Evolución, ignorancia, involución y otras chicas del montón.

La involución es la detención y retroceso de una evolución en diferentes ámbitos y aspectos como el biológico, cultural, intelectual, político, económico, mientras que la evolución es el conjunto de transformaciones continuas que van experimentando los seres humanos y la naturaleza en ámbitos similares. Podemos decir por tanto que la evolución es un cambio hacia adelante, lo que podría suponer mejoras, mientras que la involución es deshacer lo andado, es decir, retroceder.

La época de la vida en la que un ser humano puede  querer cambiar las cosas, empeñándose con toda su fuerza vital, o incluso desear y hacer la revolución  para conseguir esos cambios, suele ser durante la juventud –¡si no es en la juventud cuándo va a ser!–, a excepción de los que sin ser ya jóvenes, siguen conduciendo esos ímpetus juveniles desde una posición de modus vivendi  y desde el backstage, haciendo que siguen siendo revolucionarios para que les crean, pero naturalmente sin creer ya en la revolución. Puede existir otra figura  en la madurez al respecto, que es la de los que continúan con el mismo piñón fijo intelectual desde la adolescencia, por su incapacidad intelectiva para evolucionar,  y otra aún más grave que es la del sujeto involutivo desde siempre, es decir el que hace el camino al revés: cuando es joven hace lo que los maduros y cuando es maduro, lo que los jóvenes.

Los jóvenes revolucionarios, pueden ser incluso un alivio porqué pueden poner de manifiesto su vitalidad – si no estarían muertos–, pero los que ya no tienen edad para serlo y llevan las arrugas de la envidia y del odio, la mayor parte de las veces, incluso sin maquillar, son los que intentan permanentemente hacer sentir mal a sus conciudadanos, llevando a los corazones de los demás con violencia –al menos intelectual–, conceptos como la desigualdad, la falta de solidaridad, la injusticia social y otros del mismo calado, sin darse cuenta, que el abismo que van abriendo esos conceptos, lo provocan ellos mismos, por su falta de esfuerzo, de valores y de compromiso con la sociedad. Cuando dos cosas de parecido nivel antaño se desigualan, es porqué una crece más deprisa que la otra, o porqué la otra crece más despacio que la primera, o porqué alguna crece al revés.

Con la madurez  emocional –casi siempre ligada a la edad– va llegando la calma, quizás el bienestar, la familia, la necesidad por el análisis de las cosas y su estudio, que pueden ayudarnos a mejorar, el placer  por la cultura,  alejándonos  normalmente de los blancos y negros y acercándonos a los grises. Las personas maduras suelen tener un pensamiento y una conducta sobre las cosas, sobre sí mismos y sobre el entorno, que generalmente está exento de actitudes agresivas, no deseando la revolución violenta ni los grandes cambios traumáticos –aunque naturalmente se deseen las mejoras para todos–, a excepción de los que yéndoles mal en la vida, por falta de sacrificio, creen que esa revolución puede darles lo que tienen a los que envidian,  sin pensar en el esfuerzo realizado por los mismos y el coste para llegar a su posición, o a los que continúan con el  piñón fijo de la revolución desde la adolescencia, aunque les vaya bien o muy bien, o a los involutivos.

Así llegamos a una etapa de la vida –mayores– en la que vamos entrando habitualmente a los puertos del conservadurismo deseando la tranquilidad, la placidez y la serenidad de pensamiento. En algunos casos, los caminos no entran en esos puertos y se ven personas muy maduras de edad, en posiciones permanentes de griterío intelectual y físico.

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¡Ay Cristina Almeida! Hoy con más de setenta años, con padre periodista que ejerció de corresponsal de guerra con el Ejército Nacional desde la entrada de Yagüe en Badajoz, educada en las monjas, abogada compañera y amiga de Carmena desde la facultad –fue la jueza que te casó–, afiliada con Carmena al partido comunista en 1964 –tenías entonces veinte años y eso hicieron muchos jóvenes de la época con padres de derechas–, y con despacho desde el año 66, defendiendo los derechos de los trabajadores y de los presos políticos durante el franquismo. La mujer de las lealtades –por Manuela Carmena me tumbaría en una parrilla como San Lorenzo–. Después, durante la democracia, como se había acabado el franquismo –qué pena, era muy guay–, te dedicaste al feminismo –también fue guay–, así llegaste a una concejalía del Ayuntamiento de Madrid en 1979, enviando a los colegios públicos de tu distrito EL libro rojo del cole. Después –tan revolucionaria eras– que fuiste expulsada por Carrillo del PCE. Participaste en la fundación en 1986 de IU, siendo elegida diputada en 1989 y 1996, formando el Partido Democrático Nueva Izquierda en 1996 –integrado en IU–, debiendo dejar la coalición por enfrentamientos con Julio Anguita, pasando al grupo mixto. No terminaste la legislatura para formar parte de la lista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid por la coalición PSOE-Progresistas, siendo elegida diputada en 1999 y senadora por designación autonómica hasta 2003. Durante todos estos años, estuviste sin cotizar, por culpa de la Administración, claro.

