Lo que me susurró el CAMINO 2018. RIBADESELLA. VILLAVICIOSA. Parte 4.

A la mañana  siguiente, bien temprano como cada día, partimos desde LLanes hacia Ribadesella y entre las localidades de Barro y Niembro, otras dos localidades turísticas del Concejo de Llanes, encontramos, altiva y en medio de la nada, sobre el arenal y el agua, la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores; incluso con marea baja pudimos ver este templo neoclásico reflejado en la marisma.

Nuestra Señora de los Dolores en Niembro.

Unos kilómetros después y desde un paseo peatonal, pudimos  admirar la Playa de San Antolín y la desembocadura del río Bedón.

A 12 kms de Llanes,  llegamos al pueblo de Naves, al norte del cual se puede disfrutar de la belleza inefable de la pequeña playa de Gulpiyuri, que fue declarada monumento natural en 2001.

Gulpiyuri.

Villahormes, Nueva de Llanes, Piñeres de Pría, Villanueva de Pría, la orgullosa  y solitaria iglesia de San Pedro en lo alto de un  monte y el puente medieval de Aguamía  -restaurado recientemente-, nos fueron punteando el itinerario para entrar en el Concejo de Ribadesella. Sobares y Pozu la Arena son pequeñas localidades que jalonan el itinerario hasta llegar a la villa de Ribadesella, en donde penetramos por callejuelas de un barrio llamado el Portiellu, hasta desembocar en el Sella y su puente, que es la llegada del famoso descenso del Sella que parte de Arriondas -en donde mi amigo CMPV tiene una casa-.

San Pedro.

Puente de Arriondas en Ribadesella.

La entrada a Ribadesella la hicimos por la puerta de atrás, y en principio no encontramos ningún atractivo especial, pero de pronto comenzaron a aparecer innumerables casonas/palacetes de indianos, que prácticamente jalonaban el itinerario hasta la playa de Santa Marina, en donde continuaban ofreciendo un panorama urbano fantástico.

En 1865 se construyó el primer puente de madera sobre el río Sella, que sería sustituido por uno de hierro en  1898, diseñado por José Eugenio Ribera, ​siendo destruido durante Guerra Civil en 1937 y reconstruido en 1940 en hormigón, que es el que se puede ver en la actualidad, denominado de Arriondas.  Durante las décadas de los 60 y 70 se urbanizó el Arenal de la playa de Santa Marina, quedando entonces configurada la villa tal y como la pudimos ver. El turismo, que puede cuadruplicar la población regular de casi 6.000 habitantes, es el motor básico de esta población, que desde hace algún tiempo, se está convirtiendo en lugar de segunda residencia para muchas familias asturianas.

Ribadesella.

Ribadesella se fundó en el siglo XIII bajo el reinado de Alfonso X El Sabio y la población prosperó durante la Edad Media por los astilleros y la madera que hacían descender por el río Sella. Las actividades pesqueras se centraron en la caza de ballenas y en la pesca de salmones mediante redes.

Durante la baja Edad Media, y debido a su magnífica posición estratégica, muchos nobles y señores lucharon por su posesión, devolviendo la propiedad de Ribadesella a la corona los Reyes Católicos.

Monumentos de interés de esta villa marinera son:

El Palacio de Pietro Cutre, de estilo plateresco, del siglo XVI, hoy sede del Ayuntamiento de Ribadesella.

Palacio Pietro-Cutre.

La Capilla de Santa Ana, que fue la sede del Gremio del Mar, extinguido en 1846.

La Capilla de la Virgen de la Guía; a principios del siglo XVI llegó a Ribadesella  el emperador  Carlos I de España, fortificando el lugar con una defensa en las alturas, con cañones –que aún están- en el lugar más elevado de la villa para defender la entrada al puerto, donde además, se construyó la llamada ermita de la Guía. Desde este lugar hay unas formidables vistas de Ribadesella y la desembocadura del río.

Ermita de la Virgen de la Guía en Ribadesella.

La playa de Santa Marina que tiene una longitud de kilómetro y medio fue un arenal que permaneció sin construcciones hasta  finales del XIX, época en la que comenzó la explotación urbanística, con palacetes y casonas de indianos que fueron ocupados por miembros de la aristocracia y la alta burguesía asturiana y madrileña, contando ahora con un magnífico paseo marítimo.

Playa de Santa Marina.

Paseo de la playa de Santa Marina.

