotland. En 2011, el Royal Bank vendió su participación a Drago Capital y al fondo canadiense PSP. A partir de ese momento comenzó un proceso que culminó en una profunda obra de remodelación que recuperó la utilidad inicial del edificio, el uso comercial, y puso de nuevo en valor el gran patio central, la bóveda y hasta la escalera imperial. En 2015, Drago Capital vendió el edificio a la sociedad patrimonial Grupo Pontegadea. Desde  otoño de 2015, el edificio alberga los grandes almacenes PRIMARK.

En este último edificio, donde ahora está PRIMARK en Gran Vía 32, es en el que pondremos atención, para rematar la historia.

Música: Billie Holiday. Blue moon.

To be continued in part 3 an last.