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En 1995 constituiste un despacho de abogados con Ana Clara Belió y todos estos años has seguido siendo socia del muy fructífero  negocio, cotizando lo mínimo como autónoma, que la pensión ya me la pagarán. En 2011 pusiste una demanda contra el Congreso para reclamar tu pensión, porqué aunque no habías cotizado, tenías derecho, y Bono te la concedió sin llegar a mayores, siendo la segunda de mayor cuantía después de la de Pablo Castellanos.

Hoy te veo en televisión alguna vez, y sigues con las mismas arrugas en la voz, el mismo aspecto – parece que te deben y no te pagan– y diciendo las mismas cosas que en los 70, sin que pueda apreciarse evolución intelectual alguna. ¡Ay Cristina! SIEMPRE LO MISMO, como la Esfinge con Edipo al repetir siempre las mismas dos preguntas. Te han acertado muchas veces tus enigmas –a la esfinge sólo fue necesario resolver una vez sus enigmas para que se despeñara–, pero no te lanzas al vacío –sobre un colchón que no permita ningún daño, por favor–,… y sigues…Eres como la Esfinge/Gárgola pero sin compromisos cuando te pillan. ¿Cuándo madurarás?

Ingres- Edipo y la Esfinge

Este mito es un episodio frecuentemente representado en el arte, por ejemplo, por  Jean Auguste Dominique Ingres, Edipo y la esfinge en el Louvre, o por Gustave Moreau en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, para centrarnos.

¿Cuándo inmortalizarán tu mito Cristina?

¡Y tú Jorge Vestrynge!

fraga y Vestrynge

Tan niño prodigio, con ya 67 años y tan virgo, tan francés, tan de Tánger, licenciado en políticas y sociología, doctor con una tesis muy interesante, tan delfín de Alianza Popular con Fraga, con tus gafitas y tu pinta de niño de serrano, siete años secretario general de AP, candidato a la alcaldía de Madrid en el 83 –casi ganaste– y ya con alguna publicación interesante entonces –Madrid mi desafío–. Aunque hay que decirlo, comenzaste tu carrera política en el neofascismo francés siendo muy cercano a la organización neonazi Círculo Español de Amigos de Europa, siendo admirador del falangista José Antonio Girón de Velasco, el León de Fuengirola. Ministro de Trabajo con Franco. Te enfadaste con D. Manuel y fundaste Renovación Democrática, partido que se integró en el Grupo Mixto y ahí comenzó tu viraje ideológico. Se rumoreó tu entrada en el CDS, pero te afiliaste al PSOE y luego te diste de baja porque no ibas a ser Felipe. Luego asesor del Partido Comunista de España e IU. Más tarde, el libro Memorias de un maldito, en 1999, de fondo antisistémico y así sigue tu involución hasta ser desalojado como okupa o denunciado por hacer scratches en la puerta de la casa de la Vicepresidenta Soraya. Hoy unido a Pablo Iglesias –compañero de profesorado en la Facultad de Políticas– y a Podemos. Un par de charletas y comentarios en clase –pourraient être malhereux– contra la inmigración y alabanzas al partido del Frente Nacional de Marie Le Pen, te dejaron en segundo plano.

verstrynge

¡Tú caso es similar al de Benjamin Button! Involución sobresaliente o matrícula.

¿Cúando te vas a afiliar al partido de Hades?  En su mundo subterráneo, sus infiernos, su Tártaro…

Y para terminar, que lo acabo de ver en las noticias de la televisión, la actuación de Ada, sin hache y sin ser madrina, la de la ignorancia, con los dos militares en el Salón de la Enseñanza en Barcelona, «ya sabes que nosotros como ayuntamiento preferimos que no haya presencia militar en el salón»…Pues que cuando el Ayuntamiento lo organice, no incluya el stand de representación de la Enseñanza Militar.

ada Colau

Hablas con un coronel y un teniente coronel con muchos más estudios y conocimientos que tú (en tu curriculum cuando hablas de estudios mencionas «de filosofía,» pero deben ser de la ESO, porque naturalmente no tienes  licenciatura o diplomatura alguna en nada), los tuteas y les faltas al respeto debido, personal e institucional por lo que están representando en ese momento, con ese estúpido comentario, en el que te arrogas el sentimiento del Ayuntamiento entero,  aunque tienes razón, porque te votaron los barceloneses por ese gran mérito de ser portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, pero sin hipoteca claro. y vocera de asambleas con botellón incluido.

Tenemos que comenzar a creer que las cosas extravagantes de los catalanes, no son sólo cosas de los políticos, sino de todos los catalanes que les votan.

Te hubieras merecido que el coronel te hubiera contestado  -pero tranquila siempre lo hacen con educación-, lo que te merecías, prístina, cateta, ignorante, zote…!Dios qué tropa!

A mi primogénito, que nació en Barcelona -donde viví los años 1977 y 78 muy feliz-, le puse el nombre  de un santo muy venerado en la ciudad, Jaime, por nuestra magnífica integración en la sociedad  barcelonesa. Ahora le voy  a pedir permiso para cambiárselo, Colau, por tí y por todos tus compañeros, y por tí primero…