Como riosellanos de renombre, cabe mencionar entre otros a Agustín de Argüelles Álvarez (Ribadesella, 1776 – Madrid, 1844). Conocido como el «Divino Argüelles», colaboró en la redacción de las Constituciones de 1812 “la Pepa” y 1837; diputado en las Cortes de Cádiz, Ministro de Gobernación en el Trienio Liberal (1820-1823), y tutor de la Reina Isabel II, y a Darío de Regoyos Valdés  (Ribadesella, 1857 – Barcelona, 1913), pintor que evolucionó desde el naturalismo hasta el puntillismo, formándose en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la École Royale des Beaux-Arts belga.

A la mañana siguiente, y como siempre bien temprano, cruzamos el puente de Arriondas y al salir de Ribadesella por la carretera que se dirige a San Pedro, subiendo un fortísimo repecho que deja a un lado la aldea de Abeu, nos encaminanos hacia San Esteban de Leces, Vega –preciosa aldea junto al mar-, el regato del monte Acebo, y el monte Cueto, que nos llevarían a Berbes.

Entrando en el Concejo de Caravia, se pueden disfrutar de magníficas vistas desde un camino a media ladera, que permite ir viendo el mar, para llegar a la playa de la Beciella  -lugar donde va a morir el río de los Romeros- la playa de la Espasa, para salir del concejo de Caravia y entrar en el de Colunga.  Cerca, como a un km., llegamos a La Isla, precioso paraje, en donde mi amigo CBAM tiene una casa de verano, llegando enseguida a Colunga, capital del Concejo de su nombre, y villa del siglo XIII, que ha sabido conservar muy bien su casco histórico.

Playa de la Isla.

Al salir de Colunga, Pernús, la iglesia de San Pedro, La Llera y la iglesia de San Antolín -muchas iglesias y pocas vocaciones: todas cerradas-, Priesca, la iglesia de San Salvador –la más tardía de las iglesias prerrománicas asturianas-, La Vega, y Sebrayo –aquí comienza el Concejo de Villaviciosa- llegando así a Villaviciosa, población señera, asentada en una amplia ría, y conocida por la calidad de su sidra.

Villaviciosa.

Villaviciosa es población de tierra fértil, regada por la ría de su nombre, que recorre desde la localidad de Güetes un total de 7 km configurando a su paso un trazado irregular, para ir a parar al mar entre el puerto del Puntal y la playa de Rodiles, conocida internacionalmente por la bondad de su mar para la práctica del surf. Tierra de manzanas de las que se exhiben esculturas en sus parques, y espacio de pumaradas  -fiesta que celebra cada dos años, a través de su Festival de la Manzana-, buena comida, rica sidra  y de calidad –para quien le guste-, y a unos kilómetros,  el puerto de Tazones -en el que desembarcó Carlos I cuando pisó suelo español por vez primera-, en donde  se pueden comer magníficos pescados y mariscos, pero a precio de turista, aunque las casas ‘colgadas’ sobre el mar, le den un aire romántico, para que la factura de la cena pueda digerirse mejor.

Tazones.

A unos pocos kilómetros también –nos acercamos en taxi- está el impresionante conjunto de iglesia y monasterio del prerrománico, San Salvador de Valdediós -levantado en el siglo IX y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco-, en cuyas inmediaciones –Boides- se retiró Alfonso III El Magno, rey de Asturias, tras ser obligado a abdicar por el conde de Amaya, su mujer  y sus tres hijos, ya reyes.

San Salvador de Valdediós.

Villaviciosa es ciudad monumental con numerosas iglesias, monasterios y palacios, entre los que se pueden destacar:

La Capilla de Santa María de la Oliva, obra de transición entre el románico y el gótico, de bella portada principal muy ornamentada.

Santa María de la Oliva.

La Iglesia de Santa María del año 1743, formando en su día parte del convento-seminario de los franciscanos. Actualmente es la parroquia de Villaviciosa.

También muy interesantes son San Juan de Amandi,  Santa María de Lugás y el Monasterio de las Clarisas.

Con las visitas al palacio de los Valdés, al de los Peón, al de los Caveda y a las casas de Arcediano -hoy de España– y a la de los Hevias, junto al Teatro Riera,  el Monumento a Carlos V –en realidad I de España-, la escultura de La Manzanera y la de La Exaltación de la Manzana, podría darse por finalizado el recorrido por lo monumental de Villaviciosa.

Casa España.

Exaltación de la manzana.

To be continued in part 5.