Estaba aquí, con la soledad de mi alma acostumbrada ya a esta herida eterna, y me he asomado al espacio a recordar dejando vagar la imaginación, que es una de las verdaderas formas de ver las cosas y poder nombrarlas cuando la emoción te invade; ¿te sorprende que te escriba? Me sentía algo melancólico al no encontrar respuesta a mis preguntas, y necesitaba hablarte.Read More
Me sorprendí un día respondiendo a la pregunta de un nieto, de ¿cuántos días faltan para mi cumpleaños abuelo?, con un siete y la loca, cuando en realidad faltaban ocho. Recordé entonces, como los cadetes de la Academia General Militar, utilizábamos ese especial sistema contable cuando se acercaban el fin de curso, las vacaciones de Navidad o un buen permiso. Yo no recordaba el porqué, pero un amigo, razonando, llegó a la conclusión de que lo que se contaban eran los toques de diana que faltaban para que comenzara esa libertad medida, y la loca se denominaba a la diana del día D, por el alborozo con el que se respondía al toque de corneta a la hora de levantarnos, al pensar en la próxima marcha hacia unos días de asueto.Read More